Durante los últimos meses de 2018 se trabajó en la remodelación de un espacio histórico para habilitar el anexo del Instituto de Artes (IA), que fue inaugurado a inicios de 2019. Recordemos que dicho plantel se encuentra en la antigua hacienda de San Cayetano, que fue un inmueble propiedad del famoso y rico minero Pedro Romero de Terreros, conde de Regla, durante el siglo XVIII, cuando estaba en auge la explotación de la plata en la región de Mineral del Monte.
Ese espacio fue propiedad de varias empresas y compañías, primero del citado conde español, quien explotó la veta Vizcaína, siendo San Cayetano uno de los siete tiros de mina para desaguar esa rica veta. Después, la compañía inglesa introdujo en ese mismo lugar, por primera vez en 1827, una máquina de vapor de 30 pulgadas para realizar la tarea de desagüe, ya que las minas fueron prácticamente abandonadas por la guerra de Independencia. Los ingleses no lograron las ganancias esperadas y vendieron sus propiedades a la Compañía Aviadora de las Minas de Real del Monte y Pachuca, de empresarios mexicanos. En ese entonces, San Cayetano se convirtió en viviendas para que habitaran los funcionarios de alto nivel de dicha firma, cuya función continuó aún después de 1906, cuando los mexicanos vendieron sus haciendas mineras a la norteamericana United States Smelting, Refining and Miming Co. En 1947, la minería en México pasó a ser un organismo paraestatal, hasta que en la década de 1980 del siglo pasado fue privatizada. En la última mitad del siglo XX, San Cayetano sufrió un gradual abandono.

Fue hasta 2001 cuando el gobierno estatal donó lo que quedaba de la exhacienda de San Cayetano a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) para convertirse en el IA, abriendo sus puertas para el estudio de la música, la danza, las artes visuales, el teatro, y en 2018, la maestría en patrimonio cultural.

Debido al creciente aumento de la población estudiantil, académica y administrativa, el instituto vio la necesidad de expandirse y obtener las dos casas anexas de la calle Narciso Mendoza, que se encontraban abandonadas. Esas viviendas, una más pequeña que la otra, se encontraban separadas por la entrada principal, fueron quizá también hogares de los funcionarios mineros de las compañías mexicana y norteamericana, quienes gozaban de chimeneas en las salas y las recámaras y de un espacioso jardín.

En la pintura de Eugenio Landesio, Vista de Real del Monte, de 1857, puede observarse la hacienda de San Cayetano con construcciones de piedra de dos pisos con techos a dos aguas, una chimenea o chacuaco, patios y jardines delimitados por una barda perimetral de piedra. En esa obra se logra apreciar que San Cayetano comprendía también estas casas, por lo que todo el espacio formaba parte de un mismo conjunto arquitectónico.

El ahora anexo del Instituto de Artes vivió entonces la misma historia que la hacienda de San Cayetano y su antigüedad se evidenció a raíz de una serie de hallazgos. En primer lugar, una inscripción tallada en uno de los muros que da a la calle Narciso Mendoza, en la que se aprecia la fecha “1874”, en segundo lugar, una moneda de un centavo con fecha 1893 de la República mexicana y, finalmente, una fotografía antigua, aproximadamente de 1910, que apareció en el resquicio de una puerta y muestra a un grupo de personas (hombres, mujeres y niños, al parecer en una fiesta familiar), al aire libre, quizá en lo que era el jardín que compartían ambas casas. Esa imagen fue restaurada los primeros meses de 2019 por Angélica Ángeles Rodríguez, del departamento de conservación y restauración del archivo general de la propia UAEH.

Ese constituye, sin duda, un buen ejemplo de reutilización de un espacio histórico, patrimonio cultural de Mineral del Monte, para un beneficio educativo común.

Fuente: Carmen Lorenzo Monterrubio y Arturo Vergara Hernández. (2016). “La exhacienda de San Cayetano, sede del Instituto de Artes de la UAEH”. Boletín científico Magotzi número ocho, volumen cuatro. México: UAEH.

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