Se tambalea el primer nipón Shinzo Abe y su tratado transpacífico (que incluye a México)

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alfredo jalife

Se empiezan a desplomar varios exmandatarios en todo el mundo debido al justificado rechazo ciudadano contra la corrupción que ha beneficiado a las plutocracias del modelo neoliberal y a sus subsidiados políticos venales: desde el expresidente israelí-francés Nicolás Sarkozy –detenido por el financiamiento ilícito en su campaña electoral por Muammar Gadafi, primer ministro de Libia que en forma pérfida luego invadió sin rubor–, hasta el presidente israelí-peruano Kuczynski que compró la conciencia de los parlamentarios, quienes también deben ser desaforados.

Cada escándalo por corrupción tiene su propia hermenéutica dependiendo del país afectado, como es el caso del primer ministro nipón Shinzo Abe, quien con su esposa Akie ha sido atrapado en una inmunda alteración de documentos oficiales para vender un terreno estatal a un precio regalado, lo cual pone en tela de juicio a la alucinante Asociación Trans Pacífico (TPP, por sus siglas en inglés).

Al momento de la explosión del megaescándalo, Moritomo, del primer nipón, es sugestivo: en medio de su pugnacidad irascible contra el acercamiento de las dos Coreas, al tiempo que Trump anunció su espectacular viaje a la capital de Norcorea, Pyongyang, para reunirse con su homólogo Kim Jong-un; y el temerario liderazgo de la Asociación Trans Pacífico sin Estados Unidos, sumado de la escalada neoproteccionista comercial de Trump contra China.

Según Asahi Shimbun, la aceptación de Abe se desplomó 13 por ciento cuando el megaescándalo Moritomo erosiona seriamente la posibilidad del primer Abe para descolgar un tercer periodo de tres años como presidente del Partido Liberal
Democrático.

El primer Abe hasta ahora niega en forma insistente cualquier involucramiento y prometió renunciar en caso de que se prueben las sórdidas acusaciones.

La Asociación Trans Pacífico peligra más que nunca y puede naufragar entre Caribdis y Escila del escándalo en Japón y la próxima elección en
Malasia.

El rotativo SCMP, de Hong Kong, comenta que todavía “la tinta no se ha secado en el reescrito acuerdo comercial CPTPP (por sus siglas en inglés) de 11 países” cuando corre el riesgo de ser descarrilado por los sucesos deletéreos de Japón y Malasia.

Por pudor, dejó de lado las fanfarronadas mercantilistas del secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, quien no entiende nada al zeitgeist (espíritu del momento) y a la dinámica geoestratégica del planeta.

A juicio de SCMP, “todos los ojos están puestos en Japón, la mayor economía del pacto”, con preocupación sobre “si el creciente escándalo de favoritismo vinculado al primer ministro Shinzo Abe pudiera descarrilar el control del poder por su partido”.
SCMP añade que el reescrito fue realizado con “las cenizas de su predecesor, el TPP, que fue extinguido por Trump, pese a que el acuerdo había sido firmado 11 meses antes”.

Después del flamante acuerdo reescrito no faltaron súperoptimistas, para no decir cándidos, quienes afirmaban que era “solo cuestión de tiempo antes que Trump y China abrazaran al TPP”.

Sobraban las cifras alegres: si con la participación de Estados Unidos el TPP “hubiera creado la mayor zona de libre comercio del mundo abarcando 40 por ciento de la economía global”, hoy en teoría, “los restantes 11 países que reescribieron el CPTPP constituyen 13.5 por ciento de la economía mundial con un mercado conjunto de casi (sic) 500 millones de habitantes”.

Todavía se pueden extrapolar las cifras alegres ingresando a China, hoy la primera economía global según el PIB, medido por poder adquisitivo, con sus mil 379 millones de habitantes.

Otros más fantasiosos podrán agregar a India, hoy cuarta potencia económica global que ha desplazado a Japón, con sus mil 282 millones de habitantes –con eso de que Estados Unidos/Japón/India/Australia anhelan conformar una “OTAN asiática”.

Suena aberrante que las dos máximas superpotencias geoeconómicas del pacifico, China y Estados Unidos, no formen parte del reescrito CPTPP, sin contar que China mueve su propia Asociación Regional Económica Integral (RCEP, por sus siglas en Inglés) de 16 países, donde forman parte muchos de los miembros del CPTPP.

No cuesta nada reescribir acuerdos, como ha sucedido con el Tratado de Kyoto que nunca fue ratificado por el Senado estadunidense o el de Cambio Climático de Paris, rechazado en forma vehemente por Trump. El problema radica en su implementación.

En lo que concierne al CPTPP, según el portal de Hong Kong, “será efectivo solamente cuando seis países lo ratifiquen en sus respectivas legislaturas
domesticas”.

SCMP cita a Deborah Elms, directora ejecutiva del centro comercial asiático, con sede en Singapur, quien manifestó su escepticismo de que el CPTPP llegue a su fruición sin la ratificación de Japón, lo cual pocos se atreverían a hacerlo solos.

¿Será capaz el malhadado secretario Guajardo de empujar solo contra el mundo la ratificación del tambaleante CPTPP?

Otros proclamados “expertos”, como Matthew Goodman –consejero económico de Obama y consultor sobre economía asiática en el think tank CSIS, con sede en Washington–, afirman que Japón ratificará el acuerdo pese a los problemas del primer nipón que enfrentará elecciones en septiembre, si es que no es obligado a renunciar antes.

La presente legislatura de Japón puede aprobar el acuerdo, pero lo tendría que operar en forma expedita y, quizá, a un elevado costo ciudadano.

Otros observadores japoneses juzgan que el “tema no es la ratificación”, ya que aún en caso de que Abe fuera defenestrado, sus “sucesores potenciales, Shigeru Ishiba, Fumio Kishida y Taro Kono, son todos considerados como prolibre comercio”. El tema y la preocupación radican en el retraso a la
ratificación.

El rotativo aduce que los “países participantes habían inicialmente esperado ver que el acuerdo surta efecto a finales de este año, con la esperanza de que Japón arrancaría el proceso domestico de su
ratificación”.

Según Junichi Sugawara, funcionario de comercio del Instituto de Investigación Mizuho, think tank con base en Tokio, es probable que Japón sí se retrase en su ratificación, mientras otros países permanecerán a la expectativa.

Resulta que las placas tectónicas políticas no solamente dislocan a Japón, sino también a Malasia, donde está programada una elección general a finales de abril, lo que se traduce en que su legislatura sea improbable que pueda sesionar a finales de año.

El primer malasio prolibre comercio Najib Razak puede sufrir un descalabro electoral que pondría en la picota al tratado.

Por lo pronto, The Financial Times alega un cantado fraude del primer Razak en las elecciones.

Nada menos que el legendario anterior primer Mahatir Mohamad, de 92 años y con fuertes lazos con China, encabeza la oposición y no oculta su escepticismo sobre el acuerdo que pocas ventajas otorgarían al ciudadano común de Malasia.

Si yo manejara los destinos económicos de México, con una genuina visión del futuro, me hubiera adherido al RCEP que encabeza China, en lugar del tambaleante CPTPP de Japón.

Los errores se pagan.

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@AlfredoJalifeR_

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