Con el regreso a la “nueva normalidad”, diversos espacios públicos se preparan para evitar contagios con su reapertura. Tal vez has comenzado a ver que en la tiendita de la esquina, hay mamparas de protección, son como ventanas, como marcos de plástico trasparente, con una ranura en la parte inferior, a través de la cual el empleado recibirá tu dinero. También habrás notado que en muchos lugares han implementado cortinas de hule cristal o similares para mantener una barrera entre empleados y clientes. Dispositivos similares, planean ser utilizados en las industrias y oficinas a manera de cubículos individuales con el fin de que nos mantengamos hasta cierto punto aislados y protegidos. Además, con la baja en los precios del petróleo, su fabricación sería más barata y nadie lo vería como un desperdicio.

Los residuos hospitalarios, por ejemplo, los cubrebocas y caretas (ahora también de uso doméstico), así como los guantes, trajes impermeables, ropa desechable, mangueras de los respiradores, tubos endotraqueales, jeringas, bolsas de sangre y sueros no son reciclables por ser considerados infecto contagiosos, la única solución es la incineración o bien contenedores. Eso a nivel internacional, la realidad en México es que gran parte de esos residuos terminan en el basurero municipal y no se les da un manejo adecuado.

¿Qué pasará con esas mamparas, cortinas de hule y cubículos de plástico que ahora se van a usar en las empresas? Si bien es cierto que pueden durar por años, la verdad es que terminarán en la basura una vez que pase la pandemia. Esas mamparas y cubículos requieren diferentes aditivos como los retardantes de ignición o filtros solares, que son contaminantes muy persistentes en el medio y pueden provocar fallas endocrinológicas en los humanos.

Y todo eso para salvar vidas humanas. Es un precio muy alto si analizamos algunos datos. En el mundo habitamos alrededor de 7 mil 700 millones de personas; hasta el 6 de junio de 2020, la Organización Mundial de la Salud (OMS) había reportado 6.66 millones de personas contagiadas, lo cual representa 0.08 por ciento de la población mundial. La OMS reportó también 392 mil 802 fallecimientos, es decir 0.005 por ciento de la población mundial.

En México vivimos poco menos de 127 millones de personas; teníamos registrados hasta el 6 de junio 113 mil 619 casos (0.0889 por ciento de la población) y 13 mil 511 defunciones (0.0102 por ciento de la población). Pero al año registramos poco menos de 2.2 millones de nacimientos y entre 720 y 750 mil muertes.

En Hidalgo, habitamos aproximadamente 3 millones 84 mil 414 personas. Teníamos registrados hasta el 6 de junio 2 mil 131 casos (0.0690 por ciento de la población total), con 386 fallecimientos. (0.0125 por ciento de la población total). Para finales de este año, se estima que habrán nacido 52 mil 181 personas y fallecido 19 mil 544.

¿Vale la pena contaminar tanto, exagerando las medidas de precaución? Ya sé que me contestaran que cada vida humana es invaluable y hay que hacer todo por preservarla, pero si no frenamos al cambio climático y no dejamos de contaminar, moriremos muchos más. Y recuerda, aunque el coronavirus es nuestro principal enemigo hoy, el cambio climático es el peor enemigo de los próximos años.

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