Dentro de la memoria gráfica de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) aparece una serie de publicaciones que dan cuenta del Festival del Día de Muertos Sanctoarte, creado por la comunidad del Instituto de Artes (IA) en 2004, por lo que en esta entrega dominical daremos cuenta del origen y el desarrollo de esa actividad cultural, cuyo propósito es enriquecer y promover la milenaria tradición mexicana de los días de los Fieles Difuntos y de Todos los Santos.

Recordemos que el Honorable Consejo Universitario acordó la creación del IA en el año 2000 y este inició con la oferta educativa de las licenciaturas en música, danza y artes visuales en 2002; en 2003 se incorporó la licenciatura en arte dramático.

El instituto se alojó en un inmueble del siglo XVII: el casco de la antigua hacienda minera de San Cayetano, que fue asiento de las compañías mineras y residencia de directivos e ingenieros ingleses y estadunidenses.

En 2004, la comunidad estudiantil, encabezada por alumnado de artes visuales y apoyada por autoridades y profesores, decide organizar una actividad inspirada en las costumbres ancestrales de los llamados días de muertos bajo el nombre de Sanctoarte, festival en el que conjugan historia, tradiciones y expresiones artísticas que aprenden en el aula como parte de su formación profesional.

Sanctoarte, a decir de los primeros organizadores, es una palabra compuesta formada por “sanctórum” y “arte”. Los hablantes nahuas no podían pronunciar la primer palabra y, al paso del tiempo, deriva en xantolo, como término representativo de esas festividades en la Huasteca hidalguense; con base en esas consideraciones, estudiantes del IA decidieron acuñar la palabra Sanctoarte.

En los folletos y ediciones consultados se aprecia que, en sus inicios, se planeó ese festival como suma de distintas expresiones artísticas relacionadas con la celebración de los días de muertos, así que hubo elaboración de mascarones de calaveras en papel maché, exposiciones pictóricas en diferentes soportes y técnicas, danzas de inspiración indígena y contemporánea, representaciones teatrales, sonatas y marchas fúnebres, altares y ofrendas.

Los organizadores decidieron programar en la cabecera municipal de Mineral del Monte, Hidalgo, una procesión que inició en el Cementerio Inglés, el cual resguarda los restos de personajes de aquella nacionalidad y descendientes de ellos. El camposanto también es conocido como Cementerio Británico del Mineral del Monte, y está localizado en medio de un bosque lleno de historia y leyendas. Con la procesión, estudiantes fueron incorporando a la población para que también participara y disfrutara de aquel festival.

Sanctoarte es realizado a finales de octubre. El crepúsculo marca el comienzo del festival con la procesión, que cada año inicia en un punto emblemático de la cabecera municipal, recorre las calles y los callejones típicos de un pueblo minero y concluye en las instalaciones del IA. Durante el trayecto, las ceras juegan un papel importante, pues ellas representan la luz que buscan las almas perdidas. El aroma de las flores de cempasúchil y el que emerge de los sahumerios generan un ambiente de reflexión y respeto a la muerte; fuertemente se asocian al aire, como elemento fundamental de la cosmogonía de los pueblos prehispánicos que supervive. La tierra, el fuego y el agua igualmente están representados en otros símbolos.

El culto a la muerte entre los pueblos que habitaban Mesoamérica planteaba que el hombre se negaba a morir y con su poder fue creando un nuevo mundo después de la muerte. Según las creencias prehispánicas, había tres lugares sagrados más allá de la vida: Mictlán, Tlalocan y el acompañamiento del Sol, este último estaba reservado para los guerreros muertos en combate o que habían sido sacrificados, así como a las mujeres que en el proceso del parto perdieron la vida; ellos seguían al Sol en su cenit en la Tierra: del amanecer al mediodía lo acompañaban los varones y del mediodía al ocaso, las mujeres. El Tlalocan estaba destinado a aquellas personas que habían perdido la vida por el elemento del agua. Y el Mictlán era el lugar al que esperaban llegar después de una serie de pasos. Los mesoamericanos acostumbraban enterrar a sus muertos con ofrendas altamente simbólicas y ahora, con los últimos descubrimientos arqueológicos, las evidencias son cada vez más contundentes.

A la llegada de los españoles en el siglo XVI y con la posterior evangelización el pensamiento de los pueblos nativos fue cambiando, sin embargo, el culto a los muertos se ha conservado hasta nuestros días y las nuevas generaciones de jóvenes, como las del IA, trabajan empeñosamente en conservar e impulsar parte de la identidad nacional a través del reconocimiento de tradiciones como esa.

Cuando la procesión del Sanctoarte concluye, los asistentes son invitados al instituto para apreciar las distintas expresiones artísticas y las peculiares representaciones preparadas especialmente para ese día. Los pasillos y patios de esa instalación universitaria se convierten en un escenario que vive, desde hace 14 años, una combinación entre las tradiciones de los mundos prehispánico y católico con la innovación actual.

Este 2019, el IA espera a los visitantes el 26 de octubre a partir de las 19 horas, en el quiosco del jardín principal de Mineral del Monte, de donde partirá la procesión.

Te invitamos a revivir el mundo mágico “donde la vida nos lleva a la muerte y la muerte nos lleva a la vida”. Sanctoarte, 15 edición “Xiuhte, principio y fin”.

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La autonomía universitaria permite al profesorado de la UAEH realizar investigaciones que contribuyen al desarrollo nacional, estatal y regional de los sectores, tanto público como privado

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