Carlo Eduardo
Medina Solís

Área académica
de odontología

Introducción

De acuerdo con el reporte “Global burden of oral conditions in 1990-2010” derivado del The global burden of disease (GBD) 2010 Study, las enfermedades y alteraciones bucales permanecen altamente prevalentes, colectivamente afectan alrededor de 3.9 billones de personas en el mundo. El problema más común, de todas las condiciones evaluadas en el estudio, y con mayor carga de la enfermedad a nivel global, fue la caries dental no tratada en la dentición permanente, mientras que la periodontitis severa y la caries no tratada en los dientes primarios fueron la sexta y décima condición más prevalente, afectando 11 y 9 por ciento de la población mundial, respectivamente. De igual forma, la pérdida de dientes severa fue la 36 condición más prevalente, con una estimación global de 2 por ciento (Marcenes, 2013, Kassebaum, 2014a, 2014b, 2015).
En Hidalgo, al igual que en México, las enfermedades bucodentales no son ajenas a la transición epidemiológica que se observa en el mundo, donde coexisten enfermedades y muertes por causas infecciosas con aquellas relacionadas a padecimientos crónico-degenerativos, accidentes y lesiones (Frenk, 1997); ya que observamos al mismo tiempo la existencia de caries dental como de cánceres bucales. Las prioridades de salud bucal en México están enfocadas en la disminución de las enfermedades y alteraciones bucales más prevalentes en la población, esto se puede lograr utilizando diferentes herramientas, como son: la educación-prevención en escolares, la educación-asistencia y la fluoruración de la sal, entre otros (SSA, 2000, Medina, 2006).
Las enfermedades bucodentales, como la caries dental, las enfermedades periodontales y los cánceres de la boca y la faringe son un problema de salud pública de alcance mundial que afecta a los países industrializados y cada vez con mayor frecuencia a los países en desarrollo, en especial entre las comunidades más pobres. La Organización Mundial de la Salud ha declarado que se estima que 5 mil millones de personas en el planeta han sufrido caries dental (WHO, 2003). Igualmente, existen una serie de alteraciones bucodentales que repercuten en diversos aspectos de la vida de las personas que las padecen. Por ejemplo, las maloclusiones, que son después de la caries dental y la enfermedad periodontal, la alteración de mayor prevalencia en la población (Cartes, 2010). Otra alteración que es motivo de preocupación entre los trabajadores de la salud bucal es la fluorosis dental; que es causada por la ingestión excesiva de fluoruros. El impacto sobre la salud debido a la ingestión prolongada de F- depende de tres factores principales: ingesta diaria de F-, grado de nutrición y estatus de algunos órganos vitales (Hurtado, 2005).
Entre las malformaciones congénitas, una de las más comunes son las hendiduras orofaciales, fundamentalmente la de labio y/o paladar hendido (LPH), lo cual las hace que representen un problema de salud bucodental (Quijano, 2009). Para México tienen una incidencia de alrededor de 1.1 a 1.39 por cada mil nacidos vivos registrados; además ocupan el primer lugar entre todas las anomalías congénitas (Dávalos, 2009).
En una revisión de la literatura realizada por investigadores del área académica de odontología de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo sobre salud bucal de los hidalguenses, se incluyeron 18 documentos: cinco sobre caries dental (Pontigo, 2007, 2010; Sánchez, 2009; Islas, 2009; Suarez, 2009), uno de caries radicular (Lucio, 2008), dos sobre enfermedad periodontal (Márquez, 2008, 2009), tres relacionados a la pérdida de dientes (Medina, 2008; Escorza, 2010; Islas, 2011), cinco sobre fluorosis dental (Molina, 1995, 2006; Irigoyen, 1997; Pontigo, 2008; Vázquez 2010) y dos de labio y/o paladar hendido (Escoffié, 2010; González, 2011). Se encontraron los siguientes resultados.

Caries coronal y radicular

En México y en Hidalgo existe información limitada sobre la magnitud de los principales problemas bucales. En ese sentido, encontramos cinco estudios sobre caries coronal y uno sobre caries radicular (Pontigo, 2007, 2010; Sánchez, 2009; Islas, 2009; Suarez, 2009, Lucio, 2008). Los estudios fueron realizados en Tula, San Agustín Tlaxiaca, Zempoala y Pachuca. Además, también están los resultados de la Encuesta Nacional de Caries. La edad de los sujetos estudiados va de los cinco a los 15 años. La prevalencia de caries va de 42 a 69 por ciento dependiendo del grupo de edad que se trate. Mientras que el índice CPOD va de 0.37 a 2.50. Por otro lado, en el estudio sobre caries radicular (Lucio, 2008) se reporta que en adultos la prevalencia es mayor a 50 por ciento mientras que el promedio de superficies afectadas es superior a 7.

Enfermedad periodontal

Con relación a las enfermedades periodontales, el conocimiento existente es aún más limitado. No se tienen resultados en personas aparentemente sanas, los dos estudios se han realizado en pacientes diabéticos (Márquez, 2008, 2009). Sin embargo, estos estudios la sitúan como una enfermedad de alta prevalencia, extensión y severidad. Además, tanto la caries como las enfermedades periodontales presentan un carácter acumulativo que se incrementa con la edad, lo cual lleva a la pérdida del diente si estas no son restringidas a tiempo para impedir su avance (Medina, 2006).

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