El atentado que sufrió el jefe de la Policía de la Ciudad de México Omar García Harfuch la semana pasada, constituye una muestra más de la agudización de la violencia que se vive en México. Afortunadamente no pereció gracias a que se transportaba en la parte posterior de una camioneta blindada nivel siete, a la adecuada y oportuna respuesta de sus 10 escoltas, quienes tácticamente enfrentaron a un comando armado improvisado, que desconocía la ciudad de México. Pero también al inmediato tiempo de respuesta de decenas de policías y patrullas que llegaron a su auxilio. Mediante las cuales se pudo detener a 12 sicarios en el lugar de hechos y tres más por la tarde, gracias al sistema de video vigilancia que hay en la ciudad de México.

¿Por qué se ha agudizado la violencia en México? Primero porque no existe una política criminológica diseñada para prevenir y combatir eficazmente la delincuencia convencional y organizada. El principal problema de la violencia se da por el narcomenudeo y las moderas expresiones de criminalidad, generado una permanente lucha de plazas entre los grupos de la delincuencia organizada y la colusión de estos con algunas autoridades.

Si bien con el expresidente Felipe Calderón se aplico una “política criminal violenta” para disminuir el fenómeno delictivo, conocida como “guerra mexicana contra las drogas” donde supuestamente el ejército mexicano neutralizaría a la delincuencia organizada. Fijaron 200 blancos criminógenos para su captura, pero lo único que lograron fue atomizar a la delincuencia organizada. De seis carteles que existían en 2006 y muy contados grupos de la delincuencia organizada hoy existen ocho carteles y por lo menos 400 grupos de delincuencia organizada, quienes luchan encarnizadamente por el dominio territorial, victimándose entre sí y consecuentemente aumentando exponencialmente el delito y la violencia.

En el sexenio de Peña Nieto se continuó con el mismo esquema y los resultados fueron peores sin ir más lejos las denuncias penales se incrementaron, pero además se modernizaron las expresiones de criminalidad como la extorsión telefónica o de piso, la post-extorsión, el secuestro exprés, homicidios por rivalidad, robo y venta ilegal de hidrocarburos, tráfico ilegal de armas, desapariciones, trata de personas, narcomenudeo, tráfico ilícito de recursos naturales, tráfico ilícito de migrantes, robo en vías férreas, piratería, delitos cibernéticos, entre otros.

Al arribo de la 4T manifestaron que atacarían las causas de la inseguridad, desaparecieron a la Policía federal y crearon a la Guardia Nacional pero han seguido utilizando al ejército para combatir a la delincuencia. En estos 14 meses de gestión se han incrementado los homicidios dolosos, los feminicidio, la violencia familiar y todos los delitos de orden violento, salvo el robo de vehículos con violencia.

Segundo: deficiencia en el sistema de inteligencia criminal desde que desapareció el Cisen pasó a segundo término este tipo de información, vital para identificar la dinámica de los grupos delictivos del país y poder adelantárseles. El atentado a García Harfuch no ha sido el único, son varios que pudieron haberse prevenido si el aparato de inteligencia criminal funcionara al 100 por ciento.

Tercero: falta de profesionalización de los cuerpos de seguridad pública, particularmente de las Policías municipales, existen un promedio de un mil 200 corporaciones municipales, las cuales están en total abandono, nadie se ha preocupado por brindarles seguridad laboral a través del servicio profesional de carrera, mucho menos de otorgarles un salario digno y una capacitación continua que les permita ser más competitivas. Por lo tanto un porcentaje significativo de las Policías municipales han sido infiltradas por la delincuencia organizada.

Cuarto: los niveles de impunidad están en la cúspide según México evaluar llegamos a 96.1 por ciento porque existe rezago y sobrecarga de trabajo en las agencias del Ministerio Público, no hay suficiente número de policías investigadores, y de ministerios públicos, pero tampoco de jueces, además la investigación delictiva que se realiza en las fiscalías o procuradurías se hace de manera particular y no desde una acuciosa estrategia de persecución penal. En otros términos se debe de seguir fortaleciendo y profesionalizando el actual sistema penal acusatorio adversarial, para ello se requieren recursos y justamente es lo que el gobierno federal recortó.

Quinto: La falta de modernización del Sistema penitenciario, este no ha funcionado, el actual sistema se ha caracterizado por su gran corrupción, sobrepoblación y nula reinserción de las personas privadas de su libertad (PPL) a la sociedad, se estima que más del 60 por ciento de los que egresan de los penales vuelven a reincidir.

Ante esas debilidades estructurales, la delincuencia se ha fortalecido, se ha enriquecido, infiltrándose incluso en algunas instituciones por lo que hoy en día tal pareciera que operan impunemente.

Si el gobierno federal no hace una reingeniería en su forma de prevenir y de enfrentar a la delincuencia, seguirá en ascenso la inseguridad y la violencia.

Conclusiones:
1. México no cuenta con una política criminológica que prevenga y combata efectivamente el fenómeno delictivo y la violencia, es imprescindible establecerla.

2. Es necesario darle mayor peso a la inteligencia criminal, para poder enfrentar con mayor efectividad a la delincuencia.

3. Institucionalizar el Servicio profesional de carrera en todos los cuerpos de seguridad, es muy recomendable, pues con ello se dará seguridad jurídica laboral al gremio policial, lo cual se traduciría en mejores resultados.

4. Respecto a la infiltración de la delincuencia en las Policías, particularmente las municipales, estas deberán depurarse paulatina e inteligentemente.

5. Capacitar estratégicamente a los operadores del sistema penal acusatorio adversarial es una prioridad de lo contrario seguirán determinado endebles carpetas de investigación, redundando en más impunidad.

6. Se requiere modernizar y trasparentar el sistema penitenciario que verdaderamente reinserte a la sociedad a todas aquellas personas que fueron privadas de su libertad.

7. La agresión que sufrió Omar García Harfuch deberá ser ejemplarmente sancionada, de lo contrario seguirán victimando a más policías pero también a más mexicanos.

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