Se reúnen familiares de ixmiquilpenses muertos con Simón Vargas

659
vargas

Pachuca

Familiares de Alan Gutiérrez Contreras y Fredy Cruz García, jóvenes que murieron durante el enfrentamiento con policías federales en Ixmiquilpan, sostuvieron una reunión con el secretario de Gobierno de Hidalgo Simón Vargas.
De acuerdo con integrantes del Movimiento Pacífico del Valle del Mezquital, se abrió la posibilidad de más reuniones con autoridades.
La búsqueda de una indemnización va por dos caminos: uno de ellos es la negociación con el gobierno estatal y la otra vía es la legal, luego que los familiares decidieron que la fundación de derechos humanos Agustín Pro lleve los casos.
Durante el encuentro, se dijo que la Procuraduría General de la República (PGR) atrajo la investigación de las dos muertes.

Crónica

La última vez que Tomasa Contreras Vázquez vio a su hijo Alan Gutiérrez Contreras con vida, le dio de desayunar sin saber que ese día moriría tras el enfrentamiento con los policías federales.
Ahora, la mujer viajó desde Ixmiquilpan hasta Pachuca para exigir en la Secretaría de Gobierno de Hidalgo justicia. “El que disparó, pague por lo que hizo, porque mi hijo no era un delincuente. Tenía dos trabajos, era el sostén de la casa”.
Alan llegó a su casa en Dios Padre para descansar después de trabajar en el turno de la noche en la Comercial Mexicana, desayunó y después durmió para en la tarde encontrarse con su novia Ariana.
Pero ese 5 de enero, Alan no terminó la siesta porque lo vieron ondeando una bandera en la fuente de Dios Padre, cuando los policías estatales y federales trataron de retirar el bloqueo de la carretera México-Laredo.
Aquel día, desde Dios Padre, Tomasa Contreras observaba a los policías estatales y federales que llegaron sobre la carretera México-Laredo.
Habló al celular de su hijo, le dijo que buscara a su sobrina Tina y le pidió que se alejara de la carretera. “Me respondió que iba por ella. Volví a marcar porque la muchacha ya había llegado y contestó que estaba en el balneario y que ahorita iba”.
Cuando los vecinos le avisaron que a Alan le había tocado un balazo, Tomasa Contreras no lo creyó porque tenía poco tiempo que había hablado con su hijo por el celular.
Pero al llegar al Seguro Social, tras medio hora de espera, luego que el papá de Alan entró primero, vio su cuerpo sin vida.
“Los federales accionaron sus armas, los estatales nos golpearon, nos humillaron, nos dijeron que éramos unos indios. A los jóvenes les dijeron pocos hombres, empezaron a aventarnos piedras, gas lacrimógeno”, recuerda.

Comentarios