Pues como bien sabemos la Navidad ya está aquí y en lo único que pensamos son en los regalos que recibiremos, en sí no es tanto la convivencia con los seres queridos, la cena y todo lo que conlleva un día “especial” como es éste. Creo que desde pequeños nos han enseñado a ser consumistas, toda nuestra vida solo pensamos en lo que queremos y no en lo que en realidad necesitamos. Si tu mejor amigo ya trae el nuevo iPhone, por qué tú tienes que seguir con ese “Nokia de lamparita”, por así decirlo, todo se basa en cuestión de siempre tener más que otro, ser más que otro. Escribe lo anterior, un adolescente a otro, un niño a otro. Sigamos con la magia de Santa Claus pero para bien, para soñar y crear, no para gastar por gastar.
Ahora bien, que es lo que normalmente se consume en una Navidad, primeramente comenzamos en el hogar, la madre de la casa se encarga de darle un toque navideño a su casa, lucecitas en la barda, figuras inflables y como no mencionar el pino de Navidad que tanto se anhela armar y adornar, que para el colmo la mayoría de las familias lo prefieren natural. Todos estos adornos que no sabemos qué tanto perjudicamos a nuestro mundo. Como somos capaces de talar árboles de Navidad para solo conservarlo si acaso de 15 días a un mes en nuestros hogares, y a dónde va a dar, a la basura, las luces que consumen tanta energía. Hay que ser conscientes y ver la manera de adornar nuestro hogar sin tener que gastar y contaminar, no hay que tener el árbol natural más grande, ni los mejores regalos, ni el mayor número de luces, para que esta Navidad la vivamos felices y en paz en compañía de nuestras familias. Hay que ver el lado humano de este día y convivir con nuestras familias sin ninguna intención de recibir algo a cambio. Seamos creativos y reciclemos todas aquellas cosas que creemos basura. Un ejemplo de esto sería utilizar las fichas de los refrescos, como adornos haciéndoles caritas y así otras cosas, que con un pésimo hábito consumimos a diario. Al igual que las botellas de refresco las podemos reciclar y colocarlas con mucha creatividad y paciencia, y así obtener un lindo árbol de Navidad.
Seamos aún más creativos, pero conscientes de que al festejar la Navidad caemos en el consumismo y a su vez contaminamos de muchas maneras. Echemos a volar nuestra imaginación y siempre pensemos en nuestro mundo, en nuestro ambiente.
Seamos simples y serenos, humildes y grandes, impasibles pero felices, sin tanto adorno y más realistas, seamos pues seres humanos con emociones y con sentimientos, digámosle a los nuestros “te amo mucho”, hablemos de familia, de valores y no de cosas último modelo, por tan solo una noche ¡¿va?! ¡Feliz Navidad!

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Asesor especialista en políticas públicas de alta injerencia social, licenciado en derecho por la UNAM, maestro en tecnologías de la información con carácter social, productor y director de cine (cortometrajes y películas independientes) y de televisión (documentales y comerciales). Cambridge English: Proficiency.