SE EXTINGUE vocación cafetalera en la Otomí-Tepehua

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La plaga de la roya acabó con 85 por ciento de los cafetales en los últimos dos años

Los bajos precios del grano hacen poco rentable el oficio y por ello, muchos productores de la zona abandonaron los cafetales; a ello se suma otra causa, quizá la más gravosa: en los últimos dos años, la plaga conocida como la roya acabó con entre 80 y 85 por ciento de los cultivos en la región, según dan cuenta testimonios de cafeticultores.

La vocación cafetalera en la región Otomí-Tepehua, la cual concentra 42 por ciento de la producción de café, de acuerdo con el Consejo Hidalguense del Café, es la más alta de las cuatro regiones productoras que existen en la entidad, y está prácticamente extinta.

Los bajos precios del grano hacen poco rentable ese oficio y, por ello, muchos productores de la zona abandonaron los cafetales; a lo anterior se suma otra causa, quizá la más gravosa: en los últimos dos años, la plaga conocida como la roya acabó con entre 80 y 85 por ciento de los cultivos de la región, según testimonios de cafeticultores.

Este año, la roya “arrasó con todo”, narró en entrevista Felipe Monter Velasco, mientras tuesta café a la usanza más rudimentaria en un improvisado espacio afuera de su vivienda, en la localidad de La Campana, en San Bartolo Tutotepec.

Planta de café afectada por la plaga de la roya

Sobre una malla, Felipe vierte y mueve los granos recién tostados para luego transportarlos en un costal a una vieja máquina moledora con décadas de historia, pero que aún sirve.

Moler el poco café que cultiva y venderlo ya procesado, es su alternativa para obtener una ganancia mayor al producto. Así, en bolsa, puede comercializarlo en 100 pesos por kilo, de lo contrario, en grano ganaría entre nueve y 10 pesos por la misma medida.

El café, explicó, es rentable por año, es decir, el precio permanece caído hasta por una década para luego elevarse por dos años y así sucesivamente.

“La zona aún es cafetalera, pero como a 20 por ciento, eso en la sierra norte de Huehuetla, por allá todavía hay café, por aquí ya no (San Bartolo), es decir, de un 100 por ciento, 80 por ciento de los campos ya no tienen cultivo”, comentó.

Cuestionado sobre si aún se conserva esa vocación productiva en la región, responde: “Todavía, pero ha bajado mucho debido a que los precios han estado muy bajos y actualmente nos ha pegado mucho la plaga de la roya”.

Él es uno de tantos productores que por esas causas decidió abandonar el cafetal para dedicarse a otras actividades como la ganadería y otros cultivos como el maíz, pero que en la zona son mínimos.

Tan solo en las inmediaciones de La Campana es posible ver predios con plantas de café devastadas por la plaga, en tanto que otros fueron convertidos en potreros en detrimento de la vegetación propia del lugar.

En su caso, Felipe Monter Velasco es hoy prestador de servicios turísticos; con apoyo de la CDI puso en marcha un pequeño desarrollo ecoturístico que ofrece dos cabañas, alberca y está rodeado por caminos aptos para el senderismo en donde es posible disfrutar de la belleza del paisaje.

También muele un poco de café para vender y fabrica muebles, pero hace ochos años dejó atrás el cultivo.

“Nosotros tenemos una hectárea para cultivo por acá abajo, bueno, es de mi papá, porque yo de plano abandoné el cafetal debido a lo que comentaba, tuve que salir a trabajar como prestador de servicios aquí en el turismo, procesar el café, hacer algunos muebles, por ejemplo sillas”, expuso.

Por su parte, Antonio Trejo, originario de Huehuetla, antes cafeticultor y hoy empleado en el ramo de la construcción y ocasionalmente guía de turistas, expuso que ese hongo seca los brazos de la planta de manera que detiene su proceso de floración.

El impacto de la plaga fue tal en la zona que este año no habrá cosecha que levantar, de manera que los productores carecen de dinero para sembrar de nuevo, hecho que pega al desempleo y a la migración hacia las ciudades, “90 por ciento de los campesinos son los que esperan sus cosechas y, como no hay cosecha, ya no hay que invertir.

“Nos afecta en el desempleo, la inversión que hay que hacerle, los pesticidas, cambio de planta, entonces en muchos casos hay personas que de plano ya no les interesa y prefieren sembrar otra cosa en vez de café.”

Todavía se produce café pero ya ha bajado mucho la producción debido a los precios que han estado muy bajos y actualmente nos ha pegado mucho una plaga que se llama roya, ahorita el precio ha estado más o menos, pero hace como 10 o 15 años se pagaba a peso por cortarlo, entonces se perdía la limpia, el flete, se perdía todo, únicamente se recuperaba el corte y muchos decidimos empezar a abandonar los cafetales, porque dábamos tristeza, por no decir otra cosa”

Felipe Monter Velasco
Exproductor cafetalero

Zonas productoras

Distribución geográfica

Sierra Gorda

  • Pisaflores
  • Chapulhuacán
  • La Misión
  • Tlahuiltepa

Localidades: 129
Hectáreas: 3 mil 012.70
Productores: 4 mil 051
Producción: 3 mil 700 toneladas

Sierra Alta

  • Tlanchinol
  • Calnali
  • Tepehuacán
  • Lolotla
  • Tianguistengo
  • Molango
  • Zacualtipán
  • Xochicoatlán

Localidades: 216
Hectáreas: 8 mil 533.39
Productores: 12 mil 715
Producción: 10 mil 600 toneladas

Huasteca

  • Huejutla
  • San Felipe Orizatlán
  • Huautla
  • Yahualica
  • Atlapexco
  • Huazalingo
  • Xochiatipan
  • Jaltocán

Localidades: 240
Hectáreas: 5 mil 412.90
Productores: 10 mil 922
Producción: 4 mil toneladas

Otomí-Tepehua

  • San Bartolo Tutotepec
  • Huehuetla
  • Tenango de Doria
  • Agua Blanca

Localidades: 155
Hectáreas: 7 mil 164. 87
Productores: 7 mil 308
Producción: 12 mil 500 toneladas

+ Están contabilizados
34 mil 996 cafeticultores

+ La región
cafetalera
está localizada en la Sierra Madre Oriental que cruza la parte sureste-noreste del estado

+ En la entidad,
el café ocupa una superficie de 42 mil 123.36 hectáreas, distribuidas en 24 municipios y 740 localidades

Consejo Hidalguense del Café
instrumenta acciones de rescate

Planta del café afectada por la roya en san Bartolo Tutotepec

Tras reconocer las afectaciones por la plaga de la roya, así como dificultades en materia de comercialización, Arturo Blancas García, director del Consejo Hidalguense del Café, manifestó que la actual administración emprendió, a partir del pasado 30 de mayo en la Otomí-Tepehua, un programa de capacitación y asistencia técnica para productores del sector.

La apuesta, refirió en entrevista el funcionario estatal, es rescatar la vocación productiva de la zona y motivar a los cafeticultores para dedicarse a ese cultivo, primero en dicha zona, que concreta la mayor producción estatal, con el fin de determinar las acciones a tomar en las otras tres regiones productoras de Hidalgo: Sierra Gorda, Sierra Alta y Huasteca.

“La roya es un tema que le ha afectado a la planta, efectivamente es una enfermedad que la devasta y, por lo mismo, afecta la producción; sin embargo, no ha acabado con la vocación; en ese contexto, el gobernador ha impulsado una estrategia para fortalecer la vocación cafetalera en las cuatro regiones del estado”, aseguró.

Los trabajos que realizan en el sitio a partir de ese esquema, explicó, son renovación de planta, cosecha, beneficio húmedo, manejo de sombra y nutrición.

Prevén que los resultados de esas medidas se reflejen en la próxima cosecha que inicia entre octubre y noviembre.

Uno de los principales beneficios proyectados, abundó, es un incremento de 30 por ciento en la producción en cada cultivo.

Añadió que implementan estrategias de renovación de plantas, algunas de las cuales tienen más de 50 años de vida, lo que aunado a la plaga de la roya, merma la producción.

En tanto, expuso que desde enero instrumentan un esquema de comercialización que permita hacer frente a los sistemas tradicionales que actualmente operan los productores, el cual anteriormente no existía.

En ese contexto, admitió que la actual administración no dispone de indicadores de cómo se vendía el producto.

Actualmente, comentó, existen tres empresas que compran el café que se produce en la zona.

En tanto, otra con accionistas hidalguenses logró acopiar el producto en la Otomí-Tepehua; no obstante, resaltó que tampoco es fácil romper con las tradiciones y costumbres de la población que se dedica a esa actividad, “porque para ellos es más fácil ir vendiendo poco a poco su café, que venderlo por volúmenes grandes”.

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