LUIS BRACHO GONZÁLEZ
Pachuca

Hoy recibes la noticia de algo que yo recibí hace algunos años, y en esta carta te platico la manera para seguir vivo el tiempo que tú quieras, pues ese resultado no es una sentencia de muerte, sino simplemente una advertencia de un cambio de vida y te garantizo que es la mejor manera de vivirla; al saberlo el mundo se me cerró por completo y no pude encontrar algún artículo o revista que me explicara un poco de este nuevo habitante que ahora circula en mi sangre, por ello quiero contarte mi experiencia.
Un resultado positivo no significa que tengas Sida y que la vida se termine en este momento; significa que tienes VIH (virus de inmunodeficiencia humana) y que a partir de ahora debes vivir de una forma que te permita permanecer en buenas condiciones físicas y mentales durante muchos años, pero eso solo depende de ti.
Sí, igual que yo, esta carta es el principio de un equipo de supervivencia. No soy doctor o consejero profesional, simplemente soy una persona con VIH que ha pasado por lo mismo que tú, soy un amigo que te dirá de manera fácil lo que sin explicación es muy complicado de entender.
¿En qué radica la diferencia de vivir mayor o menor tiempo con este virus? Al parecer en el estilo de vida que lleves; es decir, depende de cómo vivas, qué comes, si haces ejercicio, si controlas tus estados de ánimo, si continúas trabajando, el tiempo que descansas, cómo te diviertes, entre otras cosas.
Vivir con VIH significa que debes hacer todo lo posible para vivir más y mejor modificando tus hábitos y costumbres, manteniendo tu salud, caminando siempre hacia delante en lugar de detenerse a esperar lo peor, lamentarte y flagelarte.
Para luchar contra este nuevo estado en que vivimos, es necesario amar la vida, pero antes, es necesario amarse a uno mismo.
También debes llegar a entender que, como la alegría, el sufrimiento es parte de la vida y que superarlo nos hará sentirnos mejor y más humanos. Esto es algo que cada uno debe lograr por sí mismo, pues nadie puede hacerlo por nosotros.
Controlar el estrés, la ansiedad, angustia y la depresión no solo disminuye el sufrimiento, sino que además impide que bajen las defensas, por ello es muy importante que platiques lo que te preocupa o cómo te sientes con alguien de confianza, otra persona en tu misma situación o un psicólogo.
Trata de que poco apoco “salgan” todas las cosas que te causen malestar o sufrimiento. Si sientes coraje exprésalo, grita o golpea almohadas; si tienes ganas de llorar hazlo, eso te hará sentir mejor. Recuerda, llorar no significa debilidad, es un signo humano de que algo nos causa dolor. Asimismo, no te refugies en el consumo de alcohol, cigarros u otras drogas, no son la solución.
En algunos casos las personas que vivimos con VIH no lo comunicamos a los demás por temor a que nos rechacen o se enfermen por el impacto de la noticia. Afortunadamente, en la mayoría de los casos, después de la crisis inicial nuestra pareja o seres queridos terminan aceptándolo y apoyarnos. Esta reacción se debe a la ignorancia que la mayoría de las personas tiene sobre esta enfermedad; piensa que, al igual que a ti cuando te dieron los resultados, ellos están asustados.
Cuida tu alimentación para mantenerte en buen estado, pues esto favorece la resistencia a las enfermedades y ayuda a la formación y reproducción de los tejidos del organismo, lo que es parte fundamental en la recuperación y nuestro fortalecimiento.
Te cuidado con el consumo de alcohol en exceso o usar drogas, pues en ocasiones éstas nos llevan a tener prácticas sexuales que normalmente no realizaríamos, o a no utilizar correctamente el condón, por lo que corremos el riesgo de infectar a nuestra pareja sexual.
También, asegúrate de encontrar un médico que se especialice en VIH. Esto es muy importante ya que algunos estudios demuestran que tu promedio de sobrevivencia depende de que seas tratado por un médico que se enfrenta al VIH diariamente.
Pero lo más importante, piensa siempre en todo lo bueno que tienes aún por dar, en la riqueza de tu ser y lánzate a la aventura de vivir. Haz las paces contigo mismo y establécelas para siempre en tu interior, pues recuerda que tu existencia es más fuerte que tener VIH; vivir esta situación debe hacerte crecer, iluminar tu vida y, por qué no, enriquecer la de los demás.

  • Un resultado positivo

no significa que tengas Sida y que la vida se termine en este momento; significa que tienes VIH y que a partir de ahora debes vivir de una forma que te permita permanecer en buenas condiciones físicas y mentales durante muchos años

  • Vivir con VIH

significa que debes hacer todo lo posible para vivir más y mejor modificando tus hábitos y costumbres, manteniendo tu salud, caminando siempre hacia delante en lugar de detenerse a esperar lo peor, lamentarte y flagelarte

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