En 1970 fenecieron las obligaciones políticas a que se comprometieron los obregonistas triunfantes en 1920 al aceptar los anexos de los Tratados de Bucareli, a cambio de reconocimiento, dinero y armas: continuar siendo una sociedad pastoril, sin acceso a la industrialización por 50 años. Cuando eso sucedió, todos esperaban que por fin ingresaríamos a ese sagrado recinto de los grandes.
Después de tanto buscar por dónde se empezaba, se llegó a la conclusión de que México, que importaba gasolinas, no tenía petróleo para desarrollarse a partir de una industria básica, de la manera en que Japón, por ejemplo, lo había hecho utilizando los periscopios de sus submarinos y nucleando los emporios industriales alrededor de la industria de las lentes y las cámaras fotográficas.
Aquí no había por dónde empezar y al grito de “¡no hay!”, “¡no se puede!”, todo continuó como hasta entonces. Exportando aguacates y materias primas e importando todo lo demás, a precios prohibitivos y salvajes. Pero había que crear empleos, comer lo manufacturado en el extranjero y subsidiar a los emprendedores de las factorías tradicionales, construidas a base de petróleo.

López Mateos:
“¡Me cuelgan del asta mayor del Zócalo!”

Los instrumentos tarifarios, las restricciones a la importación, la protección a los negocios nuevos y necesarios, el cuidado del valor de la moneda, la obligada y frustrada sustitución de importaciones, los privilegios a los “agricultores nylon”, el mantenimiento del empleo, la austeridad en el gobierno y la manejable deuda externa, pudieron evitar males mayores.
Y así nadamos de muertito, esquivando con artificios políticos y peripecias afortunadas, intervenciones descaradas y embates mortales, que hubieran sido desde entonces el fin de esta película. Por ejemplo: López Mateos se negó en redondo a derogar el artículo 27 constitucional como se lo pedía Eisenhower, respondiéndole en Washington que él firmaba, pero llegando a México los nacionalistas obreros, campesinos y políticos lo iban a colgar del asta mayor en el Zócalo. El general-presidente reculó. Para los gringos, esos eran rostros desconocidos que el sistema usaba como espantapájaros.

El mundo avanza tecnológicamente;
aquí, atorados en el pasado

Y como a cada santo le llega su fiestecita, mientras nos empeñamos en defender con uñas y dientes una industria incipiente y cara, basada en técnicas rebasadas en todo el mundo desarrollado, sucedió lo esperado: la puntilla en el morro que llega desde la reunión de la Universidad de la Singularidad, llevada a cabo en Berlín hace unos meses.
Como es sabido, desde 2009, la NASA y Google financiaron la creación de dicha universidad en los campos de Silicon Valley, estableciendo el objetivo de la singularidad, el salto humano que se produciría gracias a la aceleración exponencial del proceso tecnológico. Nada más, pero nada menos, como decía Azorin.
El horror no es Donald Trump, un lenguaraz a modo que los oportunistas gubernamentales han escogido para justificar todas las desgracias y abanderar las ambiciones presidenciales del nefasto Vi(rey)garay. Además de la tolucopachucracia, el verdadero enemigo son las nuevas ideas, esas a las que la tolucos y pachucos les tienen más miedo que a los viejos fantasmas, que a su deslucido pasado.
Inteligencia artificial, salud,
autos eléctricos autónomos…

En los foros de Messe, recinto académico berlinés, acaban de darse a conocer datos escalofriantes, de esos que cambian la manera de pensar de varias generaciones, de los que no dejan títere con cabeza y nos enfrentan a nuestras vergüenzas y a los grandes errores que se cometen a diario en la conducción de un aparato público.
Las bases de la cuarta Revolución Industrial se están generando en siete rubros: la inteligencia artificial, la salud, los autos eléctricos autónomos, la educación, la impresión de 3D, la agricultura y el empleo.
Por lo visto, los mexicanos no hemos visto pasar la primera Revolución Industrial. Y ni lo sabemos. Estamos acostumbrados a que nos digan que todo va bien, y cuando mucho nos pregunten que nosotros qué haríamos, como masculla el funesto Peña Nieto.

¡Y ya llegaron las
computadoras sobre ruedas!

El software cambiará la mayoría de las industrias tradicionales en los próximos cinco o 10 años. En Estados Unidos los jóvenes abogados ya no consiguen trabajo porque con una computadora de bolsillo se puede conseguir asesoramiento legal, con un 90 por ciento de precisión. Se prevé una reducción de 90 por ciento de abogados en breve.
Watson Health ya está ayudando a enfermeras a diagnosticar cáncer, con cuatro veces más precisión que los médicos humanos. Facebook tiene un software de reconocimiento que puede identificar caras mejor que cualquier investigador. En 2030 las computadoras serán más inteligentes que los humanos.
En 2018 aparecerán a la venta los primeros autos eléctricos autónomos. La mayoría de las compañías automotrices pueden quebrar. Están paralizados de terror por los avances logrados en esta materia por las empresas tecnológicas Tesla, Google y Apple. Obviamente, desparecerán los famosos seguros para accidentes de auto. Llegaron las computadoras con ruedas.

En cuatro años, el precio
de la energía se desplomará

La electricidad será la energía más barata, además de la más limpia. Los carros eléctricos serán lo convencional dentro de cuatro años. Por eso el año pasado fue instalada más energía solar que petrolera. El precio de la energía se desplomará tanto que las compañías petroleras estarán fuera del negocio dentro de 10 años.
Con electricidad barata viene agua abundante y más accesible mediante el proceso de desalinización. Debemos imaginar qué sería de los apetitos coloniales si cada uno puede tener tanta agua limpia como quiera, casi sin costo, dicen los ponentes del foro berlinés.

Ya se hacen zapatos con impresoras 3D

Está por salir, en materia de salud, un artefacto médico llamado el Tricorder de Star Trek, que interactúa con el teléfono celular y puede sacar en automático un escáner de retina, muestras de sangre y aliento, simultáneamente. Es capaz de analizar 54 indicadores biológicos que identifican cualquier enfermedad. Habrá acceso a medicina de clase mundial, desde el teléfono.
‎En el rubro de la impresión 3D, ya todas las grandes compañías de calzado han comenzado a imprimir zapatos con ese proceso. Partes de aviones actualmente se imprimen en aeropuertos remotos, en 3D. La estación espacial tiene ahora una impresora que elimina cantidad de partes que solían tener en el pasado.

Podrán vivir mucho tiempo quienes lleguen saludables a 2036

El promedio de vida está creciendo a velocidad turbo, y para dentro de 20 años tendrá un incremento anual de uno por año. Así que podríamos vivir por mucho tiempo, quienes lleguemos saludables a 2036, je, je, je.
‎Ante este panorama, confiable y certero, los balbuceos infames, lo decálogos para enfrentar a Trump, de los disléxicos toluquitas suenan a respuestas cavernícolas.
A través del cariacontecido Pedro Joaquín Coldwell, cacharpo de la tolucopachucracia, esta nos amenaza con que solo tenemos gasolina para tres días más. El desvencijado aparato de gobierno no puede parar ni el cataclismo del tortillazo. Tortillas, sí que junto con las paleterías La Michoacana, nuestras únicas empresas transnacionales.
¿Dónde se encuentra el desarrollo prometido por tolucos y pachuquitas? ¿También se lo van a achacar a Donald Trump?
Mientras… sigamos exportando aguacates. Nada más.
Eso, claro, si los dejan pasar la frontera.
¡Qué descarada vergüenza!
¿O usted qué haría?, como dijo aquél.
Índice Flamígero. La dependencia alimentaria de México se ha incrementado sustancialmente en los 23 años de operación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), al tiempo que 20 millones de mexicanos presentan carencias nutricionales. Y ante esa situación, las organizaciones campesinas, integrantes del Frente Auténtico del Campo (FAC), pedirán al gobierno federal anteponer los intereses de los productores nacionales en la revisión del capítulo agropecuario del TLCAN e impulsar una política de sustitución de importaciones de granos y productos pecuarios, que lleven a recuperar la soberanía alimentaria del país. Organizan para ello una manifestación el próximo 31 de enero –justo el día que Trump mandó a llamar a EPN–, que se espera congregue a 50 mil campesinos. Ya en agosto pasado consiguieron que más de 120 mil acudieran a la CDMX a protestar contra el gobierno peñista, que solo subsidia a los ricos productores como Maseca, Bimbo, SuKarne… +++ Y a propósito de aguacates que tanto hacen falta en ciertos lugares de la administración federal, pese a que ya se encontraba en la frontera y listo para entrar, el viernes Estados Unidos rechazó el primer cargamento de 100 toneladas de aguacate producido en Jalisco y canceló la firma de las reglas de operación para las exportaciones del fruto. El pasado miércoles, productores y autoridades jaliscienses dieron el banderazo de salida a los cuatro camiones que partieron de Ciudad Guzmán –uno de los municipios con mayor producción de aguacate en la entidad– hacia la Unión Americana, casi ocho meses después de que el Departamento de Agricultura del país vecino autorizó la entrada del producto jalisciense. Pero… +++ El camote, otro producto del campo, está presente en el epigrama que envían don Alfredo Álvarez Barrón y El Poeta del Nopal, a propósito de que “Enrique Peña Nieto se vanaglorió de que los poblanos ‘no están enojados por el gasolinazo’, ya que en su reciente visita a Puebla incluso hubo un grupo de ciudadanos que lo vitorearon y le pidieron seguir tomando decisiones en favor de México…”:
“En controlado borlote
de cien acarreados miopes
resulta que los pipopes
¡siguen tragando camote!”

www.indicepolitico.com
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@pacorodriguez

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