Sigue la huachicolización de Hidalgo

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editorial

La huachicolización de la vida en Hidalgo continúa sin una estrategia clara que nos ayude a ver de qué forma puede revertirse ese fenómeno. Estos últimos días la zona del Valle de Tulancingo ha sido la más azotada por el fenómeno, que ya llevó a que la propia comandancia de la Policía municipal de Santiago Tulantepec fuera “rafagueada” desde varios vehículos cuyos ocupantes descargaron balas de grueso calibre, no solamente sobre el edificio que salvaguarda a la corporación, sino también sobre un domicilio particular vecino. En otro municipio de la región, Acatlán, el alcalde Benito Olvera relató que su demarcación ya no solo es paso de quienes se dedican a robar hidrocarburo, sino que ya se volvió común su comercialización en zonas rurales que además tienen perfectamente identificadas. Pero no solo eso, Olvera también advirtió que el robo de vehículos, sobre todo camionetas que sirven para transportar el hidrocarburo robado, también ha ido en aumento, lo que habla de que ese fenómeno tiene varias aristas que dañan tanto a los gobiernos como a la ciudadanía que habita en la región. Y frente a esa realidad, ¿usted sabe si hay alguna estrategia gubernamental? La respuesta seguramente es que no, o al menos no se ve una maniobra clara para debilitar ese fenómeno delictivo cuyos tentáculos llegan hasta las oficinas de Petróleos Mexicanos (Pemex). De filón. Entre tantas malas noticias, es de destacarse que la temporada de Semana Santa dejó visitantes y dinero a nuestra entidad. Según los primeros cálculos, habría llegado una derrama económica de 345 millones de pesos que trajeron un millón 50 mil turistas. La economía formal también deja dividendos.

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