Reyna Hinojosa y su amor entrañable por la UAEH

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Reyna Hinojosa,UAEH

Pachuca.- Expresa con la hondura que dan los buenos recuerdos: “Extraño a la universidad; gran parte de una existencia fecunda la pasé a su vera. Imposible olvidarla”.

Así lo dice la licenciada Reyna Guadalupe Hinojosa Villalva, quien añade: “Podría pasar horas enteras relatando mis experiencias, desde estudios profesionales en derecho hasta diversas comisiones que ejercí; y de todo eso surge una tranquilidad que me gratifica”.

Su paso por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH), muy posiblemente, le otorgó una viveza femenina que produce sincero respeto.

Es natural su interlocución y da tiempos, espacios para un diálogo fluido y, no por eso, menos interesante.

Gerardo Sosa, líder natural

No soslaya ni zigzaguea en alusiones a quien conoció muy de cerca desde entonces: Gerardo Sosa Castelán, “que ha dedicado muchos, pero muchos años de su existencia a la universidad.

“Fue, desde entonces, líder natural, no solo de sus compañeros, sino en acciones, proyectos para la UAEH.

“Le dije en varias ocasiones que era, y es, convocador de conciencias, y se lo escribí en un poema. Hubo coincidencias en propósitos, desde antes, ya como rector, y en posteriores veces. Como que era en el que encontraba eco en mis sugerencias. Pocas veces tranquila y más inquieta, si se me permite, obcecada.

“Promoví y le conté de una escuela de gimnasia olímpica; el director era el profesor Efraín Morales; el objetivo era para pequeños. Se creó la Asociación de Padres de Familia y pretendimos la presidencia de la Asociación Estatal de Gimnasia.

“Me empecé a relacionar y me entrevisté con María Elena Ramírez, quien fungía como presidenta de la Federación Mexicana Olímpica, y me dio su confianza. Vino a Pachuca, convocó a elecciones y fui la primera mujer presidenta de la asociación estatal; como tal estuve tres años.”

Se acomoda ligeramente sus anteojos. No le apetece tomar café. Levanta la mano y solo sugiere: ‘Agua; un vaso, por favor”.

Convocó en la Bella Airosa a selecciones nacionales de Rusia, Estados Unidos y México. “Y, vaya, me otorgaron el Premio Estatal del Deporte”.

Originaria de Toluca

Nació en Toluca; sus papás, originarios del Estado de México. Por condiciones laborales él, Roberto Hinojosa Díaz, llegó a Hidalgo como subalterno federal de Hacienda.

Primero vivieron, poquito tiempo, en Zimapán y al final se asentaron en Pachuca.

Don Roberto y su compañera de destino, Ofelia Villalva Castañeda, nunca se arrepintieron del cambio.

Reyna Hinojosa estudió la primaria en la escuela Julián Villagrán, secundaria en el nunca olvidado plantel Hijas de Allende, bachillerato en la Preparatoria uno y egresó de la Escuela de Derecho y Ciencias Sociales de la UAEH, generación 1968-1972. “Fue una bien cumplida vocación”, comenta.

Algunos de sus compañeros fueron: Jesús Murillo Karam, Juan Manuel Camacho Bertrán, Magdalena de Ezcurdia, Silvia Vergara, Alejandro Cravioto, Mercedes Valdespino, Sara Montés, Ernesto Jiménez, Jorge Huerta Navarro y Armando López Torres.

Y docentes: Alejandro Straffon, Jesús Ángeles Contreras, César Vieyra Salgado, Rafael Arriaga Paz, Domingo Franco, Carlos Borja Meza, Juventino Pérez Peñafiel, Almaquio García Olguín y Juan Manuel Delgado.

Fue parte de un grupo de buenos estudiantes. Deja escapar una sutil sonrisa: “Creo que yo también lo fui”.

Hugo Cervantes del Río, a quien en esos tiempos se le llegó a mencionar como posible aspirante a la presidencia de la República, fue padrino de su generación. “Nos distinguió. Vino, estuvo con nosotros”.

Y ejerció su carrera. “Trabajé en el jurídico del Banco Nacional de México”.

Al inicio, maestra adjunta

Y no hay casi tiempo para el respiro al indicar: “Mi primera aparición en la UAEH fue como maestra adjunta de Marcial Guerrero en la Preparatoria uno; literatura. Fue un año, y en el siguiente ciclo: francés, uno y dos, y sociología”.

Y también solo un año, porque en 1972 se casó con Víctor Manuel Calva Serrano. Feliz unión, con tres hijos: dos hombres y una mujer.

Cuenta: “El mayor Víctor Adriano, comunicólogo; Valeria, doctora con especialidad de anestesióloga, y Manuel Alejandro, abogado. Ellos trabajan en la universidad y mi hija en el Centro de Excelencia Médica en Altura (CEMA) y el hospital del Altiplano”.

Reyna Hinojosa se tituló en 1978 con la tesis interdisciplinaria Anteproyecto de reglamento interior para el centro de readaptación social. En 1979 se integró a la máxima casa de estudios de la entidad.

Reyna Hinojosa,UAEH

Tutora en el ICA

Ingresó al Instituto de Ciencias Contables Administrativas (ICA) impartiendo derecho mercantil. El director era Ciro Samperio Olivares y, asimismo, fue parte de trabajo social, con Mireya Mercado.

En el ICA fue la primera catedrática tutora en apoyo a estudiantes, con una atención personalizada.

“Estuve 15 años y me es satisfactorio decir que me identificaba con los alumnos. Hubo casos en que alguno utilizaba anteojos y su rendimiento no era satisfactorio; yo misma buscaba una cita en el IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social) para que lo revisaran. Lo mejor era que después el joven sobresalía. Y otras intervenciones, en diferentes órdenes, que sí ayudaron.

“No olvido ocasiones en que se quedaban afuera de las aulas asesores para ayudar a quienes tenían dudas sobre sus materias. Llegamos a sumar a estudiantes mentores que también se sumaban a estas tareas. Hoy, las tutorías son parte de un sistema institucional.

“También iniciamos reuniones con padres de familia; después se regularizaron dos semanas antes de iniciar semestre para que, conjuntamente, se integraran a un solidario equipo de trabajo.”

Hace una pausa y confiesa: era Mamá Campanita.

“Como consecuencia hubo quienes me llamaban Mamá Campanita. No me gustaba mucho, pero me habitué de tanto escucharlo”. Y dejó trabajo social.

ICA en la plática, en el entorno de una cafetería tranquila y amigable: Java.

“El instituto se destacó igualmente en deportes: cinco Garzas de Plata.”

Menciona la asistencia a la Confederación de Administración para las Américas, que era de administradores. “Participamos con Argentina, Chile, Colombia, Bolivia y Brasil. El objetivo era buscar mejores perspectivas para la administración. Se trabajó para la siguiente sede que obtuvimos. En la UAEH se reunieron alrededor de 800 estudiantes de Latinoamérica”.

Incursionó en otras actividades

“El licenciado Sosa Castelán me invitó a trabajar como directora de enseñanza media, superior y terminal en educación continua, en el Cevide (Centro de Vinculación Internacional y Desarrollo Educativo).”

Adelantito, con el rector Camacho Bertrán, fue coordinadora de la división de extensión de la cultura y los servicios, donde ya con anterioridad se había orientado con Sosa Castelán, quien, cita la licenciada Hinojosa, siempre estuvo interesado en el área de humanidades, sobre todo en espacios del arte, de la cultura en general.

Instituto de Artes

“Organizamos ferias del libro, tanto en la capital como en Actopan, Tulancingo y Ciudad Sahagún.”

Fue cuando se creó el Instituto de Artes (IA) en Mineral del Monte, conformándose un equipo de trabajo multidisciplinario para buscar viabilidades.

“Convocamos a gente experimentada como la actriz Carmen Montejo, Silvia Lozano, Juan José Calatayud, Emilio Carballido, Marta Palou, José Góngora, José Luis Cházaro; nos aportaron experiencia, conocimientos. Invaluable su ayuda.

“Posteriormente nos integramos en un grupo académico, con la coordinación de docencia de educación superior.

“Se congregaron investigadores, maestros, que tenían intenciones de formar parte del proyecto que se presentó al Honorable Consejo Universitario.

“Se aprobaron licenciaturas en música, danza y artes visuales, y más tarde la de arte dramático.”

El instituto empezó a funcionar en 2002. Lo intercala emocionada, como si hubiera sucedido ayer.

Para entenderlo, textual: “Experiencia única; irrepetible. Llegamos a un Real del Monte donde las actividades languidecían en la tarde. Lo revitalizamos.

“Crece el instituto para cubrir requerimientos de entre 90 y 100 alumnos. Pero muchos padres no creían que sus hijos podrían vivir económicamente de lo que iban a conocer, aprender, disfrutar, practicar.

“La universidad nos apoyó a través del Proyecto integral de fortalecimiento institucional, que se conocería genéricamente como el PIFI.

“Obtuvimos recursos para instrumentos musicales y todo lo demás que se requería, como ampliación del número de docentes. Salimos, por fortuna, adelante.

“Recuerdo el día: claro, luminoso. Fue al Real el entonces gobernador Manuel Ángel Núñez. Tuve una intervención en el programa y le pedí que integrara al instituto la llamada Casa Grande del municipio, con el fin de sumarla como museo. El mandatario aceptó.”

Escaño en el Congreso

Y después… un giro en su existencia: “Llegué al Congreso del estado en calidad de diputada plurinominal del PRI (Partido Revolucionario Institucional); el coordinador era José Antonio Rojo. Fuimos ocho mujeres y estimo que fue una legislatura productiva, actuante. Estuve al frente de las comisiones de ciencia y tecnología, y de la entrega de medallas Miguel Hidalgo y Pedro María Anaya, así como de la de corrección de estilo. Y fungí como vicepresidenta de la Red Nacional de Legisladoras”.

Retornó a la UAEH. El entonces rector Luis Gil Borja, ya desaparecido, la designó coordinadora de asesores de la rectoría, para, más adelante, ser parte de la Fundación Hidalguense en la coordinación general de programas estratégicos, esto durante tres años.

Pasó a ser parte, otra vez, de la rectoría con Humberto Veras Godoy en calidad de asesora, y tras dos años solicitó su jubilación.

Se acomoda en su silla, en reflexión que tiene sentidos afectivos de Pídele al tiempo que vuelva externa: “Hace alrededor de cuatro años”.

No olvida cuando se consolidó el Programa de transformación académica “que abrió el campo a una verdadera y ejemplar consolidación.

“Lo entendí de esta manera: aquí están los que quieren y lo saben, bienvenidos; aquí están los que quieren pero no lo saben, hay que capacitarlos; aquí están otros que no quieren pero saben, hay que convencerlos; y aquí están otros que no quieren y no saben, esos se van solitos.”

Muy de ella, que también le gusta escribir. “Estoy activa; tengo cinco libros publicados. Una parte de mí es muy sensible. Escribo poesía; escribo libre lo que quiero. ¿Títulos?, 33 poemas y una locura. Pan de miel, El rincón de los encuentros, prologado por Andrés Henestrosa; Destinatarios, prologado por Alberto Umaña Carrizosa, y participé en una antología que se publicó en España”.

A su vez, sorpresivo, pregunta: “¿Usted, por dónde vive?”
“Cerca de la calle de Abasolo, licenciada.”

Deja escapar, casi un volátil suspiro. “Abasolo, parte de mi familia. Ahí vivimos.”

Abre la puerta para el hasta luego, con “…lo que le he contado explica parte de ese amor entrañable por la universidad, a la que serví y a la que tanto me retribuyó en satisfacciones… Abasolo, parte de muchos de mis ayeres”.

Reyna Hinojosa,UAEH

Extraño a la universidad; gran parte de una existencia fecunda la pasé a su vera. Imposible olvidarla

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