En abril, primer día del mes, el Instituto Nacional Electoral (INE) anunció que se postergaba el proceso para la renovación alcaldes en los 84 municipios de Hidalgo. El motivo era entendible: el Covid-19 se mostraba con todo su poder letal –por decirlo así– en todo el país y las medidas de prevención incluyeron la llamada sana distancia, además de otras también indispensables en ese marco de temor que como hasta ahora agobiaba.

Posteriormente, ya junio, el INE puso en el tapete tres fechas tentativas para los comicios: 30 de agosto, 6 o 20 de septiembre.

Se estableció con claridad, sin dar espacio a otras especulaciones, que las campañas electorales debían arrancar con una exactitud de 70 días antes de cualquiera de las fechas que finalmente que presentaran como definitivas, de acuerdo con las condiciones sanitarias que ya para entonces prevalecieran.

Una vez más, en los últimos días de junio, Lorenzo Córdova Vianello, quien encabeza el INE, tocó el tema.

Insistió, lo fue, en que el proceso con su fecha importante: elecciones, se llevarán a cabo en septiembre. Ya, ante la prevalencia del coronavirus, se descartó que fuera en agosto.

Al considerarse al mes patrio como el muy factible, no se olvidó que las actuales autoridades de los ayuntamientos terminarían sus gestiones el día 4.

Con ese antecedente se fortaleció el proyecto de la instauración de concejos municipales, tarea que le correspondería al Congreso del Estado, tomando muy en cuenta la población de cada municipio para una correspondencia precisa en cuanto al número de los integrantes para ser parte de estos.

Al respecto, la presidenta de la junta de gobierno del congreso local María Luisa Pérez Perusquía declaró de llegarse a esas acciones, que parecen ya consideradas, “serán tratadas con responsabilidad para dar certeza y evitar que hubiera crisis de legitimidad en las demarcaciones”, y abonar a la gobernabilidad en los municipios.

También: “El Congreso actuará con madurez política, y haremos del diálogo y del consenso los mejores pilares para seguir consolidando nuestra democracia”.

Hubo algunas propuestas en dos sentidos. Una, que se prolongaran las gestiones de los actuales alcaldes y otra que en definitiva las elecciones tuvieran lugar hasta el próximo año.

La primera fue cuestionada en función de fechas exactas de los mandatos municipales, normados por las leyes en vigor.

Y la segunda, un tanto polémica, ya que en el 2021 habrá elecciones de diputados locales y federales, así como de renovaciones de algunos gobiernos estatales, quince en total.

En este último rubro no está incluido Hidalgo. “Para Hidalgo esto supondría una carga de actividades electorales”, se dijo en lo que ha parecido una opinión práctica a la luz de lo que eso significaría en acciones políticas.

Hubo ya una iniciativa con proyecto de decreto para crear la ley para la designación de concejos municipales reglamentaria del artículo 126 de la Constitución Política del Estado de Hidalgo. Es un amplio y bien sustentado documento de la diputada de Acción Nacional Claudia Lilia Luna Islas. Habrá que esperar la decisión de los legisladores.

En los 70 días a los que se refirió Córdova Vianello, están incluidas las acciones proselitistas de los candidatos y la configuración de una colosal estructura que se integra con la designación de funcionarios de casilla, el lapso para impugnaciones y también, de la calificación de cada proceso en lo particular de los 84 en total.

Con esto, la sanitización de los espacios para incluir las urnas, horarios y el acatamiento de las normas sanitarias, entre otros aspectos.

Pero también si habrá disposiciones muy precisas en la forma en que los aspirantes realicen sus campañas en la búsqueda del voto.

Se supone que quedarán por esta ocasión en el olvido las grandes concentraciones de simpatizantes, una forma que hasta antes del arribo de la pandemia, eran habituales, no solo en Hidalgo sino en todo el país.

El casa por casa podría seguir, pero al amparo de insoslayables normas como uso de cubrebocas tanto de los candidatos como de quienes les permitan llegar hasta los umbrales de sus casas-hogares, si así se aceptara.

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