El acompañamiento partidista en el Congreso de Hidalgo que en muchas ocasiones, por no decir la mayoría de las veces, estuvo disfrazado de sumisión al Ejecutivo parece que encontró un nuevo cauce: la calle. La 63 Legislatura que ayer asumió en la sede del sector primario viene con una luz de responsabilidad legislativa, sin complacencias, según dijo recientemente el joven Canek Vázquez, a quien los propios priistas le arrebataron la oportunidad de coordinar el “nuevo” Congreso. La posibilidad de ver a un legislativo combatiente está garantizada, al menos eso nos deja de bote pronto el nombramiento de Cipriano Charrez, quien fue nombrado coordinador de la bancada del PAN. Ya lo dijo también la experimentada panista Gloria Romero, esta no será una oposición a modo sino un grupo de políticos responsables con las causas ciudadanas que anteponga los intereses colectivos. Más allá de los tintes demagógicos que cada una de las declaraciones pueda tener, en buena parte propiciadas por la emoción de asumir el cargo, queda siempre la expectativa de que algo bueno ocurra. De entrada no podemos esperar que temas progresistas como matrimonio igualitario, aborto y otros que por su naturaleza despiertan polémica, por no decir miedo al costo político, sean abordados, no en el corto plazo. ¿Por qué?, porque la agenda del partido hegemónico no lo marca así, tampoco la ideología conservadora de Acción Nacional nos da la esperanza de que en Hidalgo se discutan esos y otros temas que son cada vez más de interés público. Por otro lado es grato ver caras jóvenes como la perredista Sandra Simey, que llega recargada de propuestas que podrían abrir brecha en el pantano legislativo, aunque para ello serán fundamentales las alianzas que pueda alcanzar con otras fuerzas de colmillo largo y retorcido. Será igualmente interesante ver la participación por primera vez en la historia de dos nuevos partidos que representan a la izquierda: Movimiento Ciudadano y Morena, ambos con la responsabilidad de liberar al Legislativo de la comparsa en la que se había convertido. De filón: Se acabó. Francisco Olvera deja el poder para convertirse como en algún momento él mismo lo dijo, en un trabajador más del Ejecutivo. ¿Será que Omar Fayad le dará cancha en su gobierno, o los cuates, nombrados así por él,  del gobierno federal ya le tengan preparado un frío escritorio?

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