El renacimiento del género dramático puede ser recuperado a partir de textos fundacionales como Romeo y Julieta o Hamlet, sin duda el drama shakesperiano de mayor difusión. La poesía encuentra en el siglo de oro español, una prosa envolvente y el camino para incesantes metamorfosis. La ciencia política no podría haberse desarrollado sin la presencia luminosa de El príncipe o El leviatán. La literatura, que es el pulso de la vida que retrata la complejidad de la vida humana, no podría entenderse sin el Quijote, Cien años de soledad y El Aleph. La antropología y la sociología pueden mirarse desde El laberinto de la soledad y El espejo enterrado. La economía puede ser discutida por los efectos que provocan el multiplicador de la inversión, la reproducción simple y ampliada, o la Teoría Monetarista.

La ciencia y la tecnología nos han dado las claves para interpretar el mundo, términos que son, en buena medida, inventores de lo humano. El universo de las ideas es un espacio que se transforma sin cesar: la historia, los libros, las imágenes, los desiertos, las selvas, los guerreros, los monarcas, el examen de nosotros mismos, es nuestra historia espiritual que nos incita a salir al encuentro de los otros y del mundo. Esta unidad ideológica se cohesiona por las tendencias cosmopolitas, nativistas, el europeísmo y el americanismo, coexisten y dan esplendor a las artes, la literatura, la ciencia, la filosofía y a la diversidad pensante. Toda esta obra conceptual, pensante, dialéctica, vital e indispensable para entender la eternidad sin fechas, la búsqueda de la realidad, puede ser abordada a partir de la inteligencia y el espíritu liberal y crítico de la universidad.

La riqueza y la variedad conceptual de la universidad pública la dotan de una sabiduría que la convierte en el sol de la historia. Esta universidad está siempre abierta a la actualidad, su ámbito de libertad la hace centro vital y cerebro en el que todo se refleja.

Universidad es destino. Partiendo de ese espíritu, la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH) le ha trazado a los universitarios la filosofía del futuro de la eternidad. Su intensidad pensante le ha permitido explorar y revelar el diálogo racional. Hidalgo, su cultura, su riqueza intelectual, su vida y su tiempo no serían posibles ni podrían entenderse sin los 150 años de vida institucional de esta casa de estudios, esta que es simultaneidad de tiempos y de presencias, la que ha construido el pasado inmediato rescatando el pasado milenario, haciendo fértil la vida contemporánea. Los intereses universitarios son un mapa que trasciende el tiempo. Esta universidad incluyente, dialogante, liberal, pensante, indispensable como instrumento técnico y científico, es el resultado de las convicciones, el compromiso y el espíritu vital de sus profesores, estudiantes, trabajadores y la comunidad en su conjunto.

Dentro de ella destaca una figura decisiva, transparente, que con tenacidad y convicción entendió la dimensión profunda que hoy encarna la Autónoma de Hidalgo, este universitario, que ha hecho habitable y felizmente perfectible esta institución, ha sido piedra angular para alcanzar la simbiosis entre libertad y pensamiento. Gerardo Sosa ha sido fundamental para lograr una universidad crítica, tolerante, diversa, incluyente. Su mejor aportación: lograr una universidad donde la ilustración racional de la conciencia, la igualdad democrática de derechos, la opción por el debate público, son la fuerza progresista que distingue a la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH). Sosa ha sido el embajador de la inteligencia, que ha recuperado para nosotros la historia de una ilusión que se convierte en destino.

La universidad nos propone y transforma, convirtiendo nuestra experiencia en destino. Hoy esta institución nos enseña la ruta para transitar en un sentido creativo, entre los universitarios y el mundo, entre el individuo y la sociedad, entre el yo y los demás. La universidad en un diálogo activo consigo misma. Sin embargo, una vez más, la Autónoma de Hidalgo ha sido objeto de asedio al quererla involucrar en acciones ilegales. Desde el Patronato Universitario se ha dado una respuesta puntual, reflexiva, lúcida, con un discurso ético, donde la transparencia, la rendición de cuentas, la legalidad y el apego al derecho son la armadura moral de esta inmensa obra universitaria.

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