Vulgar, simplón, antipático… estos son algunos de los calificativos empleados para describir a Adam Sandler, probablemente uno de los actores más odiados en la historia del cine, pero, curiosamente, con mayor proyección en todos los canales de televisión y uno que otro servicio de video en streaming (ahí te hablan, Netflix). Así las cosas, y aprovechando su cumpleaños 52 mañana domingo, nos dimos a la muy difícil tarea (y lo decimos en serio) de ver casi toda su infame filmografía para recomendar sus cinco mejores películas (y el pilón), por si en algún momento de tu vida es inevitable tener que chutarse una peli del comediante nacido en Brooklyn…

Pilón. Siempre hay tiempo para reír (2009). Sandler se alió con el hilarante director Judd Apatow para dar vida a George Simmons, actor y comediante que tras diagnosticársele una rara enfermedad de la sangre comienza a reevaluar su vida. La cinta, lejos de irse por el chiste fácil, es una interesante reflexión sobre cómo afrontamos la muerte en diversos sentidos y lidiamos día tras día con el peso de nuestras decisiones. No recomendable si estás muy sensible o has vivido una pérdida reciente.

5. Golpe bajo: el juego final (2005). Refrito de la película homónima de 1974 protagonizada por el fallecido Burt Reynolds y ganadora de un Globo de Oro. En esta nueva versión Sandler interpreta a Paul Crewe, exquarterback de la NFL que es enviado al tambo por amaño de partidos; ahí, el director de la cárcel le pide que organice un partido de tochito, guardias contra presos. Destaca por retratar de buena manera la acción del futbol americano y tener un humor harto vulgar, pero que, de alguna manera, se siente muy apropiado para la ocasión. Este gol de campo es un clásico recurrente previo a la transmisión del Súper Tazón.

4. La mejor de mis bodas (1998). La primera comedia romántica del exmiembro de Saturday night live es hilarante. Primero, por mostrarnos la poco convencional historia de un cantante de bodas que debe reconstruir su vida tras el abandono de su prometida.

Segundo, por la manera en que este filme hace una sátira sobre los excesos en la moda, la música y la cultura gringa cometidos durante la década de 1980. Y tercero, por ser la primera ocasión en que Sandler colaboró con Drew Barrymore, la reina de la comedia juvenil de la década de 1990. De lejos, una película más del canal Golden; de cerca, una comedia entrañable sobre la búsqueda del verdadero amor.

3. Embriagado de amor (2002). Aunque no lo creas Sandler puede hacer drama, y para muestra esta joya del director Paul Thomas Anderson. Aquí Adam interpreta a Barry Egan, solitario dueño de una empresa de artículos para baño. Tras presenciar un accidente conoce a Lena, con quien intentará tener una relación amorosa aunque eso signifique seguirla hasta Hawái y soportar el hostigamiento de sus siete horrendas hermanas. Este filme resulta una de las versiones más curiosas en la carrera del neoyorquino, ya que nos recuerda mucho a Woody Allen, aunque en una versión más noble y menos ansiosa.

2. Los Meyerowitz: La familia no se elige (2017). Desde 2015 Adam Sandler tiene contrato con Netflix para distribuir sus nuevas producciones vía streaming. Aunque la mayoría son un bodrio destaca esta película del director Noah Baumbach, donde toma el rol de Danny, un desempleado que tras separarse de su esposa vuelve a la casa de su padre (un tremendo Dustin Hoffman) para reencontrarse con la nueva familia de su progenitor.

Conflictos, drama y familia son el aderezo de esta película nominada a la Palma de Oro en Cannes el año pasado y buen recordatorio de que, de vez en cuando, Adam Sandler puede ser sobresaliente.

1. Como si fuera la primera vez (2004). La segunda colaboración Sandler-Barrymore es una de las mejores comedias románticas en lo que va del siglo XXI gracias a una historia bastante tierna que nos cuestiona el significado de la frase “mantener viva la llama del amor”. Henry (Sandler), biólogo marino, queda perdidamente enamorado de Lucy (Barrymore), una profesora de arte. Sin embargo, hay un pequeño problemita: ella sufre amnesia anterógrada, por lo que no puede recordar sus vivencias más allá de un día. Ante ello, Henry se propone enamorar diario a Lucy con la esperanza de que ella, gracias al poder del amor (ja, ja, ja), logre recordarlo. Fenomenal, fresca y buena opción para una primera cita, Como si fuera la primera vez es lo mejor de lo mejor en la caótica filmografía del otrora Billy Madison.

¿Están de acuerdo con esta lista? Envíen sus sugerencias al correo o perfil de Twitter debajo del listado y disfruten, aunque sea un poquito, del exuberante mal gusto de Sandler. Nosotros, por lo pronto, dormiremos todo el fin de semana; echarse un maratón de sus películas no es la más sana de las ideas…

@Lucasvselmundo
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