Quien diga que Hidalgo es una entidad donde se respira paz social, libertad de tránsito y Estado de Derecho, es un demagogo. Quien no se indigne por la presencia del gobernador Omar Fayad en el templete del teatro del pueblo coreando “Serenata huasteca”, en aparente estado de ebriedad, horas después de que tres personas fueron linchadas en Tulancingo, es un insensible igual que él.

Quien se niegue a creer que la inseguridad en el estado rebasó a la Policía, incluida la Fuerza Especial Conjunta, es porque no ha padecido de cerca algún episodio de violencia o vive distraído por el canto de las sirenas. El viernes, tres personas originarias de Huachinango, Puebla, fueron linchadas, si bien no se ha esclarecido el origen de los hechos, preocupa que en Santa María Asunción, en Tulancingo, como en muchas otras localidades del estado, no exista ni pizca de derechos humanos.

Testigos que estuvieron en la zona el día de los hechos refieren que en esa localidad las personas son bravas, son fieles promotores de la justicia por propia mano; ahí el único indicio para ser un presunto delincuente es ser foráneo.

Y la libertad de tránsito? ¡No hay! En Libre por convicción Independiente de Hidalgo la cobertura de los intentos de linchamiento o consumación de estos han sido temas ampliamente abordados desde diferentes aristas, pero preocupa que estas prácticas se hayan naturalizado en el inconsciente colectivo. Un estudio elaborado por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) revela que desde 1988 a 2016, en Hidalgo se perpetraron apenas 12 hechos, esta cifra quedó ampliamente rebasada en los últimos 22 meses.

e acuerdo con un análisis que hace la periodista Adriana Hernández al documento de la UAM, de enero de 2017 a la fecha, en la entidad ocurrieron al menos 28 actos intimidatorios con fines de linchamiento. Desgarrador. Pero más allá de lo doloroso de ver cómo se desborda la inseguridad en un estado que pasó del primero al sexto lugar nacional en el Índice de Paz México 2018, resulta aún más patético ver a un gobernador enfiestado, en aparente estado de ebriedad, cantando a todo pulmón en la feria de Pachuca.

De filón. Menudo lío en el que se metió el diputado federal por Ixmiquilpan Cipriano Charrez, quien tendrá que dar la cara por el accidente en el que habría estado involucrado y falleció una persona. Esta será una prueba de fuego para probar los alcances de la justicia mexicana

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