El financiamiento de la educación superior es un tema prioritario, que requiere de un diálogo estrecho y de definiciones claras de la actual autoridad que tiene el mandato de aplicarla y, de ser necesario, de perfeccionarla. Por lo que se hace imperioso el corregirla para que la ley consigne lo importante: un financiamiento basal estable, considerar un aumento de la matrícula; un sistema de gobierno universitario con autonomía y participación; una articulación de las universidades estatales entre sí y con el resto de la esfera pública en pro de objetivos estratégicos de trascendencia regional y nacional y también, dotar de financiamiento estable para el desarrollo de la ciencia y tecnología.

En efecto, para la consecución de los nobles propósitos de las universidades se requiere de financiamiento adecuado; en ese contexto el secretario de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) Jaime Valls Esponda ha mencionado que “no se trata de un problema coyuntural; las universidades han operado en situación deficitaria en los últimos años, por lo que es necesaria una reforma a la educación superior que incluya ampliaciones presupuestarias. En suma, el financiamiento futuro de las universidades está en entredicho. Ellas han hecho un buen esfuerzo por mejorar la calidad de sus investigadores, como lo ha realizado la UAEH, lo que se aprecia en el aumento en la productividad académica de las publicaciones científicas y el índice de impacto. Lo que hace falta es una política pública que se haga cargo del desfinanciamiento que dejó la reforma y que corrija sus fallas”.

Asimismo, recientemente la UAEH mencionó en un comunicado que “la extinción de más de 100 fideicomisos públicos, entre ellos algunos que apoyan directamente a la investigación científica y desarrollo tecnológico, afectará severamente a los centros de investigación”. Esa lamentable noticia es en relación a la aprobación de la Cámara de Diputados al dictamen para extinguir 109 fideicomisos, 65 del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, y 26 de centros de investigación.

La UAEH afirmó que, afectará el financiamiento de la investigación científica y su operación cotidiana. Si bien la extinción de los apoyos no necesariamente implica la consumación de los fondos, sí podrían afectarse las operaciones de aquellos que funcionan mayoritariamente con recursos propios, ya que la administración y uso de los mismos podrían burocratizarse. Además, la ANUIES, donde la UAEH preside la región centro-sur, agregó que la extinción de esos fideicomisos impactará negativamente en la capacidad de las instituciones de educación para cumplir con sus funciones sustantivas: la formación de profesionistas altamente calificados, así como la generación, aplicación y transferencia del conocimiento para contribuir al desarrollo nacional y al bienestar de la población. La Autónoma de Hidalgo se sumó al llamado que hizo la ANUIES hace unos días a los poderes Ejecutivo y Legislativo para ponderar la importancia de la investigación científica y tecnológica como factores estratégicos para el fortalecimiento del país.

Comentarios