Lol Canul

El 10 de febrero la presidencia de Pachuca anunció a la ciudadanía que, debido a conflictos con el relleno sanitario de la localidad de El Huixmí, se suspendía hasta nuevo aviso el servicio de recolección de basura que había estado funcionando a través de la empresa Tecmed. En el mismo comunicado, realizado vía redes sociales, se pedía a la ciudadanía evitar sacar la basura producida a las calles.

Esto fue el inicio de un cúmulo de inconformidades entre la población que se han visto reflejadas desde el hecho de sacar la basura a la calle a manera de protesta o a través de diversos comentarios y propuestas insensatas sobre el destino de los residuos que en la ciudad se producen día a día. Aunado a esto, las respuestas de las autoridades, tanto municipales como estatales, no van más allá de típicamente “aventarse la bolita” mutuamente en una discusión vana que deja sobre la acera, metida en bolsas negras, la misma problemática: el manejo y disposición de residuos.

Lamentablemente no es la primera vez que la zona metropolitana se enfrenta a un problema con la generación de “basura”. El manejo inadecuado de residuos y su disposición fuera de las normas representan inconvenientes hoy mismo en materia de salud pública, de gestión de recursos, del gasto público, de obstaculización de la vía pública, de contaminación y por supuesto, es nuevamente un signo de lo urgente que es tomar como aprendizaje estas emergencias para buscar estrategias mejores que las que se tienen ahora.

En la rueda de prensa que ofreció la tarde del jueves la alcaldesa Yolanda Tellería, mencionó un punto crucial sobre la búsqueda de soluciones: ¿qué vamos a hacer con nuestros residuos? Pese a que el conflicto se desencadenó el lunes, para el día de hoy la población ya se notaba desesperada y las calles reflejan que el “bote de basura” de casa no soporta la producción de residuos ni de una semana por familia. A esto se debe sumar que no se promueve una cultura de separación de residuos, por lo que seguramente, muchos objetos que hoy yacen en la “basura” podrían continuar un ciclo de vida a través del reciclaje o la reutilización.

Según los datos presentados por la Secretaría del Medio Ambiente, el relleno sanitario de El Huixmí ya no es viable para el depósito de residuos, además de que, después de haber sido clausurada la planta tratadora en la misma localidad, el destino de ella también es incierto.

El panorama completo indica que es indispensable transitar del paradigma de la “basura” al paradigma de los “residuos”, que permite –a diferencia del primero– identificar los diferentes tipos de restos productos del consumo humano para así fomentar en un manejo adecuado para cada uno. Se debe también fortalecer un enfoque preventivo que eduque en una disminución de generación de residuos, pues cuando el bote de “basura” de casa se llena y no hay más dónde depositarla, no tiene sentido alentar a la gente a “poner la basura en su lugar”; en cambio, sí se puede establecer un plan integral que no se limite a la recolección y depósito de los residuos.

El problema de la “basura” se vuelve cíclico, el bote se llena cada tanto tiempo y las recomendaciones apuntan a la búsqueda de modelos sustentables. Pachuca no puede ser una ciudad alegre, dinámica y de futuro si no contempla la previsión y toma como aprendizaje estas experiencias.

Twitter @lolcanul

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