Río de Janeiro

El estadio Maracaná prácticamente se convirtió en el Sambódromo durante los últimos instantes de la Ceremonia de Clausura de los Juegos Olímpicos Río 2016, al provocar el conocido baile por parte de participantes e incluso de atletas presentes.
Mientras la lluvia calmó en la parte final de la fiesta que cerró la justa veraniega, se apreció otro diluvio, el del confeti y cientos de papelitos multicolores, cuando al mismo tiempo ingresó al recinto futbolero una típica carroza con las 12 reinas de carnaval, esas que se aprecian en cada año en el conocido Carnaval de Río de Janeiro.
Al ritmo de la samba, pocas fueron las personas que se resistieron a mover el cuerpo durante el evento y el nivel de alegría se elevó cuando los fuegos artificiales hicieron presencia.
Desde las alturas del Maracaná se observó la figura de un corazón hecho con los fuegos artificiales, una muestra de que el deporte es amor, paz, tranquilidad y capaz de unir a la diversidad.
En estos últimos actos de la clausura olímpica el baile no paró, entre atletas, coreógrafos, arlequines, zanqueros, gran colorido en vestimentas y luces, una fiesta en grande para concluir con la máxima justa deportiva, primera que se desarrolló en Suramérica.
“Obrigado” (gracias), llegó la conclusión de estos Juegos Olímpicos Río 2016 después de 19 días de actividad deportiva, 17 días si se toma en cuenta desde que se encendió el pebetero, pues antes comenzó la competencia con el futbol, el deporte más popular del mundo.
Un evento deportivo que marcó un hito inolvidable pues significó el adiós de dos deportistas multiganadores, los mejores en sus disciplinas, el nadador estadunidense Michael Phelps y el velocista jamaicano Usain Bolt, quien de haber estado presente en la clausura hubiera sacado sus mejores pasos de baile.
Acabó la justa deportiva olímpica número 31 y ahora toca el turno de la Olimpiada, ese lapso clave para la preparación de los deportistas, para la confirmación de unos atletas o la aparición de otros talentos que intentarán llegar a Tokio 2020.

Comentarios