IRÍA FERRARI
Pachuca.- Todos hemos visto el comportamiento de algunos animales para seducir a su pareja. Desde el pavo real que abre su espectacular cola de colores hasta el cangrejo que efectúa una danza especial para la conquista de ella. En esta etapa de conquista, donde la creatividad y la perseverancia salen a flote, el ser humano no se queda atrás.

Escribimos poemas o letras de música, llenamos nuestros muros de Facebook con frases de amor o regalamos obsequios que van desde los más pequeños a los más extravagantes. Todo con un único fin: ganarse el amor de aquella persona.

Entre todas esas estrategias que llevamos a cabo con el fin de conseguir nuestro objetivo, por supuesto, también medimos nuestras palabras. Nos mostramos más dulces, más seguras, más alegres, etcétera.

¿Pero qué pasa cuando nuestro lenguaje corporal no nos acompaña? Según los expertos de lenguaje no verbal, nuestra comunicación está compuesta por un 7 por ciento de las palabras que decimos, un 33 por ciento de cómo lo decimos (tono de voz, pausas, etcétera) y el 60 por ciento de nuestro lenguaje no verbal.

La comunicación no verbal es un universo comunicativo desconocido para la mayoría de las personas, pero de gran utilidad en muchas facetas de nuestra vida y, no menos, en nuestra capacidad de seducción.

Lo cierto es que si aprendemos a descifrar ese tipo de comunicación no solo tendremos más información de lo mucho o lo poco que podemos atraer a la otra persona, sino que además tendremos las llaves del éxito.

En el momento en que un hombre o una mujer divisan el objeto de seducción, su cuerpo logra transformarse e inicia unos movimientos (muchas veces inconscientes) con la finalidad de ser más visibles y resultar más atractivos.

Por ello, si eres de las que recorren los campos mientras deshojas margaritas, haciéndote la pregunta de si te quiere o no te quiere, voy a darte algunas formas del proceso de atracción que te ayudarán a complicarte menos la vida.

Deber ser observadora, identifica esas señales y recuerda que el lenguaje no verbal puede ser subjetivo, ya que el contexto y la situación influirán en los gestos de la otra persona.

Fase uno. En el contacto visual

El juego de miradas tiene un peso fundamental. Mientras el hombre, normalmente, mira con más intensidad a la mujer, ella suele apartar los ojos, pero si está interesada o curiosa volverá a mirar en menos de un minuto.

¿Quién no recuerda la típica escena de película en el que el hombre mira a la chica fijamente desde la barra del bar mientras ella le mira de forma intermitente?
Otro signo fundamental, aunque más difícil de detectar, es la dilatación de las pupilas, ya que cuando estamos bajo la influencia del deseo los ojos pasan a humedecerse sutilmente y parecen más brillantes.

Fase dos. La sonrisa

Charles Chaplin afirmaba que una sonrisa cuesta poco y produce mucho y lo mismo ocurre en el juego de la seducción. Es increíble como una sonrisa es capaz de expresar cosas que el mismo lenguaje no podría o no sabría comunicar. Puedes hacerlo de manera misteriosa, burlona, traviesa, de felicidad, divertida, triunfadora.

Hazlo cuando te apetezca y te lo pida el cuerpo; si la recibes después de unas miradas, no lo dudes, tienes luz verde.

Fase tres. El acercamiento y conversación

Mientras la mujer activa todo su potencial de seducción a través de una lista casi interminable de movimientos, el hombre reduce esas acciones a unos pocos. Veamos algunos signos de cortejo más frecuentes en ambos sexos.

Lenguaje no verbal en los hombres:

Los hombres hinchan el pecho, meten tripa y levantan la cabeza. Hacen gestos de acicalado como pasar la mano por el pelo, tocarse el nudo de la corbata o colocarse bien la ropa. Si están de pie se colocan inconscientemente las manos en la cintura, tratando de lucir sexys y poderosos.

Si están entre amigos, procurar llamar la atención a través de su risa, con bromas o al mostrar alguna agilidad. Aunque es muy sutil, los hombres tienden a levantar sus cejas rápidamente cuando ven a alguien que les gusta.

Lenguaje no verbal en las mujeres:
El número de gestos en la mujer es más amplio. Entre ellos están: estrechar los brazos hacia el tronco para realzar el escote y tensar el cuerpo para pronunciar las nalgas. Morderse o lamerse lo labios o los dientes frontales.

Peinan su cabello con los dedos o lo echan hacia atrás con un movimiento de cabeza. Mueven la pelvis de manera pronunciada al caminar o desplazan la pelvis hacia un lado de manera muy evidente si están de pie. Levantan los brazos mostrando las axilas. Parpadean lentamente, dejan los labios entreabiertos, tocan su cuello, lóbulo de la oreja, escote, cadera, rodillas o tobillos.

Mueven los ojos hacia abajo (la mirada oblicua es uno de los gestos más evidentes de la seducción femenina).

Pero el lenguaje no verbal también sirve para mandar posibles indicaciones de rechazo.

Entre otras una sonrisa cerrada, gestos de cierre de brazos o de piernas, un paso atrás, un cruce de piernas en dirección contraria a la persona con la que están, poner la mano en la cara o tapar la boca, rascarse o frotarse los ojos, el oído o la nuca, bostezar, así como movimientos repetidos de piernas o pies.

Todas esas señales pueden ayudarte a cambiar de estrategia. Ahora que ya sabes algunas formas de comunicación no verbal, recuerda el proverbio “una imagen vale más que mil palabras”, haz caso de tu intuición femenina y no dejes pasar la oportunidad.

Ojo, asegúrate que esas señales son para ti, (no será el primero o la primera que creía que lo miraba a él y luego era a alguien que estaba detrás). Sé cauto.

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