La situación del país es por demás compleja, resultado de un proceso de depredación, saqueo e insultante concentración de la riqueza, generada por todos los mexicanos; los mecanismos facilitadores fueron la corrupción y la impunidad, cuyos resultados, en lo económico, fue poner como motor de nuestra economía a las empresas transnacionales en detrimento de la estructura productiva nacional donde predominan las Mipymes y la economía informal, las cuales se caracterizan por la baja productividad, consecuencia de la ausencia de un desarrollo tecnológico, acorde a las vocaciones y potencialidades de las regiones.

En lo social, la violencia criminal es alimentada por la corrupción que ha infectado a la sociedad hasta el tuétano, incluyendo a jueces, quienes fieles a la lógica del dinero mal habido, han transformado la administración de la justicia en la gestión de la impunidad protegiendo a secuestradores, violadores, feminicidas, narcotraficantes, asaltantes, corruptos de cuello blanco y demás fauna que incumple la ley, la ética y todo vestigio de moral humana, descomposición social que puede derivar en la barbarie.

En el Plan Nacional de Desarrollo (PND) se pueden observar dos perspectivas, una es la construcción de un entorno de bienestar social a través de nueve programas para atender a los jóvenes, discapacitados, adultos mayores, salud, vivienda y educación.

La otra es la económica, donde el PND establece detonar el crecimiento con base en la reactivación del mercado interno, mediante la recuperación salarial, ampliando la creación de empleos productivos y formales, facilitando el acceso al crédito a las Mipymes, no incrementando los impuestos, rescatando al sector energético, creando el banco del bienestar, la construcción de caminos rurales y lograr la cobertura nacional de Internet para combatir la marginación y la pobreza.

En materia de desarrollo regional, el PND contempla al Tren Maya, el Corredor Multimodal Interoceánico, la zona libre de la frontera norte y el aeropuerto internacional de Santa Lucía. Para rescatar al campo y lograr la autosuficiencia alimentaria, se consideran cinco programas: producción para el bienestar, apoyo a cafetaleros y cañeros, precios de garantía para cultivos básicos, crédito ganadero, fertilizantes y crear una organización para la seguridad alimentaria mexicana.

Para llegar a un bienestar social generalizado se requiere un crecimiento de 4 o 5 por ciento del PIB, para ello es necesario que los pequeños productores manufactureros y del campo tengan altos niveles de productividad, solo posible con un desarrollo tecnológico, focalizado a la generación de bienes y servicios de alto contenido de conocimiento.

La política en ciencia y tecnología no se explica lo suficiente en las cinco líneas que menciona el PND; las naciones que han logrado una economía competitiva son las que invierten en investigación entre 3 y 5 por ciento de su PIB, mientras que México destina solo 0.5 por ciento pero nuestras importaciones tecnológicas equivalen a 5 por ciento del PIB.

La clave es la investigación, por ejemplo con el proyecto Loon Google está buscando como hacer llegar Internet a 400 millones de personas; por su parte, Elon Musk a través de SpaceX ha construido 60 satélites Starlink para ofrecer Internet de banda ancha y baja latencia a casi todas las zonas habitables del planeta. Las transnacionales han estado haciendo lo que los gobiernos y la sociedad civil no han hecho.

¿Qué tanto estamos investigando? no solo en biocombustibles, sino en biorefinación o aerogeneradores y muchas otras formas más. Todo eso recae en el campo de la investigación, que de no hacerlo, no tendremos capacidades para enfrentar los desafíos globales como el cambio climático, el rezago en la productividad y en el desarrollo sustentable.

La base es una educación que se sustente en el desarrollo de un pensamiento crítico, lo que implica que las universidades, sobre todo las públicas, dejen de mimetizar a las empresas y sean desarrolladoras de talento.

La prioridad es la formación de seres humanos con una visión de integración social, emprendedores universitarios con pensamiento analítico, creativo, exponencial y disruptivo, pero con sentido social y sustentable, conscientes de los problemas globales. El pensamiento, para serlo, no puede renunciar a su tarea crítica que implica la confrontación permanente con otros pensamientos. ¿No lo cree usted así?

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