En medio de una semana tempestuosa al interior y al exterior, Trump se enfrascó en un duelo con su anterior secretario de Estado, el texano Rex Tillerson (RT), exmandamás de Exxon Mobil: máximo “Imperio privado” de EU que ha empezado a ser desplazado por los gigantes electrónicos del GAFAT (Google, Apple, Facebook, Amazon y Twitter).

La querella no es menor ya que Trump favorece también a las petroleras, en particular, las consagradas al canibalismo del fracking, amén de las inmobiliarias y los casinos.

Durante una colecta de fondos en Houston para el MD, Anderson Cancer Center, RT, quien fue defenestrado de fea manera –se enteró de su sustitución por Mike Pompeo (MP), exdirector de la CIA, mientras se encontraba en un mingitorio–, arremetió contra Trump quien “ganó porque los votantes estaban desenganchados de los temas importantes”, en referencia a una presidencia manejada por “128 caracteres” de Twitter, lo cual es preocupante ya que “el pueblo estadunidense parece querer saber muy poco sobre los temas” nodales y son solamente “satisfechos” con un twitt.

Aquí RT exagera, ya que Twitter, al unísono de las “benditas redes sociales (López Obrador dixit), forman parte de la panoplia de la comunicación interactiva de los ciudadanos de la cuarta revolución industrial cuando a la medieval plutocracia neoliberal le conviene regresarnos al papiro con el fin de explotar la ignorancia de sus esclavos.

Sobre el zar Vlady Putin, RT comentó que “juega un ajedrez tridimensional”.

RT volvió a fustigar a Trump, en una entrevista a CBS News, a quien tildó de “indisciplinado (sic), que no lee ni los reportes resumidos, y de pisotear las leyes y violar los tratados”, además de ser “orgullosamente antiintelectual (sic), pregonando que su éxito se debe a seguir sus instintos y de saber más que los expertos”, y se la pasa hablando por teléfono.

El twitt vengativo de Trump no se hizo esperar, amarrando navajas cual su costumbre insana: “MP está haciendo un gran trabajo, estoy muy orgulloso de su antecesor RT, no tenía la capacidad mental necesaria. Era tonto como una roca (¡súpersic!) y no pude deshacerme de él lo suficientemente rápido. Él era perezoso como el infierno “ahora es un juego completamente nuevo, gran espíritu en el Departamento de Estado”.

Algo ha de saber RT, quien se le fue a la yugular a Trump en su borrascosa semana que empezó, en el frente exterior, con la detención de Meng Wanzhou, la “princesa tecnológica” de Huawei, principal transnacional de celulares del mundo, y que concluyó con su enésimo twitt caustico donde festeja la fronda de los Chalecos Amarillos contra el atribulado presidente galo Macron.

En el frente interno, el polémico fiscal especial Robert Mueller (RM) apretó las tuercas de su persecución judicial contra Trump la cual, a juicio de Garrett M Graff del portal Wired, “se acerca a uno de los peores escenarios con ‘memoranda de sentencias’ contra los íntimos socios de Trump: Paul Manafort y Michael Cohen”, lo que quizá haya orillado al presidente de EU a remodelar la columna vertebral de su gabinete y acercarse en forma espectacular al nepotismo dinástico de los Bush.

Se van su jefe de gabinete, el general retirado John Kelly y el jefe de las fuerzas conjuntas general Joe Dunford, quien sería sustituido por el general Mark Milley, quien favorece un mayor gasto militar.

También es despedida la locuaz embajadora en la ONU Nikki Haley quien será sustituida por Heather Nauert, exconductora de Fox News, lo cual expone el desprecio de Trump por la inservible ONU.

En forma espectacular, Trump nominó a Willian Barr (WB) como fiscal general, que había servido de 1991 a 1993 con el recién fallecido George H W Bush, a quien Trump rindió un homenaje inusitado durante su funeral oficial.

¿Podrá WB apagar el incendio judicial contra Trump promovido por RM?

Rex Tillerson

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