Como cada año, la Auditoría Superior de la Federación, a través del auditor Juan Manuel Portal Martínez, informó el pasado miércoles los resultados de la cuenta pública federal, en este caso la correspondiente a 2015. En su informe, Portal indicó que encontraron irregularidades y opacidad en más de 165 mil millones de pesos, que significaría, de comprobarse, un daño al erario federal. En palabras llanas, estaríamos hablando de un gigantesco robo al dinero público de todos los mexicanos. Al desglosar esta cifra tenemos que 65 mil 194 millones de pesos corresponden a “desvíos e irregularidades en las entidades de la República”, mientras que 100 mil millones estarían relacionadas con anomalías en el gobierno federal, poderes de la Unión y órganos autónomos. Y del universo de 65 mil 194 millones, Hidalgo, faltaba más, aporta su granito de arena. En un primer ejercicio de análisis del reporte presentado por Portal, este diario encontró algunas observaciones importantes. Por ejemplo, que el gobierno de Hidalgo no realizó una gestión eficiente y transparente de los recursos del Fondo de Aportaciones Múltiples (FAM) en 2015, pues no aplicó presupuesto por más de 265 millones de pesos. Según la ASF, el gobierno estatal, encabezado en ese entonces por Francisco Olvera Ruiz, incurrió en inobservancias de la normativa, “principalmente en materia de obra pública y de la Ley de Coordinación Fiscal”. En su auditoría, la ASF verificó que los recursos del FAM aplicados en 2015 para nuestra entidad (615 millones 752 mil 400 pesos) hayan sido efectivamente gastados. No obstante encontró, en una muestra que involucró 80.1 por ciento del total (493 millones 284 mil 200 pesos), que hasta el 31 de diciembre de 2015 el gobierno del estado no había ejercido 50.6 por ciento de los recursos transferidos. Al cierre de la auditoría el 31 de marzo de 2016, todavía no había sido ejercido 42.2 por ciento del total. De manera muy amable, la ASF advirtió que esto “generó que no se atendiera a la población objetivo, ni se realizara la totalidad de las obras y acciones programadas”. Una manera muy elegante de decir que el dinero, que sería para beneficio de los hidalguenses, simplemente no se gastó. Podría haber sido utilizado para mil cosas, excepto para lo que estaba programado. Este es uno de los más graves problemas que enfrenta nuestra democracia: la corrupción, la falta de aplicación de la ley y la justicia que brilla por su ausencia. Un verdadero cáncer que impide el desarrollo de nuestro país. De filón. Hidalgo sigue siendo de los estados que menos inversión captan del exterior. Pero no solo eso, según datos oficiales, en 2016 la inversión extranjera directa cayó casi 40 por ciento. Con ello, difícilmente saldremos del sótano, de estar entre las siete entidades con menor captación de capital.

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