Este espacio de opinión comenzó hace cinco años y medio rindiendo tributo a un futbolista que se adelantaba en el camino. En aquél entonces, Chucho Benítez recibía el llamado del creador y dejaba tras de sí el legado de uno de los mejores extranjeros llegados al balompié azteca en los últimos años. Pese a que nuestra línea editorial nos dicta rendir honor a quien honor merece, esas circunstancias siempre resultan las más aflictivas.

“No sé si van a mandar a alguien a buscarme porque no me van a encontrar pero, ya lo saben. Papá, qué miedo que tengo”, fueron las últimas palabras del futbolista argentino Emiliano Sala previo a su desaparición. A través de un audio enviado por mensajería instantánea, el deportista de 28 años reconocía las complicaciones técnicas de su vuelo privado rumbo a Cardiff, Inglaterra. La avioneta nunca tocó tierra tras su despegue.

Desde la noche del 21 de enero, momento en que se perdió rastro del vehículo aéreo, comenzó la búsqueda en dos fases: por parte de las autoridades y, posteriormente, de manera privada. La noticia que mantuvo al mundo del balompié con los pulgares en el teléfono inteligente cerró su ciclo el 7 de febrero. Ese día, el único cuerpo que fue reconocido al interior del avión, mismo que fue localizado al fondo del Canal de la Mancha, pertenecía a Emiliano Sala.

Tuvieron que pasar 17 soles para que la familia del delantero conociera el paradero de su ser amado. Durante poco más de dos semanas, la comunidad del deporte volcó su energía y esfuerzos hacia el rescate de su colega. Mientras hombres como Adrien Rabiot realizaban donativos para financiar la búsqueda privada, otros más como Brian Fernández, Ben Yedder, Yacine Bammou dedicaban sus anotaciones a su compañero de profesión.

Desde muy temprano en el año natural, la historia de Salagol se consolida como una de las más desgarradoras del tiempo reciente. Desafortunadamente, el balón no deja de rodar y los clubes involucrados en el fichaje del argentino, Cardiff City y FC Nantes, comienzan operaciones legales para hacer cumplir los convenios económicos.

Al mismo tiempo, el resto del universo futbolístico continúa rindiendo tributo a un soldado caído. Las rivalidades quedan de lado, pues las tragedias devastan parejo. De este lado de la realidad se le recordará como un futbolista incansable. Mientras tanto, Sala se prepara para debutar allá donde hemos de encontrarnos todos después de la vida.

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