Con motivo de la trigésima edición de la Feria Universitaria del Libro (FUL) que se realizó en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, tuve la oportunidad de asistir a la presentación del libro Notas de la nueva reforma educativa, escrito por el exlíder estudiantil de 1968 Salvador Martínez de la Roca, alias el Pino, donde de manera apresurada se hizo una síntesis del mismo por parte de un presentador, para dar paso a la intervención del autor.
La plática fue bastante amena, ya que el Pino posee las características de un buen comunicador, especialmente cuando se trata de auditorios jóvenes, aun cuando el tema de entrada pareciera no serles muy atractivo.
Calificado como pocos para opinar sobre ese escabroso tema, el autor del libro hizo una exposición de los orígenes y procedimiento de implementación de la tan cacareada reforma, la cual sigue siendo tema de múltiples polémicas, no solo por su origen, su manera de presentarla, por su forma de implementarla y por los primeros resultados que ya se aprecian en el ámbito educativo de nuestro país, dirigido todo esto por un secretario de Educación Pública bastante cuestionado, pero que actualmente se le nombra como un fuerte contendiente a suceder (si es que ganara el PRI), al actual mandatario Enrique Peña Nieto. Un secretario cuya mayor virtud política, que no académica, es ser amiguísimo personal del actual presidente y que, a pesar de varios graves y escandalosos deslices, pareciera encaminarse a pelear contra varios otros secretarios del gabinete por encabezar, ya no a la SEP, sino al país entero.
El Pino ha sido, aparte de su origen político como dirigente estudiantil, secretario de Educación en el gobierno de la Ciudad de México que encabezara Marcelo Ebrard Casaubon, y posteriormente secretario de Educación en el atribulado Guerrero, durante el período político más crítico de las últimas décadas, el iniciado luego de la renuncia obligada del gobernador Ángel Aguirre Rivero, quien luego de la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa y del encarcelamiento del presidente municipal de Iguala, José Luis Abarca, junto con su esposa, dio paso a un mandatario interino, primero, ratificado como sustituto, después, Salvador Ortega Martínez, quien invitó al Pino a colaborar con él como secretario de Educación Pública, en medio de una crisis política y social tremenda, luego de que el gobierno federal, muy probablemente cómplice de la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, no pudiera dar una respuesta clara a tan complicado problema político donde estaba involucrado el crimen organizado, y se vivía, lo cual aún sucede, un ataque directo contra las escuelas normales rurales del país.
El Pino, con base en esas experiencias, analizó la que es llamada una de las reformas más importantes para la modernización de nuestro país. Pero inició diciendo que no solo fue hecha sobre las rodillas, sino que fue aplicada sin discutirla con nadie, que cuando ya se estaba operando, la condición para aceptar una opinión discordante, era que primero se aceptara como la ley ya promulgada al amparo del acuerdo interpartidista denominado Pacto por México, que encabezaran el PRI, el PAN y el PRD.
No se consultó a las autoridades educativas, a los profesores en activo, a los estudiantes, a los investigadores educativos del país y mucho menos a la opinión pública, sino como un acto tardío, una vez que ya era una ley a la que había que someterse, bajo la amenaza de despido fulminante.
Las consecuencias de ese acto arbitrario, cobijado por un “acuerdo” entre los partidos mayoritarios, que hoy sabemos que no representan casi a nadie, bueno excepto a sus muy particulares intereses de secta, están siendo nefastos. Cualquier profesor mínimamente crítico sabe que la reforma no está mejorando casi nada, y que solo es un parche mal pegado que pretende “corregir” los graves errores de la época en que Elba Esther era la líder todopoderosa del magisterio.
Por último, cabe decir que es una verdadera lástima que en la organización del acto de presentación de este libro se haya empezado tarde, se modificara el plan inicial, pues del foro se retiraron los lugares de dos personas que al parecer participarían en la presentación, que el tiempo fue terriblemente recortado y que no se permitió un tiempo mínimo para preguntas y opiniones sobre el libro. Los asistentes, estudiantes en su mayoría, se retiraron con la molestia reflejada en el rostro de la poca importancia que se le otorgó a un tema tan importante para la propia UAEH.

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