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Santiago Nieto: pesadilla del PRI-gobierno

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El nuevo Partido Revolucionario Institucional (PRI), ese que prometió salvar a México, mostró su arcaico rostro autoritario y mañas que nunca abandonó y que solamente ocultó con el uso de un poco de gel, con el cese fulminante del fiscal especial de delitos electorales Santiago Nieto Castillo, quien se volvió incómodo para el gobierno federal por las investigaciones abiertas sobre los presuntos sobornos de la empresa brasileña Odebrecht a la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto.
El embrollo en que se encuentra el PRI-gobierno se originó con el cese del titular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) Santiago Nieto Castillo instruido por el subprocurador jurídico y de asuntos internacionales Alberto Elías Beltrán, quien actuó en suplencia del procurador General de la República Raúl Cervantes, mismo que había presentado su renuncia días antes de comenzar la pesadilla que vive el gobierno de la República.
El destituido Santiago Nieto se ganó el repudio del PRI-gobierno después de revelar al diario Reforma que Emilio Lozoya Austin, exdirector de Petróleos Mexicanos (Pemex) lo presionó para que declarara públicamente su inocencia por presuntos desvíos de Odebrecht al PRI durante la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto.
La acéfala Procuraduría General de la República (PGR) tras la renuncia de Raúl Cervantes, a través de un escueto comunicado y sin proporcionar detalles del motivo del cese de Santiago Nieto de la Fepade, informó que Santiago Nieto Castillo “transgredió lo dispuesto en el código de conducta” al revelar la presunta presión de Lozoya Austin en torno al caso Odebrecht.
Era evidente que Santiago Nieto resultaba “incómodo” para el gobierno de la República y para el partido tricolor, sobre todo ahora que ya comenzó el proceso electoral presidencial de 2018, de ahí la urgencia de “cesar” al titular de la Fepade para sustituirlo por un nuevo fiscal a modo, para que se haga de la “vista gorda” durante los comicios federales del próximo año y respecto a las indagatorias en torno a los sobornos de Odebrecht.
Los partidos de oposición, quienes hallaron en el caso del cese fulminante de Santiago Nieto una importante veta para posicionarse de cara a las elecciones presidenciales del año venidero, insisten en la restitución del despedido titular de la Fepade para evitar que el PRI-gobierno coloque en esa posición a uno de sus “incondicionales” con dos propósitos: que sea indulgente con los delitos electorales que cometan los priistas durante los comicios federales de 2018 y “sepulte” las indagatorias sobre los presuntos sobornos –alrededor de 12 millones de dólares– de Odebrecht a la campaña de Enrique Peña.
En la Cámara de Senadores, el curtido político yucateco Emilio Gamboa Patrón, quien curiosamente se reunió con el presidente Peña Nieto para jugar golf justo un día antes de que Raúl Cervantes anunciara su renuncia, intentó darle “pa’trás papá” al caso de Santiago Nieto concediéndole su derecho de audiencia y procediendo inmediatamente a la votación del pleno senatorial para restituir o confirmar el cese del extitular de la Fepade, para enterrar cuanto antes este asunto, antes de que la opinión pública comience a fijar su atención en el caso.
La salida priista era que la votación sobre la restitución o confirmación del cese de Santiago Nieto fuera a través de cédula para que nadie se enterara cuál era el sentido del voto de los senadores: a favor o en contra de la restitución, ya que de esa manera podría poner en práctica lo que mejor sabe hacer el partido tricolor, es decir, comprar voluntades de legisladores de la oposición con “cañonazos” de dinero sin que nadie resultara exhibido ante la opinión pública.
No obstante, los partidos de oposición, en virtud de los tiempos electorales, han frenado la intentona tricolor y exigen que la votación referida sea pública con la finalidad de exhibir a los “traidores”, incluso han condicionado la votación de la Ley de Ingreso para obligar a que sea pública esa votación.
El asunto de fondo es que nuevamente quedó en evidencia el verdadero rostro autoritario del PRI cuando alguien le resulta “incómodo”, ese que está dispuesto a sacrificar a todo aquel que le estorbe en la conquista de sus intereses. Basta recordar qué le ocurrió en Lomas Taurinas a Luis Donaldo Colosio para dimensionar cómo se mueven las cosas en la política mexicana.
Apenas empieza la guerra de lodo que los ciudadanos vamos a presenciar de cara a las elecciones presidenciales de 2018, pues por un lado los priistas harán uso de todas las mañas habidas y por haber para retener la presidencia y con ello mantener oculto el millonario saqueo de los dineros públicos, si no es que antes pactan con la oposición el arribo a la presidencia de alguien que padezca Alzheimer, de pocos escrúpulos y manos muy, pero muy grandes, mientras el pueblo que se joda.

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