Salas México y China; levantar columnas al conocimiento antiguo

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México y China,conocimiento antiguo

JAVIER MATA 

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FB: El séptimo estado

“Desde tu morada luz, cúbrenos
Desde tu consciencia absoluta, ábrenos
Desde de tu verdad universal, muévenos
Desde tu magnanimidad, sustenta nuestra esperanza
Para que podamos abrevar, en la fuente de tu conocimiento
En compañía y conjuntamente
En compañía de los guías de la tradición blanca
En compañía de los guías de la tradición negra
En compañía de los guías de la tradición amarilla
En compañía de los guías de la tradición roja
Y con nuestros guías personales
Podamos dar los pasos necesarios
Para cumplir nuestra misión
En este tiempo, en este lugar
Con estas formas”

Ometéotl

Estas fueron las palabras que se decretaron el sábado 21 de julio en la inauguración de las salas dedicadas a la cultura mexicana y con otra ceremonia la China, para lo cual se dieron cita distintas personalidades de la comunidad holística nacional e internacional. El historiador, novelista, ensayista y abogado Antonio Velasco Piña; promotor del legado cultural prehispánico dejado por grandes civilizaciones en el país, como los Mexicas o Mayas, por la historia mundial y por su ferviente sentir nacionalista, fue una de las personalidades que ofició la instalación del recinto consagrado a las distintas expresiones de nuestras culturas ancestrales.

La instructora de yoga Guadalupe Olguín en sus palabras de bienvenida al centro cultural India-México-China, quien es además directora de dicha institución, compartió que estaba marcado en su destino llevar a cabo la encomienda de edificar ese espacio, dedicado al conocimiento y desarrollo personal a través de las disciplinas heredadas por importantes maestros que en el pasado sacrificaron sus vidas para heredarnos los tesoros de los saberes más valiosos; capaces de transformar la piedra más difícil; nuestro ser, muchos conocimientos están aún perdidos en la historia y otros más ocultos ante la ignorancia, la soberbia y la arrogancia.

Un xoloescuincle también fue parte de los invitados. Los cascabeles de los danzantes acompañaban la armonía de los tambores que poco a poco retumbaban, a uno de ellos no le detuvo la llaga que sea abrió en sus pies y pinto con manchas de sangre el piso, pues su devoción y compromiso fueron mayores que su dolor. Ornamentos de las fauces de Quetzalcóatl, sahumerios de copal y ofrendas a la madre tierra en agradecimiento y honor a los asistentes, vitrales decorados con bellos motivos, inspirados en los códices antiguos, de los que emanaban luces multicolores que inundaban el espacio, generándose una mística inédita para propios y extraños. El maestro Antonio Velazco Piña se encontraba al centro del recinto, evocando la memoria del Huey Tlatoani (máximo gobernante de la cultura azteca) detrás de él, la piedra del Sol azteca, quien desde su posición se observa un mirador cubierto por herrajes y un antiguo sello de la cultura maya con forma circular y grecas similar al símbolo del ying y el yang, forjado en hierro con un radio de un metro y enseguida una vista excepcional de la pirámide de nuestra máxima casa de estudios, el polifórum Carlos Martínez Balmori.

El segundo nivel del edificio, en honor la cultura china, la maestra lupita, como afectuosamente le llaman en la comunidad holística en compañía de la doctora Carmen Chong, quien fuera madrina de esa ceremonia, junto a distinguidas personalidades de las disciplinas orientales de talla internacional presenciaron la exhibición de un espectáculo organizado por el centro chino mexicano Lun Ding AC encabezado por el doctor en acupuntura tradicional china Steve Chi Mikel.

Al sonido del wong (tambor gigante chino) y demás instrumentistas de música tradicional china, llevaron nuestra energía a un tiempo y lugares muy peculiares de la cosmogonía oriental. La maestra internacional Elsa Cabañas y María Elena Rangel, quién también es campeona de una técnica en la meditación en movimiento, y el maestro Aldo, campeón mundial de esgrima con su exhibición de jeet kune do (artes marciales con sable), revivieron la sangre amarilla que recorre nuestras entrañas del saber no descubierto del tao (una de las filosofías orientales). El espacio encontraba en su centro un trono con motivos propios de dicha cultura elaborado en nogal, al que caían los rayos del Sol como si una lluvia se tratará, con la ceremonia de la lechuga y la danza de los tres leones, que simbolizan la abundancia y la prosperidad, además de que en su mitología ellos vienen también a librarnos de entidades negativas. Se considera de buena suerte guardar un poco de las sobras que los leones dejan para acompañar la vida de las personas, hasta el siguiente año nuevo chino.

Más información del centro India-México-China en https://www.facebook.com/centro.indiamexicochina/.
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