“Ni tú, ni yo, ni nadie golpeará tan duro como la vida, no interesa que tan duro lo hagas, importa que tan duro resistas y sigas avanzando. ¿Cuánto resistirás y seguirás avanzando? –¡Así es como se gana! y si sabes cuánto vales, sal a buscar lo que mereces, pero debes ir dispuesto a que te den golpes y no a culpar a otros; los cobardes lo hacen y tú no lo eres, tú eres mejor. Siempre te amaré sin importar lo que pase, eres mi hijo y mi familia, eres lo mejor de mí. Pero hasta que no empieces a tener fe en ti, no tendrás una vida”. Rocky Balboa.
De joven, Sylvester Stallone tenía claro a que quería dedicarse: ser actor de películas, él deseaba inspirar al público sobre lo que una persona es capaz de lograr.
En Nueva York fue rechazado más de mil 500 veces en las agencias cinematográficas. En ese entonces estaba casado con una mujer que le decía: “búscate un trabajo”, pero él sabía que si se buscaba uno empezaría a perder el hambre de gloria.
Al irse quedando sin dinero y sufrir el frío invernal de Nueva York, se fue a la New York Public Library, no para leer, sino para protegerse del clima. Ahí, una persona dejó un libro en la mesa y él lo tomó:
era un libro de Edgar Allan Poe.
“Poe me hizo salir de mí mismo, me hizo pensar cómo puedo tocar a otras personas, a no preocuparse tanto por uno mismo”, declaró sobre qué lo inspiró a escribir guiones. Durante un tiempo siguió en la pobreza, su esposa al final se separó de él. Sin mujer, sin dinero, sin comida y con su amado perro como compañía el fracaso era su única amiga. Incluso un día se quedó afuera de una tienda de venta de licores para vender en la calle a su perro, pedía 50 dólares pero se lo compraron en 25. Stallone recuerda ese día como el más triste de su vida. Dos semanas después estaba mirando una pelea entre Muhamad Alí contra Chuck Wepner, un desconocido que puso en apuros al campeón, en ese momento, algo hizo contacto en la cabeza de Sylvester; Kairos había llegado a su vida y fue así como comenzó a escribir durante 20 horas seguidas sin dormir, ¿qué escribió? La historia de Rocky, un texto que muchos rechazaron en un principio diciendo que era estúpido, etcétera.
La realidad nos muestra el drama más crudo, pero el talento, la creatividad y sobretodo el no eliminar jamás, la capacidad de asombro, a pesar de la adversidad en la que nos enfrentemos; nos permitirá encontrar riqueza donde otros solo pueden ver miserias.
Desde la producción de una película hasta su exhibición, exigen diferentes profesiones y oficios para que la cadena se complete, por lo que estudiar cine no solo significa cumplir un sueño, también generar un ingreso económico. Sin embargo, muchas veces surge la inquietud entre los jóvenes, no solo por ver películas, sino también la de contar sus propias historias, se piensa muchas veces que hacer cine es una profesión para quienes son ricos, posiblemente esa afirmación tenga mucho de cierto, siempre que la unidad de medición no sea solamente la riqueza, también la energía y la fuerza para llevar adelante los proyectos que exigen un talento creativo no convencional.

Continuará.

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