Miguel de la Vega

Agencia Reforma

CIUDAD DE MÉXICO.-A César Peniche no le gustan las estridencias. Entrecierra los ojos, habla suave, casi con un susurro, pese a que como fiscal de Chihuahua saltó a la fama por su investigación en contra del ex gobernador César Duarte por el millonario desvío a las campañas del PRI y el posterior encarcelamiento del ex senador Alejandro Gutiérrez.

¿Alguna vez ha recurrido al tehuacanazo?

Nunca.

¿Chile piquín? ¿Toques eléctricos?

No, no. Soy completamente ajeno a esas viejas prácticas.

Entonces, ¿por qué los priistas lo acusan de torturador?

Es una estrategia por parte de la defensa. Buscan prevenirse contra lo que Alejandro Gutiérrez pudiera decir, implicando a cualquier otra persona.

¿Es más por maña que por realidad?

Muchos abogados alegan tortura desde el momento de la detención, buscando que en alguna parte el juez pueda encontrar una deficiencia y, así, desestimar la evidencia o el proceso mismo. Alegar tortura es una perversidad en términos de buscar huecos procesales.

¿Una perversidad?

También es una manera de tender un cerco en torno a Alejandro Gutiérrez para que la autoridad no pueda acercarse a él, por ejemplo, para ofrecerle un trato en términos del Código Penal. Lo que está claro es que no hay tortura ni malos tratos.

Pero también ha habido intervención del gobierno federal…

La PGR está jugando un papel inusual. Le presentan una denuncia (por tortura) y ¡al día siguiente! el Ministerio Público y los peritos ya están realizando las primeras diligencias.

¿Y eso es malo?

No estamos en contra de la justicia pronta y expedita, pero que sea pareja y no en casos de excepción. Durante 2017 la misma PGR declinó 40, 50 expedientes por tortura, porque alegó que no era competente. Y, de repente, ¡pum!, en este caso ya estaban actuando al día siguiente. Eso es justicia selectiva.

¿Está actuando de manera partidista la PGR?

No sé si partidista, pero sí inusual. Con una celeridad inusual y en una carpeta de investigación que no es de su competencia.

Le jaló la cola al dinosaurio. ¿Esperaba otra cosa?

Uno sabe en lo que se está metiendo cuando se trata de combatir la corrupción. Cuando empiezas a investigar y empiezas a ver cómo se manejaron los recursos, sabes que va a venir una respuesta, digamos, como la que estamos viendo. Lo que nos preocupa es que estén usando para estos fines a las instituciones, en este caso a la PGR.

¿Habría manera de evitarlo?

Por eso el reclamo siempre ha sido que las instituciones de procuración tienen que permanecer al margen de cualquier señalamiento político y no ser parte de una disputa política.

En su caso, ¿cómo evita que su trabajo se politice?

Aplicando la ley. Nos tenemos que circunscribir, única y exclusivamente, al trabajo que deriva de nuestras carpetas de información. Y apartarnos de la condición mediática que rodea a esos asuntos.

Usted trabajó en el actual gobierno federal. ¿Se considera priista?

No. Estuve seis años en la Fepade y desde entonces supe que debía mantenerme al margen de los partidos políticos para darle certeza y credibilidad a mi trabajo.

¿Qué separa la acción de la justicia de la venganza política?

La intención. Si te concentras en la evidencia y en los hechos, sin tomar en cuenta el entorno, puedes tener el nivel de objetividad que se requiere.

 

¿Se puede pescar un pez tan gordo sin tomar en cuenta el cardumen?

Estoy convencido de que sí. Todo es cuestión de objetividad y de evitar caer en la vorágine mediática que generan estos casos.

Lo están atacando de manera personal, inclusive. ¿No le preocupa su integridad?

Pues… cuando asumes este tipo de trabajo, sabes que hay cierto nivel de riesgo. Desde el momento en que se planteó que el objetivo de este gobierno es el combate a la corrupción, supe a lo que me iba a enfrentar.

Oiga, los priistas matan…

Bueno, pues, confiamos en las instituciones y confiamos en lo que estamos haciendo. La mejor forma de protegerte en lo personal y en lo institucional es con la transparencia.

 

Si anda como pato, grazna como pato y vuela como pato, ¿debería preocuparse Manlio Fabio Beltrones de que lo mencionen tanto en las indagatorias?

Cada quien es responsable de sus actos; y cada quien sabe lo que hizo, lo que dejó de hacer o las complacencias que tuvo.

 

Entonces, ¿sí debería preocuparse?

En el caso de este personaje y en cualquier caso, reitero, cuando actuemos tendremos que hacerlo siempre con base en la evidencia. Cada quien sabe lo que hizo. Y no lo digo por él en particular. En mi caso, que mis hijos me puedan ver con orgullo y con confianza es el mejor premio que puedo recibir día a día.

 

¿A quién hay que tenerle más miedo: al narco o a la impunidad?

Van de la mano. El narco no habría podido crecer en nuestro país si no se hubieran dado las condiciones de impunidad, de corrupción, de componendas. Eso es indiscutible.

 

¿Qué está pasando en Chihuahua con la inseguridad?

Lo mismo que está pasando en el resto del país. El delito de homicidio, que es el más alto, está en el tema de narcotráfico. El 75 por ciento de los casos de homicidio en Chihuahua están ligados al narcotráfico, a la delincuencia organizada. Esa es la constante en todos los estados.

 

¿Por qué se agudizó ahora?

Esto no es algo que se haya generado en seis meses o en un año. Esto es una historia que viene de mucho tiempo atrás, en la que las policías han tenido mucha responsabilidad en el surgimiento de la delincuencia organizada y donde, también, autoridades lo han permitido. Pactaron con los criminales y eso nos llevó a esto.

 

¿El gobierno de Javier Corral pactó con la delincuencia?

No se puede pactar con la delincuencia. Cuando se hace como se hizo antes en Chihuahua, volteas a la Sierra y hay un poder de facto que está controlando determinadas regiones para el cultivo y trasiego de la droga. Nosotros no pactamos. Nada.

 

¿No hubo acercamientos?

Sí ha habido mensajes, pero siempre se les cierra la puerta. No ha habido arreglos, ni componendas, ni compromisos.

 

¿Le han ofrecido plata o plomo?

No directamente. Te llega el mensaje a través de un detenido, de un policía, de un abogado. Si no logramos separar esa comunión entre autoridad y delincuentes, no vamos a avanzar nunca como país. La corrupción y la impunidad van de la mano.

 

¿Vale la pena morir por el trabajo?

Vale la pena perseguir un ideal. Si es justo y correcto, siempre estará latente la posibilidad de sacrificar el bien personal por el bien común. Claro que tampoco se trata de crear mártires. A lo que me refiero es que todo debe tener un sentido.

 

¿Qué le diría a César Duarte si usted lo aprehendiera?

Le diría cuáles son sus derechos y que tendrá que enfrentar a la justicia. No hay nada más que decirle.

 

Si su hija quisiera ser periodista en Chihuahua, ¿qué le diría?

¡Adelante! En Chihuahua hay un periodismo muy valiente y muy decidido; el caso de Miroslava Breach nos deja marcados a todos, porque fue una afrenta muy directa.

 

Cinco datos

  1. Antes de convertirse en fiscal de Chihuahua, trabajó en la Comisión Nacional de Seguridad.
  2. Fue delegado de la PGR en Chihuahua de 2010 a 2015.
  3. Coordinó el operativo “Nuevo Michoacán”, en 2014.
  4. Fue director adjunto de Desarrollo Humano de PGR y titular de la Unidad Especializada en Operaciones con Recursos de Procedencia Ilícita y Falsificación o Alteración de Moneda de la Siedo.
  5. Tiene una maestría en derecho penal con especialización en Ciencia Jurídico Penal.

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