El pasado 22 de febrero diversos medios nacionales e internacionales destacaron entre sus notas que Café Tacvba ya no tocaría más “La ingrata”, uno de los temas estandarte del rock latinoamericano durante la década de 1990, debido a la ola de violencia contra las mujeres que persiste en la región. Los debates, cuestionamientos, celebraciones, críticas y hasta “memes” no se han hecho esperar, por lo que es necesario que dediquemos un espacio para comprender la relevancia de este hecho…
Vayamos por el principio. En 1994 la banda originaria de Ciudad Satélite publicó Re, su segundo álbum de estudio. El primer sencillo para promocionar este material fue “La ingrata”, la cual retrata la venganza de un varón contra una mujer que jugó con sus sentimientos.
El tema rápidamente se ganó un lugar en la música contemporánea nacional debido a que hibrida dos géneros que iban ganando terreno: el corrido y el rap. Esta curiosa amalgama, más una letra que en un inicio parece “inofensiva”, dieron a Café Tacvba el empuje para impulsar su carrera y convertirse en el gigante que es hoy.
Sin embargo, el cuarteto conformado por Rubén Albarrán, Meme, Joselo y Quique Rangel ha expresado su deseo por ya no tocar esta canción como parte del compromiso que tienen hacia las cuestiones de género, así como la violencia contra las mujeres que se vive en el país. La medida, por muchas críticas que le puedan hacer, es en verdad valiente y digna de celebrarse, más en un entorno donde, desgraciadamente, si uno sintoniza estaciones de radio o canales televisivos como Bandamax, tres de cada cuatro canciones tienen una alta dosis de violencia.
Sí, la medida puede tomarse como una acción que estriba en lo “políticamente correcto”, pero ¿qué se puede hacer en un país donde hasta las campañas de gobierno federal sobre el tema terminan ejerciendo un doble discurso o incluso normalizan y justifican la violencia contra las mujeres? Considero que se debe tomar muy en serio este cuestionamiento, ya que si bien Café Tacvba no está exento de críticas, lo cierto es que su decisión ya ha calado entre varios círculos de la sociedad y nos exhortan a comprender y generar empatía con una causa: la erradicación de la violencia de género.
Respecto al tema, ayer un amigo me decía que ha escuchado “La ingrata” por 20 años y nunca le ha levantado la mano a una mujer, por lo que consideraba que la acción de los tacvbos era una falta de respeto a los fans, así como a la libertad de expresión. “Puede ser”, le contesté, “pero en un país como el nuestro donde vemos en los medios que diario se comete un feminicidio, yo prefiero no tener que escuchar una canción a tener que seguir soportando una situación como esta”.
Ante ello, es necesario proseguir la concientización sobre la violencia de género y los perjuicios que provoca a nuestra sociedad. Por eso, es importante empezar esta labor desde casa, reforzarla en la escuela y ponerla en práctica todos los días. No es tarea fácil, pero es necesario ante este entorno hostil. Enhorabuena por Café Tacvba, pero la verdadera chamba se encuentra en hacerla nosotras y nosotros.

@Lucasvselmundo
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