CLAUDIA GUERRERO /
AGENCIA REFORMA
Ciudad de México

En al menos 18 estados de la República, el PRI enfrenta la inconformidad de militantes con el proceso de selección de aspirantes a diputados federales y senadores.
La molestia se refleja con renuncias al partido, impugnaciones al proceso interno y expresiones públicas de rechazo a la manera en que han procesado las postulaciones.
En Guanajuato, la confrontación entre dos aspirantes al Senado, Bárbara Botello y Azul Etcheverry, subió de tono por supuestas preferencias para beneficiar a la segunda.
Personal de Botello utilizó las redes sociales para lanzar insultos contra la otra diputada federal e incluso circuló la versión de que la exalcaldesa de León estaría en pláticas con Morena.
En esa misma entidad, tras la designación de Gerardo Sánchez como abanderado de PRI a la gubernatura, el CEN difundió una fotografía en la que no aparece el senador Miguel Ángel Chico, quien también aspiraba al cargo.
En Querétaro, Jesús Rodríguez, exdirigente estatal del tricolor, intentó inconformarse con el proceso interno, pero al llegar a la sede del partido la encontró cerrada.
“El PRI está cerrado física y políticamente. Parece que para ser candidato en el estado se necesitan dos cosas: haber estado en el gobierno de José Calzada y traer una carpeta de investigación abierta”, reprochó.
En Sonora, el exdelegado de la Sedesol Antonio Astiazarán denunció que el tricolor se negó a entregarle su constancia de pago de cuotas, en contraste con lo que ocurrió con sus contrincantes en la pelea por llegar a un escaño.
“Me preocupa que el PRI no tenga espacios para procesar las inquietudes. Yo seguiré hasta el final. No le tengamos miedo a la competencia, sino a la incompetencia política”, dijo el sonorense, que va contra la fórmula que encabeza Sylvana Beltrones.
Mientras tanto, los exdiputados federales Samuel Gurrión, de Oaxaca, y Héctor Vela, de Durango, renunciaron a su militancia, molestos también con el proceso interno.
“El PRI se ha alejado de la gente. Pesan más los intereses del grupo que los principios de democracia y justicia social”, criticó Vela.
Acusando presiones y amenazas, Gerardo Vargas Landeros, exsecretario de Gobierno de Sinaloa, renunció a 33 años de militancia en el PRI.
“Han tomado el camino de las presiones y amenazas para pedirme que no me registre, porque pudiera recibir represión y difamaciones que lesionen mi imagen pública y mis aspiraciones”, dijo el aspirante al Senado.
La comisión nacional de procesos internos del tricolor negó ayer el registro a 160 aspirantes a candidatos a diputados federales y a 11 que buscaban una nominación para el Senado.
Además, llamó a 94 aspirantes a diputados y 14 a senadores para aplicarles un examen, a manera de filtro para reducir el número de precandidatos.

En al menos
18 estados de
la República, los actos van desde denuncias hasta desbandadas, algunas con 33 años de militancia; la comisión nacional de procesos internos del tricolor negó ayer el registro a 160 aspirantes a candidatos a diputados federales y a 11 que buscaban una nominación para
el Senado

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