Durante 48 años Manuel Seyde escribió la historia del deporte nacional en las páginas de Excélsior, pese a que los augurios de otro colega, Miguel Ordorica no le habían favorecido.

Dos linotipistas advirtieron cualidades en el joven comentarista, enfatizando que evadía caminos trillados con análisis rigurosos, imaginación e ironía. Así le expusieron al director del diario, Rodrigo de Llano quien mostró interés por conocerlo.

Años después en la introducción del libro Copa Mundial, se recuerda el encuentro que le marcó el rumbo al ya triunfador Seyde.

“Don Rodrigo –se consigna– la noche del 17 de agosto de 1935, recibió en su despacho a aquel muchacho y le propuso que se encargara de dirigir la sección deportiva, que entonces ocupaba solamente una plana”.

Esa misma noche Seyde entró en funciones y unos cuantos días después, el 28 de agosto, publicó por primera vez su columna “Temas del día”, que mantuvo ininterrumpidamente hasta marzo de 1983 cuando decidió, después de casi medio siglo abandonar el diarismo.

Uno de sus más conocidos discípulos Ángel Fernández llegó a expresar, aludiendo a su maestro: “Él tenía una regla: ‘Quien no lea un libro a la semana, mejor que ni se pare en la redacción’. Y eso era bueno. Los de aquella generación, espoleados por ser mejores, nos bebimos toda la casta de escritores estadunidenses: Steinbeck, Faulkner, Hemingway…Para nosotros la noticia no lo era todo. Y leyendo y superándonos apreciamos los acontecimientos a la luz de un prisma que dio la tonalidad brillante, exacta y veraz de lo que era la vida”.

En el libro La vieja guardia, José Luis Martínez S, escrupuloso investigador, señala: “La disciplina, la puntualidad y la elegancia caracterizaron a Seyde. Él evitó la bohemia y se entregó devota, ejemplarmente a su ‘encantador trabajo’. El periodismo –solía decir– se demuestra en la máquina de escribir, no en las tabernas”.

Edmundo González Llaca al evocarlo dice: “Una vez leí ‘Temas del día’. Desde entonces me hice dependiente de su pluma. Sus crónicas de futbol eran ejemplo de que la profundidad no está reñida con la sencillez, el buen humor y la sabrosura del estilo. Hacía de cualquier partido un suceso del cual podían deducirse enseñanzas más allá del deporte”.

Martínez S (Ciudad de México 1955) se inició en la revista erótica Su Otro Yo, donde bajo la dirección de Vicente Ortega Colugna coincidieron tres generaciones de periodistas, entre los que se incluyeron Renato Leduc, Pedro Ocampo, Carlos Monsiváis y Roberto Diego Ortega, José Buil y Emiliano Pérez Cruz.

En la agencia Notimex fue editor de cultura y espectáculos. Milenio Diario lo cuenta entre sus fundadores.

A lo anterior se suma el ejercicio de la docencia en la escuela nacional de estudios profesionales Aragón de la UNAM y en la escuela de periodismo Carlos Septién García.

Manuel Seyde fue el primer cronista deportivo en hacerse acreedor al Premio Nacional de Periodismo, durante tanto tiempo otorgado solamente a los comentaristas y reporteros de la fuente policíaca.

No se olvidan sus relatos boxísticos de Rocky Marciano o Joe Louis.

Fue un crítico severo del futbol mexicano; él acuñó el lapidario apodo de “ratones verdes” para los seleccionados víctimas de la ineficacia y los complejos.

Condensó el rosario de fracasos del equipo nacional en sus giras por el extranjero con una frase contundente. “Turismo sin categoría”.

El 18 de octubre de 1984, una discreta nota en Excélsior firmada por Artemio Cano García informó de la muerte de Seyde, quien nació en Paso del Macho, Veracruz, el 12 de febrero de 1909.

Y bien describió Cano García: “Volvió a la memoria la excepcional figura de Manuel Seyde, el gran cronista y crítico quien dejó un cubículo para ir a una vida más apacible junto con una familia, pues antier, el corazón de ese hombre que vibraba y hacía vibrar con su pluma y su comentarios dejó de latir”.

El libro es de Random House Mondadori, SA de CV y su primera edición fue en 2005.

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