¡Ridículos aspirantes!

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El próximo año se celebran elecciones municipales en varios estados de la República, incluidas las de Hidalgo. Al respecto, vale la pena reflexionar sobre los perfiles que llegarán a la escena pública y que en muchos sentidos sintetizan la poca cultura política que tienen los hidalguenses, quienes consumirán discursos, imágenes y los falsos actos de bondad de los que aspiran a gobernar en toda la geografía estatal.

El eterno candidato

Es un personaje que ha querido participar en varias elecciones y el sistema de partidos no le ha dado la oportunidad de abanderar sus colores. Este tipo de candidatos con tal de conseguir su fin puede asociarse con cualquier sector –no importa si es de izquierda o de derecha– que le represente votos. Durante varios años no hubo saludos ni apoyo a nadie, pero el año previo a las elecciones cuenta con la mejor de las sonrisas y saca del baúl de los recuerdos las imágenes del chantaje que le sirven para decirle a la gente que hay una deuda que cobrará con votos en el siguiente proceso electoral. Esta persona es desleal con los electores, porque aprendió con el tiempo que en la política no hay amigos, sino intereses.

En suma, es un político mezquino que estará bien con la gente mientras le sirva, ya que acceda al poder se olvidará de todos ellos y las promesas que hizo. ¡No voten por él!

El candidato de las selfies

Se caracteriza por subir muchas imágenes y pensamientos a sus redes sociales para demostrar cuán humana, moral y dadivosa es su persona. Todas las fotografías que utiliza en su ritual de iluminado debe fortalecer su imagen de ser sensible con el combate a la pobreza, que ayuda a los sectores desprotegidos y que hace gestiones todo el tiempo para ayudar a la población. Para que la selfie cumpla su cometido deberán de aparecer pobres, mujeres solteras, niños con penurias y abuelitos desamparados. Este personaje es el más amoral de los individuos, porque deforma la realidad para favorecer su posicionamiento, no siente a profundidad el dolor ajeno de las personas, sino que los ve como la mercancía idónea para ganar elecciones.

Este personaje es el más falso de los aspirantes, porque no concibe hacer algo a favor de la gente a menos que se le reconozca. ¡No le crean, por favor!

El candidato apadrinado

Este aspirante ya forma parte de la élite política, por lo que quiere asegurar su permanencia en el cargo, para lo cual teje redes multinivel, con el fin de proyectar la imagen de que la suya es la mejor posibilidad de estar bien. Es un personaje que tiene credenciales políticas vigentes, por lo que utiliza su cargo para canalizar recursos y hacer como propias todas las gestiones que se hacen en su municipio y tiene la consigna de gritar que posee el legítimo derecho de seguir en la escena. Estos personajes toda la vida han vivido de la política, se aferran al poder y cierran posibilidad a otros cuadros políticos.

Para estos perfiles todos los demás aspirantes son inferiores, porque su persona está llena del mal de hubris, o enfermedad de los políticos, que les reitera que todo lo pueden y que todo lo merecen. ¡Reciban todo lo que les den, pero no los elijan!

Los tres perfiles anteriores son la antítesis de la política, pero desafortunadamente estarán en la oferta del electorado hidalguense. La ciudadanía deberá de darles un alto a esos vividores y fortalecer las candidaturas de nuevos liderazgos provenientes del seno de la comunidad y de las aspiraciones profundas del Hidalgo que merecemos y que las élites no nos han permitido construir; porque Hidalgo puede crecer, pero no lo ha hecho como se debe porque son las mismas familias políticas las que nos han gobernado.

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