Existe una frase bastante popular en el mundo del deporte que resume a nuestro bello deporte en una realidad poco alentadora para muchos de nosotros. Gary Lineker es el responsable de uno de los pronunciamientos proféticos más populares del balompié: “Es un deporte en el que juegan 11 contra 11 durante 90 minutos y al final siempre gana Alemania”.
En efecto, esa es la realidad que llegó a la órbita nacional. En el cuarto día de labores, el llamado “casi viernes” por oficinistas y estudiantes universitarios deseosos de fiesta y catarsis, la historia fue escrita, pero nada nuevo se contó. A exactamente tres años del presunto piscinazo de Arjen Robben que desenlazó en la eliminación del Tri del Mundial de Brasil 2014, y con los fantasmas de la Noche Triste del 7-0 ante Chile, México no pudo plantarle cara al campeón y sucumbió por cuatro goles a uno.
La joya de Marco Fabián que representó la anotación de la honra quedó opacada por una actuación pobre de futbolistas que, una y otra vez, han sido exhibidos por la opinión pública y medios de comunicación como “inflados”, sobrevalorados y consentidos por el sistema futbolístico mexicano. Y qué decir del polémico entrenador, cuyo futuro es tan incierto como sus alineaciones. Una vez más, Juan Carlos Osorio dio cátedra de un sistema tan complejo que, insisto, podría tratarse de una innovación al futbol adelantada a su época. Sin embargo, lo más seguro es que solo estemos ante un entrenador prepotente que se rehúsa a escuchar críticas, aun cuando estas se manifiestan en cada espacio de opinión existente.
Los nuestros concluyen su participación en la Copa Confederaciones avanzando hasta donde se tenía presupuestado. No obstante, el sabor de boca es de fracaso rotundo pues, como Osorio se ha encargado de hacernos recordar, en el futbol las formas sí importan. Pero, y como dije la semana pasada, solo puede haber un Pep Guardiola.
El día de hoy los nuestros disputarán el tercer lugar contra Portugal, equipo que también fracasó y cuyo líder, Cristiano Ronaldo, sigue con la mente en las nubes entre temas personales, legales y deportivos. Mientras tanto Chile, con el arquero Claudio Bravo en estado de gracia, disputará la final contra los germanos. Y no, los mexicanos no tenemos ni a quién irle.
Napoleón dijo que “quien no conoce la historia está condenado a repetirla”. Si esto es cierto, la selección mexicana, desde su fundación, vive en una rueda de hámster.

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