¡Vaya manera de obligarnos a comprar un seguro! O me compras un seguro o vas a emplacar tu auto a otro estado.
Me vale madres que ya tengas un seguro de cobertura amplia, el que te estoy obligando a pagar ¡Es gratis!
No me importa que con la compañía de seguros con la que te estoy obligando a asegurarte ya hayas tenido malas experiencias previas. Te aclimatas o te “aclichingas”.
¡¿Que por qué el costo del reemplacamiento subió tanto?! No, no es por el costo del seguro, es el simple incremento de las cosas que ha venido ocurriendo en los últimos años. El seguro no se cobra.
Si usted ha tenido la intención de pagar el reemplacamiento de su auto, seguramente se ha topado con alguno de estos diálogos, los cuales pudiesen estar más o menos bien intencionados, o así lo quisiéramos creer algunos, pero finalmente no satisfacen a la mayoría de los que ante la imposición no les ha quedado más que encogerse de hombros y aceptar ese cobro disfrazado y obligatorio, que nos están imponiendo a quienes deseamos regularizar la situación de nuestro vehículo.
Una pregunta que queda planteada en el aire es ¿el gobierno del estado puede imponernos la compra de un seguro de daños a terceros, aun cuando las condiciones en que nos lo ofrecen no sean de nuestro agrado? Porque a la hora de querer realizar el trámite correspondiente no te dejan opción, pagas la tarifa de mil 95 pesos o no habrá trámite.
Las leyendas que la oficina encargada de la recaudación ha diseñado para tratar de convencernos de que no existe un negocio detrás de ese trámite simplemente no convencen a la mayoría, por ejemplo:
“El Programa de #reemplacamiento2018 no obedece a un tema recaudatorio, deriva por un tema de seguridad para ti y tu familia.”
Si eso fuese cierto, ¿por qué no aceptan que yo ya tengo un seguro que cubre lo que el seguro impuesto por el gobierno?
¿Quién les cree que el seguro contra daños a terceros es gratuito?
¿Imaginan ustedes el negociazo que significa comprar tantos miles de seguros casi al mismo tiempo, tanto para la empresa aseguradora como para el comprador intermediario, en este caso el gobierno del estado?
No es de sorprendernos que el gobierno de Fayad quiera sacar provecho de ese asunto, lo verdaderamente sorprendente es lo irrisorio de los argumentos con los cuales trata de justificar esa decisión, la cual yo califico simplemente de arbitraria.
Cuando Fayad fue presidente municipal de Pachuca ya había dado muestras de que el empeño con el que realizaba determinadas acciones de su gobierno no siempre estaban de acuerdo con el interés de la ciudadanía. Un ejemplo fue la autorización otorgada a Walmart para establecerse en nuestra ciudad, que impuso una plaza comercial más a Pachuca, lo cual parecerá repetirse con el caso de la nueva plaza comercial que se construye en el sur de aquí, aún cuando ya existen varias centros comerciales grandes en la ciudad, y la nueva promete ser la más grande de todas. ¿Qué gana un gobierno estatal con proyectos de esa naturaleza? No creo que solo sea prestigio político de estar creando polos de crecimiento económico relativamente cuestionables, ya que los pequeños y medianos comerciantes tal vez no estarían muy conformes con esa idea.
Y no podemos olvidar que Walmart fue señalada, algunos años después de instalar su tienda en Pachuca, de que había logrado abrir muchas de sus nuevas tiendas en diferentes ciudades del mundo, por medio de sobornos a los gobiernos locales de aquel entonces. El asunto, como de costumbre fue archivado en nuestro país.

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