Siguiendo la parábola de Jeffrey Davidow, el exembajador demócrata de los Estados Unidos en México, facilitador de la transición entre Zedillo y Fox en el año 2000, el oso, hoy republicano, ofrece el ejemplo al puerco espín: Trump, el despedido, sigue coleteando cuando ya todo está más que perdido.

Esa es la última carcajada de la cumbancha. Joe Biden ha sido investido por la sociedad norteamericana como presidente electo. Todos los mandatarios vecinos y los de las grandes potencias de Occidente lo felicitan y exigen mejor trato en las relaciones bilaterales, mientras el caudillo local apela a la prudencia para esperar el recuento total, antes de emitir una postura racional.

El traidor a la patria y el hermano incómodo

Parece que todo se olvida aquí en el rancho grande. No se quiere recordar que hace un año el Departamento de Estado y los fiscales estadunidenses le dieron al régimen un plazo de 100 días, pidiendo la cabeza de Luis Videgaray, a partir de los cuales, si no actuaba, ellos vendrían y se lo llevarían al banquillo de los acusados.

Un año después, la Fiscalía General de la República salió con su batea de babas, pretendiendo en base a las declaraciones de Lozoya, fincarle un juicio por traición a la patria, que resultó en agua de borrajas, pues todos los jueces lo batearon. Nadie quiso comprometerse a librar una orden de aprehensión con fundamento en una averiguación ministerial ñoña.

Además, de nada ha servido aquella declaración masiosaresca del caudillo en el caso del hermano incómodo, Pío: “Que se aplique la ley aunque sea mi hermano, no hay nepotismo, yo ya no me pertenezco, estoy encabezando un movimiento para transformar el pueblo de México y no le voy a fallar”.

Y aún más: “Nosotros hemos venido luchando durante muchos años y nos ha financiado el pueblo, como ha sucedido cuando se han llevado a cabo revoluciones. Para refrescar la memoria y hacer historia, la Revolución Mexicana se financió con la cooperación del pueblo”. Nada más, pero nada menos.

Unas horas después, el responsable de la unidad de inteligencia financiera (UIF) Santiago Nieto declaró que se inició la investigación contra el hermano incómodo y se llevaron la sorpresa de que no encontraron nada, pero en los estados que tendrán elecciones se trabaja para prevenir los votos clientelares, delito que sí ameritaría prisión oficiosa.

Joe Biden exhibe profesionalismo político

Y así, entre bastonazos de ciego y fruncionarios lenguaraces transitaba pacíficamente la burla nacional. Embrollos judiciales, amenazas a los divergentes, declaraciones y acciones anticlimáticas, despropósitos de todo tipo. Sandeces y zarandajas que no conducen sino a la pérdida del tiempo y a jugar con la sobriedad del país.

Nada de prudencia, ni de moderación, ni de cordura. Todo es un desmadre. A base de golpes de riñón, los demócratas se empoderan y, en su primer mensaje como presidente electo Biden exhibe profesionalismo, presenta a su electorado un programa integral para luchar contra el coronavirus y empezar la restauración de la vida en aquel país.

Pide acabar con las reyertas intestinas, provocadas por un demente que ha polarizado a los Estados Unidos, presenta un programa de frente amplio que incluye ciudadanos de todos los partidos, razas, procedencias, pertenencias y sectores para poder enfrentar con éxito el futuro.

Pide revaluar el presidencialismo, a base de esperanza, decencia y verdad. Se compromete de frente contra el desempleo y la demonización de los adversarios para menguar las debilidades sociales. Es un profesional de la política, porque conoce el paño. Dice que actuar como presidente es buscar siempre la unidad, palabra que acá parecemos desconocer.

¿De verdad cree el caudillo que Trump nos respeta?

Pero como el resultado, según Palacio Nacional, todavía no es oficial, hasta que se oficialice, no felicitará al presidente electo porque no quiere intervenir en las cuestiones ajenas. Además, “el presidente Trump ha sido muy respetuoso con nosotros, hemos logrado muy buenos acuerdos, le agradecemos que no ha sido injerencista y nos ha respetado”. ¡Gulp!

¿Querrá encargarle el entuerto al responsable de la unidad de inteligencia financiera? Actuar hasta saber que en la investigación electoral de los demócratas no encontraron algo sospechoso. ¿Que se cuente voto por voto, casilla por casilla, cuando todo el mundo ha sido testigo de una elección ejemplar, dentro de las suspicacias de todo sistema electoral indirecto, con la existencia de más controles, tamices y candados que las cerraduras del tabernáculo?

Muy pronto enfrentaremos las exigencias de los demócratas

No cabe duda de que somos especialistas en esquivar las verdades. Aquí estamos y, por lo pronto, el que venga atrás, que arree. Los chicharrones truenan hasta que dejen de tronar. Parece que ya llegó el caso.

Un país como el nuestro, el principal vecino de los gabachos, con 3 mil kilómetros de frontera y un intercambio comercial de 615 mil millones de dólares no puede darse el lujo de sumirse en la apatía y la catatonia para no reaccionar al ritmo de los acontecimientos. El capricho y la soberbia se han empoderado absolutamente de la situación. La ignorancia es la corona, la cereza del pastel.

Es cierto que nos enfrentaremos más temprano que tarde a las exigencias de los demócratas para cumplir a pie juntillas los reclamos de la nueva embajada sobre las legislaciones laborales, ecológicas y energéticas que prevé el nuevo acuerdo comercial. Pero hasta Justin Trudeau, el primer ministro canadiense ya felicitó a Biden y nosotros no. Seguimos mordiendo el rebozo de la incompetencia.

‎Tal vez solo nos queda esperar que el compromiso asumido por Biden en su mensaje inicial de brindar un estatus de protección para los ciudadanos venezolanos que huyen de la dictadura en su país no sea ampliado para brindar otras formas de protección a los mexicanos desesperados.

El exembajador Davidow, instrumento de la rancia derecha

Davidow no es el mejor mensajero. Fue el mejor aliado de John Dimitri Negroponte cuando la guerra sucia en Centroamérica. Fue el ejecutor de varios programas intervencionistas de Henry Kissinger en Chile para defenestrar a Salvador Allende. Fue quien le recomendó a Calderón la guerra contra el narcotráfico para poder asumir la presidencia, fue el que le recomendó proteger a el Chapo Guzmán como única condición. Fue el negociador, el americano feo, para adueñarse de sectores clave en comunicaciones, electricidad, gas, petróleo y telefonía en México.

Pero algo hay que hacer. Estamos ante una nueva época que debe afrontarse con decoro y con profesionalismo, aunque en la cuarta decepción no se sabe qué sea exactamente eso. Dentro de poco, las campanas estarán doblando por nosotros si no hacemos lo que se debe, con urgencia.

¿No cree usted? Índice flamígero. Nacido en México, Jesús Chuy García ha hecho carrera política en el estado de Illinois ocupando diversos cargos e incluso contendiendo por la alcaldía de Chicago. Desde 2019 es miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos y dirigente del caucus mexicano-estadunidense. Influyente en su comunidad. Y su tweet de hace unas horas refleja el malestar de nuestros paisanos en el vecino país del norte con respecto a la posición asumida por AMLO con respecto al próximo presidente de EU. En una traducción libre García le dice a López Obrador que “los estadunidenses se han expresado y Joe Biden ganó recto y limpiamente.”

Y luego, en español, “no deje que se le vaya el tren”.

¿Querrá encargarle el entuerto al responsable de la unidad de inteligencia financiera? Actuar hasta saber que en la investigación electoral de los demócratas no encontraron algo sospechoso. ¿Que se cuente voto por voto, casilla por casilla, cuando todo el mundo ha sido testigo de una elección ejemplar, dentro de las suspicacias de todo sistema electoral indirecto, con la existencia de más controles, tamices y candados que las cerraduras del tabernáculo?

Muy pronto enfrentaremos las exigencias de los demócratas

No cabe duda de que somos especialistas en esquivar las verdades. Aquí estamos y, por lo pronto, el que venga atrás, que arree. Los chicharrones truenan hasta que dejen de tronar. Parece que ya llegó el caso.

Un país como el nuestro, el principal vecino de los gabachos, con 3 mil kilómetros de frontera y un intercambio comercial de 615 mil millones de dólares no puede darse el lujo de sumirse en la apatía y la catatonia para no reaccionar al ritmo de los acontecimientos. El capricho y la soberbia se han empoderado absolutamente de la situación. La ignorancia es la corona, la cereza del pastel.

Es cierto que nos enfrentaremos más temprano que tarde a las exigencias de los demócratas para cumplir a pie juntillas los reclamos de la nueva embajada sobre las legislaciones laborales, ecológicas y energéticas que prevé el nuevo acuerdo comercial. Pero hasta Justin Trudeau, el primer ministro canadiense ya felicitó a Biden y nosotros no. Seguimos mordiendo el rebozo de la incompetencia.

‎Tal vez solo nos queda esperar que el compromiso asumido por Biden en su mensaje inicial de brindar un estatus de protección para los ciudadanos venezolanos que huyen de la dictadura en su país no sea ampliado para brindar otras formas de protección a los mexicanos desesperados.

El exembajador Davidow, instrumento de la rancia derecha

Davidow no es el mejor mensajero. Fue el mejor aliado de John Dimitri Negroponte cuando la guerra sucia en Centroamérica. Fue el ejecutor de varios programas intervencionistas de Henry Kissinger en Chile para defenestrar a Salvador Allende. Fue quien le recomendó a Calderón la guerra contra el narcotráfico para poder asumir la presidencia, fue el que le recomendó proteger a el Chapo Guzmán como única condición. Fue el negociador, el americano feo, para adueñarse de sectores clave en comunicaciones, electricidad, gas, petróleo y telefonía en México.

Pero algo hay que hacer. Estamos ante una nueva época que debe afrontarse con decoro y con profesionalismo, aunque en la cuarta decepción no se sabe qué sea exactamente eso. Dentro de poco, las campanas estarán doblando por nosotros si no hacemos lo que se debe, con urgencia.

¿No cree usted?

Índice flamígero. Nacido en México, Jesús Chuy García ha hecho carrera política en el estado de Illinois ocupando diversos cargos e incluso contendiendo por la alcaldía de Chicago. Desde 2019 es miembro de la Cámara de Representantes de Estados Unidos y dirigente del caucus mexicano-estadunidense. Influyente en su comunidad. Y su tweet de hace unas horas refleja el malestar de nuestros paisanos en el vecino país del norte con respecto a la posición asumida por AMLO con respecto al próximo presidente de EU. En una traducción libre García le dice a López Obrador que “los estadunidenses se han expresado y Joe Biden ganó recto y limpiamente.” Y luego, en español, “no deje que se le vaya el tren”.

indicepolitico.com
[email protected]
@IndicePolitico
@pacorodriguez

De interés

Comentarios