SALVADOR ESPINO*
Pachuca.- De acuerdo con el Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza (ITLP), elaborado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), ocho de cada 10 hidalguenses perciben un salario igual o menor a 176 pesos diarios y tres de ellos sobreviven con el mínimo, que es de 88.33 pesos al día.

Lo anterior en un estado que “a pesar de contar con alta cantidad no solo de recursos naturales, sino también humanos y técnicos, al mismo tiempo contrasta porque también es una de las entidades más pobres del país”, afirmó Miryam Franco, doctora en planeación y desarrollo e investigadora de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH).

Para comprender la pérdida del poder adquisitivo de los salarios en Hidalgo, Mauricio Rivera, quien conduce un taxi desde hace seis años, explicó que en sus inicios tenía que trabajar alrededor de ocho horas al día para obtener 300 pesos libres y actualmente labora hasta 16 horas consecutivas para percibir la misma cantidad de dinero, y así tener un ingreso “estable”.

Otro caso que ejemplifica dicha precariedad es el de Brenda Hernández, despachadora de gasolina, quien comentó que percibe un monto cercano al salario mínimo con 2 mil 500 pesos mensuales; no obstante, puntualizó que lo que le ayuda a mantener a su familia son las propinas de algunos clientes.

“A los despachadores nos convienen más las propinas, esto nos permite obtener una ganancia al doble, ya que en realidad son las personas quienes nos mantienen.”

Para Eduardo Rodríguez, especialista en economía regional de la máxima casa de estudios de la entidad, “la inflación es parte fundamental en el tema de salarios, ya que es el incremento generalizado y sostenido de los precios, cuando esto sucede se dice que hay un fenómeno inflacionario, ya que mientras el salario nominal va creciendo, el salario real que considera el efecto inflacionario va disminuyendo”.

Para comprender mejor el tema, el especialista dio un ejemplo: “Nominalmente a mí me pagan 100 pesos y puedo comprar 10 kilos de tortilla, pero si el precio sube el doble, aunque yo gane 100 pesos, los 10 kilos de tortilla que compraba ya no los voy a poder adquirir, porque ahora necesitaría ganar 200 pesos, ahí es donde se ve reflejada claramente la pérdida adquisitiva”.

Flexibilidad laboral

El investigador destacó que la reforma laboral aprobada durante el pasado sexenio flexibilizó los esquemas de contratación, lo que significa que empleadores pueden despedir al personal sin darle absolutamente nada, lo que orilla a los trabajadores a un esquema de pobreza.

De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), “la menor inflación de inicio de año ha ayudado a recuperar el poder adquisitivo del ingreso laboral en el segundo trimestre de 2018. Sin embargo, el incremento que ha tenido la inflación recientemente es un tema al que se le debe prestar atención”.

Al respecto, Miryam Franco advirtió que la estrategia del anterior gobierno federal fue subir los salarios en proporciones mínimas para evitar protestas de los trabajadores, como huelgas, pero en realidad la inflación continuó aumentando los precios de todos los productos del mercado.

Un factor determinante en tiempos recientes fue el alza en el costo de las gasolinas y el diésel. En el primer caso, durante el anterior sexenio pasó de 10.72 a 19.30 pesos en el caso de la Magna.

Lo anterior fue confirmado por el taxista Mauricio Rivera, quien debe tener una ganancia de 600 pesos por día para que la jornada laboral sea rentable; no obstante, tiene que pagar el préstamo de la unidad que conduce, la gasolina, así como comidas, entre otros gastos.

“Tengo que pagar 200 pesos de cuenta, gasolina, y el resto es para mí; además, son jornadas de arriba de 10 horas las que trabajo y hago mínimo dos comidas, compro alguna bebida, y de ahí ya se me fueron otros 100 pesos. Realmente termino ganando como 80 o 100 pesos libres.”

Los testimonios de los trabajadores Brenda Hernández y Mauricio Rivera reflejan que para percibir más que el salario mínimo, dependen de las propinas o de trabajar jornadas más amplias, lo que significa un proceso de infravaloración del trabajo en Hidalgo.

Ciudad pequeña, ¿más barata?

El investigador Eduardo Rodríguez explicó que entre la población prevalece la idea de que las ciudades más pequeñas son más baratas, pero Pachuca demuestra lo contrario.

“Aquí encontramos alimentos y transporte caros, casi igualados con los de la Ciudad de México, mientras los salarios son bajos”, enfatizó.

Mientras tanto, la trabajadora Brenda Hernández indicó: “Actualmente me encuentro ganando más o menos lo mismo que cuando entré, pero, por ejemplo, el jitomate subió su precio, como a 28 el kilo, o la carne; antes yo podía comer albóndigas o tortitas de pollo, y ahorita traigo nuggets y frijoles, que es lo más barato o para lo que me alcanza”.

En los últimos seis años, el salario mínimo subió de 76.55 a 88.33 pesos diarios, es decir, el aumento en el pasado sexenio fue de solo 11.78 pesos.

La Ley Federal del Trabajo, la cual es la máxima legislación en derecho laboral en México, establece: “El salario mínimo deberá ser suficiente para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos”.

Al respecto, el economista Eduardo Rodríguez manifestó que antes una familia podía mantenerse con el trabajo de una sola persona, sin embargo, hoy la pérdida del poder adquisitivo del salario ha obligado a que trabajen todos o la mayoría de los miembros de una familia.

“Esto explica en parte la inclusión de las mujeres en el mundo laboral; aunque tienen el derecho a trabajar, en realidad lo hacen porque el salario de una sola persona ya no alcanza, ya que efectivamente la pérdida del poder adquisitivo coloca a los trabajadores en un esquema de vulnerabilidad”, concluyó el experto.

pérdida adquisitiva

*Este trabajo fue realizado como parte de la asignatura de periodismo de investigación, impartida por Elsa Ángeles en la licenciatura en ciencias de la comunicación de la UAEH

Ocho de cada 10 hidalguenses perciben un salario igual o menor a 176 pesos diarios y tres de ellos sobreviven con el mínimo, que es de 88.33 pesos al día

Aquí (Pachuca) encontramos alimentos y transporte caros, casi igualados con los de la Ciudad de México, mientras los salarios son bajos”

Eduardo Rodríguez
Economista

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