En el archivo general de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) se localiza un opúsculo dedicado a Ricardo García Isunza, el cual fue editado en 2011 con motivo de un homenaje post mortem por su hija, la licenciada en derecho Talía García Sánchez, y del cual queda registro en una placa en bronce colocada en el vestíbulo del centro cultural universitario (CCU) La Garza.

Del texto extraemos datos importantes, como que Ricardo García Isunza nació en la capital hidalguense el 8 de febrero de 1891, 22 años después de haberse erigido el estado de Hidalgo; y murió el 8 de octubre de 1954. En un sentido funeral se volcó toda la comunidad estudiantil y académica del Instituto Científico y Literario Autónomo (ICLA) a despedirlo. Sus restos fueron recibidos en el añoso edificio del ICLA, en la calle Abasolo, y luego fue acompañado en una marcha militar que inició en su querido instituto y concluyó en el panteón municipal, donde ahora reposa.

Cuando cursaba el segundo año en la Escuela Nacional de Medicina, en la Ciudad de México, fue reclutado por las fuerzas revolucionarias de Emiliano Zapata, quien lo nombró su médico personal por más de 18 meses. Después regresó a la capital del país y se reintegró a dicha institución.

El texto que analizamos menciona que el personaje principal, junto con un grupo de estudiantes de medicina, participó en la defensa de la democracia durante los sucesos de la Decena Trágica, en la capital del país. Volvió a su alma mater y se tituló como médico cirujano con la especialidad en oftalmología el 11 de junio de 1917. Entre los reconocimientos académicos que obtuvo destaca el expedido por el Colegio Indolatino de Cirujanos, que presidía en aquel entonces el cirujano Gustavo Baz.

En el ejercicio de su profesión creó un dispensario, al que llamó La Ceguera, en donde ofrecía servicios de manera gratuita. En Pachuca laboró para la Compañía Real del Monte y Pachuca, cuyos trabajadores mineros requerían de atención, dadas las enfermedades en los ojos que padecían.

A don Ricardo se le reconoce como fundador del Sindicato Médico, del Club Rotario de Pachuca y como miembro de la francmasonería mexicana, donde obtuvo el nivel grado 33 en la Gran Logia del Valle de México, adonde ingresó el 18 de febrero de 1935.

En 1890, el viejo Instituto Literario y Escuela de Artes y Oficios del Estado de Hidalgo (ILEAO) se transformó en el Instituto Científico y Literario (ICL). En 1918, ese instituto gozaba de buen prestigio, por lo que García Isunza decidió ingresar como profesor de botánica y zoología, labor en la que destacó por su dominio en los temas y conocimiento de los idiomas inglés, francés, italiano, alemán y latín. El 26 de marzo de 1943 fue designado director del ICL y se le recuerda por su diligencia en la academia y en la administración.

El instituto se preparaba para mejorar la calidad de sus programas y las carreras que debían ofrecerse; por ello, en 1945, bajo la dirección de García Isunza, se creó la Escuela de Medicina.

Para 1948 ya gozaban de autonomía las universidades de San Nicolás de Hidalgo (1917), la de San Luis Potosí (1923), la Nacional Autónoma de México (1929) y otras. El ICL había adquirido renombre académico, sin embargo, era necesario iniciar la construcción de una institución que ofreciera más opciones para las licenciaturas, además de una organización interna capaz de orientar el crecimiento académico y de gobierno. Con esos antecedentes y con motivo del aniversario número 79 de la creación del ILEAO, que se celebró el 3 de marzo de 1948 en el salón de actos del ICL, ahora salón de actos Ingeniero Baltasar Muñoz Lumbier, en una ceremonia a la asistió el gobernador del estado Vicente Aguirre del Castillo, el maestro García Isunza, en su carácter de director del plantel, le solicitó al gobernante su intervención ante el Congreso del estado para concederle al ICL su autonomía.

Posteriormente, durante la apertura de los trabajos ordinarios de la legislatura local, el gobernador presentó una iniciativa de ley, por la cual el ICL se transformó en autónomo, y a partir del primero de abril obtendría ese carácter. Su ley orgánica fue expedida dos años más tarde.

En 1948, al entrar en vigencia la autonomía del instituto, este se organizó de manera interna por una junta de gobierno, que tendría facultades para conocer y autorizar nuevas licenciaturas, reformar programas de estudio y designar directores en las escuelas.

Entre 1948 y principios de 1961 se fortaleció la preparatoria, incluidos los estudios de secundaria, que fue dirigida por los médicos J Pilar Licona Olvera, Ricardo García Isunza, Manuel Rojas Corona, el licenciado Carlos Ramírez Guerrero y el cirujano dentista Francisco Zapata Ruiz; se crearía la Escuela de Derecho bajo la dirección de los licenciados Serafín Trevethan Cortázar, Rubén Licona Ruiz y Juan Manuel Delgado Díaz; la Escuela de Enfermería estaría bajo la dirección de Alberto Zoebisch Sánchez y Adán Villegas Gutiérrez; la Escuela de Medicina fue dirigida por los médicos Alberto Zoebisch Sánchez y Gastón Barranco Salinas; y la Escuela de Trabajo Social nació bajo la dirección de la médica Alicia Beziés de Baños.

La autonomía de que gozó el ICLA por 13 años sentó las bases para el siguiente proyecto: la creación de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). Don Ricardo García Isunza, a pesar de su ausencia física ocurrida en 1954, se convirtió en un pilar del viejo instituto, lo que lo convirtió en una figura que llenó toda una época y llenó de estatura moral y científica a esa casa de estudios. Su actuación lo coloca en el sitio privilegiado de los viejos egresados del instituto.

El opúsculo dedicado a García Isunza cierra con estas palabras: “Libró encendidas batallas para divulgar, defender, salvar a imponer sus ideales obteniendo en el aula la irrenunciable ganancia que cosechan los románticos, la admiración”.

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