Toda actividad económica tiene como fundamento de origen transformar materiales para generar bienes satisfactores, es decir, valores de uso donde la utilidad no es el concepto contable, sino precisamente la capacidad de satisfacer necesidades para vivir. La esencia de este proceso es el conocimiento humano, que se aplica a través del trabajo transformador.

La economía de mercado o capitalismo, se desarrolla a la par de las organizaciones comerciales y financieras, pasó por diversos estadios históricos, destacando el colonialismo como la acumulación originaria del capital, por las invaciones, saqueos y explotación de los pueblos colonizados.

La obra de Adam Smith denominada Riqueza de las naciones dio soporte teórico al sistema capitalista, teniendo como centro la propiedad privada de los medios de producción y al financiamiento como el factor estratégico, el mercado su espacio natural para lograr la rentabilidad más alta posible.

Además de esa obra, Adam Smith también publicó Teoría de los sentimientos morales. La Riqueza de las naciones se orienta a la ganancia y al individualismo, mientras que la segunda contempla valores como la justicia y la generosidad.

La economía basada en el mercado generó una sociedad totalmente desigual, para los menos el confort, el lujo y el despilfarro, por el otro, para las mayorías la miseria, la marginalidad, la falta de oportunidades y la violencia, son los motores de la migración, marco referencial de las más crueles historias de numerosos grupos humanos.

Ni el capitalismo, con sus debates entre clásicos, marginalistas y neoliberales, ni las economías basadas en la socialización de los medios de producción, en medio de crueles dictaduras, y por supuesto ni los asombrosos avances científicos-tecnológicos, al servicio de los grandes capitales, han sido suficientes para resolver los problemas del hambre y la marginalidad.

En la Cumbre Digital de Singularity University, los expertos Paul Saffo y Gary Bolles, plantearon que es urgente cambiar la estructura de la economía, sustituyendo al capitalismo ganador, por una “economía moral” basada en la justicia y la equidad, modelo que respeta la interdependencia y las relaciones, en lugar de racismos e individualismos.

La pandemia nos ha puesto en un punto de ruptura de la economía global, ya que predomina el crecimiento y la alta rentabilidad del capital, sin tomar en cuenta a los más vulnerables; somos una sociedad de extraños sin retroalimentación alguna.

Saffo y Bolles se preguntan, ¿cómo usar la tecnología para fomentar la solidariadad social y la interdependencia? La respuesta es construir una economía moral, que sustituya a la economía de mercado, piramidal y privatizadora, como parte de la ruta para corregir el desequilibrio y la pobreza, que por siglos no solo han prevalecido sino que se están incrementando, si no se detiene iremos a un colapso total o sea una sociedad distópica donde todos seremos víctimas y victimarios.

La propuesta de economía moral de López Obrador tiene como ideales fortalecer la democracia, reducir la pobreza y la desigualdad, erradicar la corrupción y rehacer el tejido de la moral pública; de las 10 políticas para la transformación, destaca la del estado promotor del desarrollo, donde plantea que el fin último del Estado mexicano es crear las condiciones para que la gente pueda construir su felicidad, el crecimiento económico y la competitividad no tienen sentido como objetivos en sí mismos, sino como medio para lograr el bienestar general de la población.

Sin lugar a dudas que los propósitos de la economía moral de la 4T se identifican con los fundamentos teóricos de la economía moral, pero nuevamente el gran ausente es una política de investigacion y desarrollo que impacte a la sociedad, lo que pone en riesgo a la 4T.

Para que la cuarta transformación esté a la altura de los tiempos de una nueva economía, requiere de un modelo comunitario tecnológico donde la dinámica de la investigación, producción y circulación del conocimiento tecnológico, fluya hacia la base de la sociedad, para que la formación de una nueva estructura económica, surja de las bases de la pirámide social y sean ellos los agentes de la transformación, sin ciencia y tecnología con un sentido social, no habrá el anhelado cambio.

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