El presidente Enrique Peña Nieto anunció con bombo y platillo el aumento de ocho pesos y 32 centavos al salario mínimo general, que pasará de 80.04 a 88.36 pesos diarios a partir del primero de diciembre próximo, como si con ese incremento a los minisalarios los mexicanos que devengan ese tipo de ingreso contarán con dinero suficiente para satisfacer sus necesidades básicas de alimentación, educación, vivienda, diversión, ropa y calzado.
Desde la óptica presidencial, los trabajadores que ganan el salario mínimo ya no tendrán motivo de queja porque habrán recuperado su poder adquisitivo en 45 por ciento en términos nominales, algo “que no había ocurrido en 30 años”, destacó el primer mandatario al celebrar el acuerdo sobre el aumento al que llegaron los integrantes del consejo de representantes de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami).
Además, Peña Nieto no perdió la oportunidad para presumir la generación de 3.3 millones de empleos durante su sexenio, cifra que ninguna otra administración había logrado, durante la firma del convenio para fortalecimiento del empleo, donde destacó que la recuperación del poder adquisitivo supera lo que se realizó en los últimos 18 años con las tres administraciones anteriores.
No cabe duda que los ciudadanos son unos ingratos con el presidente Peña Nieto, porque se resisten a darse cuenta de que viven en el “paraíso” que ha construido el señor presidente con sus reformas estructurales, con los aumentos “históricos” a los mínimos generales, por la sobre oferta de empleo que existe en México, por el respeto irrestricto a los derechos humanos, por el clima se seguridad que se viven en todo el territorio nacional, por la erradicación de la corrupción, entre otros muchos logros alcanzados durante su sexenio.
En suma, los mexicanos están pobres porque quieren según la visión presidencial del México paradisiaco, la cual no coincide con la de la mayoría de los ciudadanos quienes han perdido el 70 por ciento del poder adquisitivo que llegaron a tener en 1976. Es decir, un trabajador para poder comprar los productos que se adquirían en 1976 con un salario mínimo de esa época, hoy debería de estar ganando alrededor de 11 mil pesos mensuales y no los poco más de 2 mil 400 que percibe.
El presidente Enrique Peña Nieto quizá no comprenda por qué los ciudadanos se quejan de que su salario no les alcanza, será porque recientemente los legisladores le autorizaron un incremento salarial de 112 mil 560 pesos, con lo cual su remuneración total anual neta pasará 3 millones 002 mil 971 pesos en 2017 a 3 millones 115 mil 531 pesos para el próximo año, equivalentes a 259 mil 627 pesos mensuales.
El salario mensual que percibirá Peña Nieto en 2018 es equivalente a 97.972 salarios mínimos de 2 mil 650.8 pesos, que equivale al aumento de 88.36 pesos diarios que entrará en vigor a partir del primero de diciembre próximo. Quizá esa sea la razón por la cual el primer mandatario cree que los mexicanos están pobres porque quieren.
La realidad es que el aumento a los mínimos generales resulta insuficiente, ya que ni siquiera compensa las alzas de precios que ya registran los productos desde ahora, ni hablar de la “cascada de aumentos” que se presentará a partir del primero de enero próximo.
Difiriendo de la visión paradisiaca del presidente Peña Nieto, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) opinó sobre el aumento acordado para los mínimos generales que es un avance “limitado” puesto que los 88.36 pesos solo cubren 92.76 por ciento del monto necesario para alcanzar la línea de bienestar.
En tanto, la organización civil Acción Ciudadana Frente a la Pobreza (ACFP) denunció que “el incremento de 8.32 pesos al salario mínimo viola la Constitución debido a que el nuevo monto de 88.39 pesos diarios no es suficiente para cubrir el costo de la canasta básica”.
A través de un comunicado, dicha organización civil manifestó que el aumento acordado condena a los trabajadores de menores ingresos a vivir en pobreza. Consideró, además: “El incremento de este año debió ubicarse al menos en 95.24 pesos tal y como lo propuso la Coparmex”.
Cabe destacar que el salario mínimo general que se paga en México es tan miserable que los representantes negociadores de Estados Unidos y Canadá de las nuevas condiciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) presionan al gobierno mexicano para que aumente los sueldos de sus trabajadores.
Uno de los temas que está sobre la mesa de la renegociación del TLC es el relativo al bajo salario de trabajadores mexicanos que ocasiona que empresas de Estados Unidos y Canadá trasladen sus plantas a México por el menor costo, ya que mientras en México el salario mínimo es de 0.90 dólares la hora, en Estados Unidos es de 7.25 dólares la hora y en Canadá es mucho mayor.
Según Peña Nieto los trabajadores mexicanos pronto saldrán de la pobreza con el aumento a los mínimos generales, por lo que solo nos queda aplaudirle porque recuerden que no acepta ni críticas ni “bullying”.

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