Lo dijo Omar Fayad en su momento: la falta de preparación política de ciertas candidatas en el reciente proceso electoral ordinario enterró la posibilidad de que el PRI triunfara en más de una decena de municipios. Ahora, en la extraordinaria de Omitlán, la historia podría repetirse en contra de la oposición. En la campaña trascendieron tres supuestos casos de violencia política contra las candidatas del PAN y del PRD, los cuales, de acuerdo con el magistrado presidente del Tribunal Electoral de Hidalgo (TEEH) Manuel Alberto Cruz, nunca llegaron a las instancias correspondientes sino que se quedaron en acusaciones mediáticas. Reza aquella máxima: piensa mal y acertarás. Esta falta de atención de los equipos de campaña, en el mejor de los casos, resta credibilidad a los esfuerzos proselitistas de Estela Ríos Rodríguez y de Benita Zarco Amador, perredista y panista, respectivamente. El Partido Acción Nacional (PAN) denunció que la casa de campaña de su candidata había sido baleada. En cuestión de horas, el Partido de la Revolución Democrática (PRD) hizo lo propio al acusar propaganda negra a través de panfletos tirados en calles de la cabecera municipal. En el colofón de la campaña para elegir presidente o presidenta municipal en Omitlán, panistas volvieron a señalar que desconocidos habían hecho pintas misóginas afuera del domicilio de la coordinadora del PAN. Lo raro de esos tres hechos es que ninguno fue denunciado ante la agencia del Ministerio Público, las quejas tampoco llegaron al TEEH, por lo que el máximo órgano electoral queda sin facultades para intervenir. Estas omisiones fueron lamentadas por el colegiado Manuel Alberto Cruz, quien de acuerdo con el criterio legal el TEEH no puede actuar ni siquiera de oficio sino hay documentación probatoria de por medio. Ante la falta de una querella formal, que se antojaría lógica ante hechos de tales magnitudes, la suspicacia de la ciudadanía, de las autoridades y por supuesto de los medios de comunicación sobre autoagresiones emerge de inmediato. Si se trató de una estrategia de los equipos de campaña para hacer mártires políticas, definitivamente fue una táctica nefasta, errada y fuera de lugar. De lo contrario, las puertas de los ministerios públicos están abiertas para interponer las denuncias. De proceder conforme a derecho en las horas previas a la elección, las candidatas podrían salvar su participación en el proceso extraordinario, de lo contrario corren el riesgo de recibir el aberrante voto de castigo. El mensaje para los operadores políticos es que si de hacer ruido mediático se trataba, y si en ese tenor se decidiera la elección del domingo 4 de diciembre, otros partidos llevarían mano por un amplio margen. De cualquier manera vaya desde aquí a los seis bunkers el mejor de los éxitos. De filón. 59 por ciento del presupuesto de Pachuca para el siguiente año tiene como destino la burocracia.
Si de apretarse el cinturón se trata, a la alcaldía blanquiazul le faltan varios orificios por recorrer.

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