Se reduce la respuesta del sistema nacional de salud en México

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Hace unos días leí el comunicado de la Asociación Mexicana de Facultades y Escuelas de Medicina AC (AMFEM), publicado ante el avance de la pandemia por el coronavirus (Covid-19), donde proponen después de una disertación la suspensión temporal en los hospitales de los médicos internos de pregrado del 6 al 30 de abril, en coincidencia con el acuerdo nacional; además, sugieren valorar la liberación anticipada de los médicos pasantes en servicio social (MPSS) que cuentan con más de seis meses, para que se incorporen como médicos generales con derechos laborales, atención a la población; mientras que a los MPSS con menos de seis meses asignarlos a áreas libres del Covid-19 con previa capacitación y equipo necesario.

También, plantea para los médicos residentes, en rotatorio uno, el retiro de áreas de tamizaje, urgencias o áreas críticas especializadas para la atención de potenciales casos del Covid-19. Para todos los médicos residentes, la asignación de acuerdo con su especialidad, protección, capacitación… También solicita que se retiren todos los alumnos que presenten factores de riesgo, comorbilidades e inmunosupresiones. (Comunicado AMFEM: www.amfem.edu.mx/index.php/acerca/comunicados/210-covid19-04-06 ).

Esa declaración me ha hecho reflexionar sobre cuántas unidades de salud de primer nivel de atención dependen exclusivamente de médicos o enfermeras pasantes en servicio social, de cuántos residentes de todas las especialidades médicas atienden las guardias, la consulta o realizan procedimientos durante su etapa formativa en los hospitales. Sí, el peso y el valor de todos los recursos humanos en formación para la salud ahora son más evidentes y más necesarios en esta etapa de contingencia.

Por si fuera poco, hace unas semanas se popularizó el debate del bajo pago de becas a esos estudiantes en formación, resultando en algunos casos menor que las percepciones de los llamados ninis, se viralizó la imagen de un cheque por 150 pesos en un joven estudiante del área de la salud.

Es verdad que en las unidades de salud existe una insuficiencia de personal operativo en todos los niveles de atención. También hace unas semanas se planteó por nuestro gobierno la necesidad de más médicos y más especialistas, todos nos alarmamos diciendo que no necesitábamos más escuelas ni más médicos, que requeríamos de más plazas y contratos, además de mayor calidad en la educación médica y no la creación y multiplicación de colegios sin acreditaciones.

También fue motivo de debate el Examen Nacional de Residencias Médicas de Ingreso para las Especialidades Médicas, el número de aspirantes por año que rebasan los 40 mil, el poco número de plazas a las que se puede ingresar, el costo de este proceso puso en duda un negocio y corrupción en el proceso.

Por si fuera poco, la instalación del Instituto de Salud para el Bienestar, que llegó dando pasos imprecisos, sin información clara ni procesos establecidos para los trabajadores institucionales ni para el público usuario, situaciones que simulaban improvisación, a esto se le sumaron las publicaciones y críticas por la desaparición del Seguro popular.

El 6 de abril, durante las declaraciones que realizó el doctor Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de prevención y promoción de la salud, dijo que México heredó para esta administración un sistema con muchos años de baja inversión y bajo desarrollo y tenemos los índices entre los más bajos de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) de personal de salud por 100 mil habitantes, eso nos pone en un reto.

Necesitamos aceleradamente reclutar y entrenar personal de salud. En México sí hay médicos y médicas, por supuesto que los hay, pero en número insuficiente, esto está plenamente documentado por la propia OCDE, que desde hace muchos años había revelado que México no tiene suficiente personal de salud para lo que debería tener en condiciones ordinarias, con mayor razón para una emergencia de salud como esta.

El subsecretario de prevención y promoción de la salud durante su exposición en el pulso de la salud de 28 de enero de 2020, presentó durante el informe semanal sobre los avances en los servicios públicos de salud en el país lo siguiente: “Hoy quisiéramos compartir en forma panorámica un elemento muy importante, que es el diagnóstico de las capacidades instaladas, dónde está México al inicio de este sexenio en términos de sus capacidades instaladas.

“Y esto es lo que queremos presentar porque nosotros hemos señalado repetidamente que el sistema de salud mexicano, aunque ha tenido muchos logros y que son dignos de mención, tiene muy grandes insuficiencias y las ha tenido por mucho tiempo. Lo queremos mostrar con números concretos.

“Camas hospitalarias por cada 10 mil habitantes. De acuerdo con el indicador de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que permite tener una referencia de cuánto falta para tener capacidad de cobertura de los servicios.

“La OMS considera que, para 2018, tendríamos que haber tenido 18 camas hospitalarias por cada 10 mil habitantes y México tenía en 2018 ocho por 10 mil ciudadanos.

“Es clarísimo que México tiene enormes desigualdades económicas y sociales, que son una causa muy importante del estado que guarda el país y de las condiciones de salud muy inadecuadas que tiene una gran parte de la población. En el sur, en general es el más desfavorecido y es donde tenemos que priorizar el desarrollo del sistema nacional de salud.

“Si vemos el número de miembros del equipo de salud, que son médicas, enfermeras, enfermeros, odontólogos, sicólogos, promotores de la salud, vemos también que en comparación con el indicador que pone la OMS deberíamos haber tenido, en 2018, 44 miembros del personal de salud por cada 10 mil habitantes y México en 2018 solo tenía 27 por 10 mil personas.

“El único estado o entidad federativa que supera la referencia de la OMS es la Ciudad de México, es la única que tiene capacidades más allá de lo recomendado por la OMS, como mínimo para esa fecha.

“Y en los siguientes mapas lo vamos a ver de manera más acelerada, vemos de manera específica que no existen indicadores referenciales, indicadores de referencia para miembros específicos del personal, pero sí tenemos un diagnóstico de lo que tiene México.

“El personal médico, de manera específica, tenemos 12 doctores por cada 10 mil habitantes, esto es todo el grupo de médicos, tanto generales como especialistas. Nótese nuevamente la desigualdad geográfica y por lo tanto también social, odontólogos y odontólogas tenemos uno por cada 10 mil habitantes.

“Lo mismo en el personal de psicología, la enorme limitación que tiene México en personal especializado en salud mental, desde luego especialistas médicos como los psiquiatras, vemos esta importante insuficiencia.

“Y la última es personal de promoción de la salud. Tenemos también importante insuficiencia en número, mucha desigualdad y en estados donde se requiere mucha de la atención comunitaria o de la extensión comunitaria de los servicios de salud que están a cargo de la salud pública, vemos también importantes insuficiencias.

“Estamos, por lo tanto… Las cuatro encomiendas del Instituto de Salud para el Bienestar: garantizar el personal de salud, tanto general como especializado; rehabilitar la infraestructura física, lograr el abastecimiento de insumos y equipos y regularizar al personal. Estas cuatro encomiendas se desprenden de manera directa del diagnóstico del estado que guarda el sistema nacional de salud.

“El doctor Alejandro Svarch, coordinador de garantizar el personal de salud, busca llegar hasta 70 mil médicos, enfermeras, promotores de la salud que sean contratados para el sistema de salud para el bienestar a lo largo de los siguientes cinco años, en promedio 14 mil por año.

“Teníamos 6 mil personas que trabajaban para el régimen del Seguro popular cumpliendo funciones de afiliadores, de cargos y operaciones administrativos. El sistema de salud para el bienestar los incorpora y los estamos entrenando para que sean gestores de participación social en salud y posteriormente se integrarán a este servicio nacional de salud pública”. https://www.gob.mx/insabi/articulos/el-pulso-de-la-salud-28-de-enero-de-2020.

La Jornada publicó el 6 de abril: “Los hospitales reportan una pérdida de hasta 30 por ciento de su personal médico y de enfermería que dejó de trabajar al amparo del acuerdo secretarial publicado el pasado 24 de marzo en el Diario Oficial de la Federación, donde se establecieron que los grupos de riesgo ante la enfermedad del Covid-19 deben evitar la asistencia a centros de trabajo.

“Son las personas mayores de 60 años, embarazadas y aquellos con padecimientos como obesidad, hipertensión arterial y afecciones cardiacas.

“La mayor afectación se reporta en la Ciudad de México y Yucatán. A escala nacional, las bajas representan 10 por ciento en promedio”, señaló el subsecretario de prevención y promoción de la salud. https://www.jornada.com.mx/ultimas/politica/2020/04/06/dejo-de-laborar-en-hospitales-30-del-cuerpo-medico-ssa-7437.html.

El gasto de bolsillo en salud de los individuos es uno de los más elevados de la OCDE, lo cual indica que todavía se está lejos de alcanzar una cobertura efectiva y servicios de alta calidad. Los principales actores involucrados están de acuerdo en que México necesita construir un sistema de salud más equitativo, eficiente y sostenible.

Como dijo el subsecretario López-Gatell: “Los gobiernos estatales son autoridades sanitarias y tienen responsabilidad especifica de cómo opera el sistema de salud en sus entidades federativas”.

Le queda a los gobernadores el peso de sus decisiones para el bienestar de sus habitantes y sus acuerdos con los gobiernos municipales… Ahí entramos en otra polémica debido a la diversidad partidaria, de visión y compromiso que dejaremos para otra ocasión.

Nos queda claro que estamos viviendo una crisis mundial y que a nivel nacional apenas vislumbramos las primeras gotas del tsunami económico, laboral y de salud que está por caer a nuestra patria, aunque ya vemos efectos, el presagio al futuro es oscuro y desalentador.


Retomaré un final tal cual escribió mi amigo Ernesto F González Hernández. “En fin, debemos prepararnos para el peor escenario y como dijo un médico que se nos adelantó, MAGS y que fue de las pocas palabras que dijo en forma coherente: ‘Que Dios nos agarre confesados’”…

*Profesor titular investigador del área académica de medicina y presidente de la Academia de Salud Pública

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