El camino de los colectivos feministas en México y particularmente en Hidalgo, un estado dominado por el rancio sistema político, no ha sido terso, aunque agrestes luchas han dado por lo menos el triunfo a la libre manifestación. Falta mucho por recorrer. La inseguridad, desapariciones y feminicidios continúan vigentes. Al menos 76 crímenes cometidos contra mujeres tiñen de rojo hasta ahora al gobierno de Omar Fayad Meneses. La 64 Legislatura local tampoco está exenta de sus responsabilidades. Sigue fresco el golpe asestado el 12 de diciembre contra los derechos sexuales y reproductivos, cuando por unanimidad la diputación bloqueó el acceso al aborto legal, seguro y gratuito. Esta tarde, cientos de mujeres tomarán por asalto las calles del centro histórico de Pachuca, en el marco del Día de Acción Global por el Acceso al Aborto Legal y Seguro, que se conmemora cada 28 de septiembre. Ese movimiento sentaría el inicio de una nueva batalla legislativa por la despenalización de esa práctica en la entidad, una segunda oportunidad para que los tomadores de decisiones reflexionen sobre la nueva realidad social. Hidalgo merece políticos con sentido común, que entiendan que los derechos no son negociables, más allá de los costos políticos. Los integrantes de la diputación dominada por Morena en el Congreso hidalguense deben entender que si quieren pasar a la historia como verdaderos promotores del cambio, tendrán que dictaminar con contundencia sin soslayar los derechos de nadie. Por otra parte, ojalá que esta tarde por el bien de la tolerancia, el gobierno se guarde las armas y se abstenga de enviar mensajes intimidatorios contra los colectivos, como ha ocurrido en recientes protestas. De filón. Contrario a lo que se esperaba, la violencia y homicidios han dado una tregua en el periodo de transición. Solo tres asesinatos han ocurrido en Hidalgo en las últimas tres semanas.

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