Seguramente estás consciente de que eres un ser vivo que se encuentra en constante cambio; que has cambiado de forma, preferencias, habilidades y metas a lo largo de tu vida, desde el momento que naciste hasta hoy.
Pues bien, he de decirte algo: los cambios que has vivido, así como los que estás viviendo y los que vivirás, forman parte de quien eres y de quien serás. Por lo tanto, la persona que eres ahora es resultado de las experiencias que has vivido y de cómo las has afrontado; asimismo la forma en cómo enfrentes las presentes y futuras circunstancias de la vida conformarán a quien serás. Así, se puede decir que eres “corresponsable de tu propio proceso de envejecimiento”.
Tal vez te preguntarás ¿de qué modo soy responsable de mi proceso de envejecimiento si aún soy joven?, o ¿cómo es que soy responsable de dicho proceso si ya soy viejo?, preguntas a las que puede haber un sinfín de respuestas, tal vez una de las más importantes es que la persona que mejor conoce lo que quieres, lo que vives y de lo que eres capaz es, precisamente, tú mismo, es decir, la persona que no te abandona.
Si bien es cierto que existen situaciones ajenas que no es posible controlar, también es cierto que sí podemos modificar la manera que reaccionamos ante ellas. Entonces, la forma en que experimentes los cambios que se dan durante la vejez, si esos cambios en la fuerza física, en la apariencia corporal, en la forma en que te relacionas con otras personas, así como con quienes te relacionas, entre otros, mucho dependerá de la forma en la que te prepares ahora para esa etapa de la vida. Incluso si ya has comenzado a experimentar uno o más de estos cambios, también puedes prepararte y comenzar a trabajar para adaptarte a los mismos.
¿Cuáles son los cambios más importantes ante los que tienes que prepararte?
Todos, pero el orden depende de tus necesidades actuales y futuras, así como de tus prioridades.
¿Cuáles son los medios o herramientas con los que cuentas?
Tú lo sabes mejor que nadie. Es recomendable que hagas una reflexión sobre los elementos con los que cuentas y los que necesitas para que los refuerces, adquieras y ejercites.
El cómo respondas y, principalmente, reacciones ante estas preguntas, podría ser la diferencia ante quién serás cuando seas viejo.

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