Con la emoción a flor de piel y la adrenalina corriendo a todo lo que da, es hora de analizar quién se llevará el Super Bowl 53. ¿Será este el sexto anillo de Tom Brady o los Rams convertirán a los Patriotas en uno de los equipos más perdedores en los súper tazones?

Patriotas es un equipo que busca probar que esta temporada es legítima, que no solo han sido un par de buenos enfrentamientos en postemporada y que, definitivamente, no fue por la ayuda de los oficiales que están una vez más en el Súper Tazón. Para ello han tenido que depender al 100 en Julián Edelman, de un Brady que se ha mostrado certero bajo presión, un juego terrestre inesperado y una línea ofensiva que ha logrado darle a Brady el tiempo necesario para encontrar a sus receptores. El talón de Aquiles, la defensiva, Pat Mahomes los movió por todo el campo cuando se decidió a hacerlo y frente a una ofensiva tan variada tendrán que ajustar si quieren tener esperanzas.

Rams por su parte carga un estigma aún mayor al haber obtenido su pase después de un error garrafal de los árbitros que, si bien no es su culpa, el peso de una decisión así no debe tomarse a la ligera. La ventaja que tienen es que Jared Goff luce embalado y listo para hacer sufrir a la defensiva de Nueva Inglaterra, lo que necesita es que Todd Gurley regrese al nivel que tenía las primeras semanas de la campaña porque, Pats no va a desperdiciar series ofensivas, Rams debe tener como objetivo anotar en cada una de ellas. En cuanto a la defensiva tienen los argumentos para presionar a Brady, pero no solo deben presionarlo, Suh debe ir por su cabeza, no literalmente porque es castigo, pero si no tiene tiempo, Gronk y Edelman no tendrán balones qué recibir.

Sinceramente, creo que Los Ángeles tienen los argumentos para ganar, necesitan de un juego perfecto, y definitivamente necesitan de Gurley y McDonald, pero son una amenaza real para los siempre favoritos New England Patriots.

Domingo, 17 horas, tiempo de conocer al nuevo campeón de la NFL.

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