Ciudad de México.- Somos una sociedad joven, pero no por mucho tiempo: según las proyecciones del Consejo Nacional de Población (Conapo) para 2050, 17 de cada 100 personas serán mayores con una expectativa de vida de 77 a 81 años.

Ese panorama exige cubrir múltiples necesidades de un mayor número de adultos. En el área de la salud, por ejemplo, se eleva el riesgo de padecer demencia conforme la edad avanza y debido a sus características, como pérdida de memoria o comportamiento agresivo, demanda mucha atención y cuidado.

“El costo social y económico asociado al cuidado de quienes sufren ese padecimiento es muy alto. Es un problema que, desafortunadamente, se irá acentuando, por lo que necesitamos estrategias multidimensionales para resolverlo, incluyendo farmacológicas, sociales y mediante el uso de tecnología”, explicó para el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) el doctor Jesús Favela del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE).

Favela y el estudiante de doctorado Dagoberto Cruz crearon a Eva, un robot de asistencia conversacional que busca ayudar en el manejo y prevención de comportamientos problemáticos en adultos mayores con demencia.

El futuro está aquí

“Uno de los avances más importantes de la inteligencia artificial en años recientes se centra en la capacidad de las máquinas para entender el lenguaje hablado y poder sintetizar voz”, comentó Favela, quien también es miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

El aparato utiliza esa tecnología, mide 30 centímetros y cuenta con unos ojos que se proyectan a través de una pantalla de celular. Para mover su cara, emplea un brazo robótico y oculta, dentro de su cuerpo, una computadora encargada del reconocimiento de voz, bocinas y un micrófono.

Una de las estrategias para el manejo del comportamiento problemático en pacientes con demencia es la interacción social por medio de diferentes dinámicas y, en especial, la comunicación verbal.

Eva recaba información a través de la plática entre ella y el adulto mayor con preguntas básicas como, por ejemplo, “¿qué comida o música les gusta?” De esos encuentros, el aparato crea un perfil del usuario para que las futuras conversaciones sean más exitosas.

En los estudios iniciales y en la evidencia anecdótica con los pacientes de una residencia geriátrica, en Ensenada, encontraron una buena aceptación entre el robot y las personas, “las sesiones son exitosas en el sentido de que los adultos participan, cantan, se ríen y aplauden. Por ejemplo, el porcentaje de respuesta a preguntas directas del robot es superior al 90 por ciento”, comentó Favela.

Ciencia, tecnología y humanidades a través de la robótica social

La investigación titulada “Interacción humano-robot para la asistencia en el manejo de comportamientos problemáticos en personas con demencia” continúa en marcha. Las disciplinas que convergen en esa son la geriatría, neuropsicología e ingeniería en computación.

Incluso, hay artistas que se encuentran colaborando en el diseño y apariencia del robot.
Ese proyecto es uno de los que han sido apoyados por la convocatoria de ciencia básica del consejo, “el apoyo del Conacyt nos servirá para realizar trabajo de campo. Por lo pronto, hemos utilizado fondos del CICESE o de nosotros. También queremos contratar apoyo técnico que nos ayude en la programación para tener una plataforma más robusta y contar con dos o tres aparatos en lugar de uno”.

Entre las actividades que Favela y su grupo planean llevar a cabo durante ese trabajo destaca una terapia de estimulación cognitiva guiada completamente por Eva, “estamos por iniciar una evaluación en la que vamos a tomar medidas de la frecuencia y severidad de comportamientos problemáticos que tienen (los adultos mayores) antes y después de la intervención con el robot”, declaró el especialista.

Un área en la que buscan profundizar es la integración de sistemas de adaptación (detector de emociones a través de un sistema de sensado) al robot, con el objetivo de mejorar la efectividad de las intervenciones. Los investigadores analizarán la señal de audio emitida por los interlocutores, “por ejemplo, hablar un poco más rápido tiene diversos significados; variables como el número de palabras por segundo o la energía que tiene la señal son algunas de las cosas que nos interesa investigar”.

En una próxima etapa, adelantó Favela, pretenden que su investigación sea de acceso abierto, es decir, que cualquiera pueda consultar la documentación técnica del proyecto para que “alguien pueda descargar, por ejemplo, los diseños, imprimir las partes del robot, armarlo y bajar el software que nosotros también pondríamos a disposición de forma libre dentro de uno o dos años”, finalizó.

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