¿Quién no ha soñado volar solo sin objeto alguno?, ¿quién no ha soñado alguna ocasión que se encuentra en el aire en forma de gravitación?, ¿quién ha pensado en moverse por el aire sin tener alas, total y libremente? Sentir esa sensación maravillosa y agradable del viento pegando en el cuerpo, sin rumbo definido y poder trasladarse de un lugar a otro fuera del apoyo de motor alguno.

Cuanto alguien más alto se eleva, más pequeño les parece el paisaje quien no tiene el conocimiento de volar y, así, en el año de 1914, surgió una mujer que rompió esquemas, que llega a resquebrajar los cielos. Si la primera palabra es importante para los padres de cualquier bebé, sus primeros pasos también lo son; pero para la persona que tiene el corazón puesto en los aires lo es mucho más. La primera vez volando sería un evento de gala dejando huella en un antes y un después en la historia, y, eso, solo podría lograrlo una mujer.

En Nueva Delhi, India, nació una mujer que no ha sido considerada como la mejor opción. Corría el año de 1914 y como ocurre en esos lugares, ella a los 16 años de edad ya le habían planeado la boda con un hombre al que apenas había conocido, no se resistió a ese casamiento pero, tampoco se encontraba convencida de ello, afortunadamente nuestra heroína pasó a formar parte de una familia progresista. Quizá su destino ya estaba escrito, que ya era hora, tiempo y lugar de que una mujer llegara para surcar los cielos con su imagen, puesto que llegar a una familia de pilotos, incluido su esposo, jamás lo imaginó; por lo que se interesó en ese detalle y expresó sus deseos a su esposo de formar parte del equipo; su cónyuge jamás imaginó tal situación y mostrando la felicidad que le embargaba tal noticia, decidió apoyarla en su preparación.

Durante su entrenamiento mostró coraje pero más determinación, puesto que en ese transcurso Sarla quedó embarazada y no le importó, continuando con su preparación; eso demuestra una vez más que aun estando en cinta no existió impedimento alguno para suspender nada, ya que tener en el vientre un hijo no es impedimento para salir adelante y mucho menos, para cumplir los sueños.

Transcurrió el tiempo y Sarla continuó sus prácticas, para que finalmente a los 21 años, consiguió su licencia de piloto, pero lo más importante, fue la gran hazaña la que trascendería fronteras y abriría paso a la mujer para volar de verdad.

Todos sabían, y ella más que nadie, que el día que iniciara su primer vuelo sería un día sin precedentes; por lo que se vistió con un elegante sari de algodón confeccionado a mano, quizá la delicadeza como mujer, la había dejado de lado pero, la elegancia era imprescindible; subió con elegancia y seguridad a la cabina, se colocó el equipo encendiendo los motores y emprendió el vuelo, un Gypsy Moth desde el club de vuelo de Lahore hasta Karachi, disfrutando las bellezas que el cielo de la India le estaba ofreciendo.

Posteriormente cubrió mil horas surcando los cielos, que eran necesarias para conseguir su licencia tipo A, pero no se conformaba con quedarse ahí, deseaba trabajar de piloto, por lo que, teniendo la experiencia suficiente, Sarla estaba lista para cubrir mil horas más para que le permitieran obtener la licencia tipo B, con la que podría volar un avión comercial y una vez obtenida, se dedicaría a ello por completo. Lástima que este no sea un cuento de hadas, ya que una tragedia ocurrida le rompió el corazón, cuando le informaron que su esposo, el hombre que había aprendido a amar en nueve años de matrimonio había muerto en un accidente, precisamente aéreo, dejando a su joven esposa y a sus dos hijas.

A pesar de la tristeza que le acompañaba, no desistió y ahora, con mayor coraje, viajó a Jodhpur para tratar de conseguir ahora sí, la licencia como piloto comercial que era su más grande anhelo y salir adelante desempeñando lo que más amaba, el volar.

Probó suerte en diferentes campos y se destacó en cada uno de ellos; lamentablemente era el año de 1939, año en que dio inicio la segunda Guerra Mundial, poniendo con eso punto final a los sueños de esa gran mujer, porque el club de Jodhpur cerró sus puertas debido a que los enfrentamientos eran constantes entre las grandes potencias, convirtiendo a la aviación civil impensable.

Con honda tristeza regresó a su lugar de origen contando con 24 años, dos hijas, el corazón deshecho y las alas rotas, pero jamás sin la iniciativa de querer salir adelante. Ingresó a la escuela de pintura de Bengala y egresó titulada en bellas artes; con ello no solo se abrió las puertas, ella misma las hizo al fundar su empresa de estampación textil y desde esas fechas dedicó su vida al emprendimiento y los negocios que son su fuerte.

En 1948 renunció totalmente a volar nuevamente, se trasladó a Delhi con sus hijas y ahí se casó por segunda vez, dedicándose totalmente a las artes. Sarla encontró la oportunidad de pilotear de nuevo, ahora con 82 años, subiendo nuevamente con fineza y elegancia como antaño, esta vez con un Sari tradicional a pilotar.

Eso demuestra que se rompen esquemas nuevamente dentro de una cultura tan arraigada, teniendo un contexto histórico tan conflictivo, pero, nada la detuvo; es aquí, donde nacen las heroínas que inspiran a la mujer de hoy en día. Todavía hay mucho por hacer, valoremos a la mujer; Sarla Thakral, quien ni en sus últimos años dejó de volar.

Era el año de 2008 y aún dedicaba su vida al diseño de ropa y bisutería para Cottage Emporium, iniciaba también los diseños para la Escuela Nacional de Teatro, cuando se apagó la llama de vida que tanto la distinguió, todo fue tan inesperado que apenas en un largo suspiro se fue Sarla Thakral hacia el cielo en su último vuelo con tanta felicidad, finura y elegancia como en vida lo realizó.

El ejemplo de quien fue y lo que hizo seguirá vivo y latente todo el tiempo. Cada ocasión que se tenga para observar las nubes y las aves que se imponen en su bello y vertiginoso vuelo nos imaginaremos a Sarla volando también entre ellas, su recuerdo estará siempre presente, como la mujer valiente que se atrevió a volar.

“Si su cuerpo no volvería a volar, al menos lo haría su alma”

Comentarios