La estrategia nacional para hacer frente a la propagación del coronavirus (Covid-19) no se ha distinguido por la coordinación de las autoridades. Cuando se decretó la cuarentena, por ejemplo, mientras el subsecretario de salud Hugo López-Gatell llamaba a no salir de los domicilios y guardar una sana distancia para evitar la transmisión del virus, el presidente Andrés Manuel López Obrador aparecía dando abrazos y besos a la ciudadanía durante sus giras por la República. Esa contradicción persistió cuando el mismo subsecretario insistía en su llamado a evitar salir a las calles, mientras el mismo López Obrador llamaba a salir, consumir y hacer vida normal en la vía pública para evitar la parálisis económica. Apenas hace unos días por fin tanto López-Gatell como López Obrador sincronizaron sus mensajes con un mismo objetivo: llamar a la población a evitar salir de sus domicilios para evitar que aumente el número de contagios. Pero ayer, la descoordinación se hizo latente una vez más. En el marco del anuncio en el que fue decretada la emergencia sanitaria en México, hubo dos mensajes en torno a las elecciones que serán realizadas en Coahuila e Hidalgo el 7 de junio. En la conferencia de prensa donde estuvo López-Gatell y Marcelo Ebrard, secretario de Relaciones Exteriores, se habló de las medidas que implicará la emergencia en México y se hizo referencia a que actividades no esenciales serían pospuestas, como es el censo de población. No se habló de las próximas elecciones. No obstante, documentos distribuidos a través de redes sociales y versiones difundidas por el propio consejero electoral nacional Ciro Murayama expresaban que dentro de las actividades que serían pospuestas figuraban las elecciones locales en Hidalgo y Coahuila, lo cual nunca pudo ser confirmado por una fuente oficial. Hasta el cierre de esta edición, aún no había claridad sobre si serían pospuestos o no los comicios locales, situación que sería inédita a nivel nacional. La falta de claridad sobre las elecciones en Hidalgo y Coahuila es una muestra de que no hay suficiente coordinación entre las autoridades frente al embate del Covid-19, lo cual, sin duda, no ayuda a contener el número de contagios ni da certidumbre a la ciudadanía. De filón. Para entender un problema, no hay nada más efectivo que ponerle cifras. En Hidalgo, por ejemplo, existen 962 mil 240 personas que trabajan en la informalidad y que no pueden sujetarse a la cuarentena. Son personas vulnerables en dos frentes: el económico y el sanitario. De ese tamaño es el problema.

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